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Odisea, cantos IV-VI

Libro que estamos comentando: 
La Odisea

Hola a todos y todas, aquí llegan las recomendaciones de lectura de esta semana; espero que los cantos de la pasada semana os hayan resultado interesantes. (Si os habéis incorporado cuando ya habíamos comenzado os recomiendo que, antes de seguir leyendo este post, leáis primero el anterior, este que os enlazo y en el que hago una breve introducción y hablo de los tres primeros cantos.) 
 
En el Canto IV terminamos con la Telemaquia, este viaje del hijo de Ulises del que os hablé la pasada semana. Este canto es el más largo de todo el libro (casi 850 versos) y, según os comenté también la pasada semana, está asignado a Homero B, de hecho si os fijáis hay algunos pasajes de mucho llanto (cosa que no ocurre con Homero A, que es mucho menos inclinado a contar sentimentalismos y sí a provocarlos), por ejemplo: "Así dijo y en todos un ansia surgió de sollozos; diose al llanto la argólica Helena nacida de Zeus y lloraban Telémaco a un tiempo y el gran Menelao. Ni el Nestórida mismo contuvo sus lágrimas" .
En este canto hay dos partes bien diferenciadas: por un lado la llegada de Telémaco al palacio de Menelao y todo lo que allí acontece y por otro lo que va sucediendo en Ítaca (a partir del verso 620). En el palacio de Menelao tendremos la oportunidad de ver a dos de los grandes protagonistas de la Ilíada y de toda la historia de la Guerra de Troya: Helena y el propio Menelao. Es el rey de Esparta quien nos cuenta su periplo de vuelta (también bastante agitado) desde la Guerra de Troya y también cuenta a Telémaco cómo era su padre (seguimos con el proceso de maduración del hijo de Odiseo). No perdáis detalle del pasaje en el que Menelao y sus hombres capturan a Proteo (¡pastor de focas!), es fantástico.
En la segunda parte vemos qué ocurre en Ítaca en cuanto los pretendientes se enteran de la partida de Telémaco y también cuando la propia Penélope sabe la noticia de lo que está haciendo su hijo. Da la sensación como si este canto bien pudiera haber sido dos separados, pero esta segunda parte no parece tener ni la extensión ni la entidad bastante como ser un canto separado, ¿no os parece? En este tramo del libro hay un momento delicioso, la conversación en sueños de Penélope con la diosa Atenea (que ha tomado la forma de Iftima). Está trabajando mucho esta diosa para que pueda volver Ulises a su casa, eh.
 
En el Canto V nos vamos por fin con Ulises. Os invito a que busquéis el cuadro de Arnold Böcklin de Odiseo en la isla de Ogigia con Calipso, es brutal. Ulises de espaldas, desdibujado, apenas una sombra oscura, mirando hacia el mar, hacia su hogar, y detrás la diosa Calipso, voluptuosa, mirándole a él, con un arpa en la mano, en silencio, con gesto cariacontecido. Aun así la descripción que tenemos del hogar de Calipso en el libro es mucho más hermosa que como la pinta Böcklin. Allí llega Hermes para dar la noticia de que Ulises ha de ser liberado y Calipso, que retiene desde hace siete años a Odiseo (al que ha ofrecido la inmortalidad y un amor incondicional) obedece y ayuda al héroe para que en cuatro días pueda partir de la isla en una balsa con suficientes víveres. No es pequeño la cifra de los siete años: no es la primera historia (y hablo de las grandes obras de la literatura universal) en la que el amor pasión dura de tres a siete años, y que pasado ese límite máximo de siete años nada queda de aquello que hubo. Uno está tentado de pensar que quizás Ulises no estuvo tan mal en los primeros tiempos de su reclusión en Ogigia, de hecho la noche antes de partir parece que Calipso y él deciden darse un pequeño homenaje, despedirse como buenos compañeros, por los viejos buenos tiempos compartidos. ¿Qué os parece, qué opináis al respecto? No sé si esto daría otro matiz, o incluso otro sentido, a esta pequeña historia. Quizás no, eh, quizás sólo sean elucubraciones vanas. 
Tras un duro viaje de veinte días por mares desapacibles y viéndose muerto en no pocas ocasiones, Ulises llega por fin a la tierra de los Feacios.
Disfrutad de esta lectura, quizás podáis diferenciar el estilo y el desarrollo de la trama ahora que por fin Homero A toma la pluma. Me gustará saber qué pensáis (si ha cambiado el ritmo de la historia, si la trama se complica o simplifica, si hay algún momento de respiro o todo va sin apenas pausa de un paso a otro...).
 
En el Canto VI por fin Ulises puede hablar con una persona (después de siete años viviendo con una diosa), es Nausícaa, hija de Alcínoo, rey de los Feacios. Fijaos qué difícil es poder entablar esta primera conversación y cuánto ha de trabajar Atenea para que así suceda. Pensad que nadie sabe que Ulises es Ulises, que se presenta desnudo y desgreñado como un salvaje; pensad también cómo sería en aquel entonces cuando algo así ocurría: un extranjero desconocido acercándose a la hija del rey y no morir en el intento. En verdad Atenea está poniendo mucho empeño para que todo llegue a buen puerto y para que Ulises se presente ante Alcínoo de manera que este le mire con respeto y tenga ganas de invitarle a su casa. No voy a comentar mucho más este canto, prefiero que leáis y que comentéis aquí lo que os parezca. El cuadro que ilustra este post es de Jean Veber y nos muestra el momento en el que Nausícaa y Ulises se encuentran, una delicia.
Espero con muchas ganas vuestros comentarios.
Feliz semana de lecturas
Pep Bruno
 
 
 
PD.: Por si queréis jugar y buscar las respuestas aquí van algunas preguntas sobre personajes que aparecen en estos cantos: 
1) Tanto Helena como su hermana Clitemnestra fueron infieles, ¿sabéis por qué no pudieron impedir serlo? Ambas, por cierto, eran hermanas de Cástor y Pólux, estos cuatro hermanos nacieron de dos huevos ¿sabéis por qué? Y tenían una particularidad que diferenciaba a dos de ellos sobre los otros dos ¿sabéis cuál?
2) El primer nombre que aparece en el canto V es Titono, ¿sabéis por qué pasa gran parte de su vida en un cesto a pesar de ser inmortal?, hay una versión que dice que Eos (la Aurora) lo acabó convirtiendo en un animal, ¿sabéis cuál?
3) Por cierto, ¿sabéis dónde cae más o menos la isla de Ogigia?
Son fáciles, eh.