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UN PEZ QUE VA POR EL JARDÍN, 1

Libro que estamos comentando: 
Un pez que va por el jardin

UN PEZ QUE VA POR EL JARDÍN, 1
 
 
Buen día, amantes de la lectura poética. Empezamos este mes de abril con José Corredor-Matheos. La lectura de su libro la distribuiremos del siguiente modo:
 

  • Esta semana leeremos hasta la página 41, que incluyen los apartados I y II.
  • La semana próxima, del lunes 11, leeremos hasta la página 75, apartados III y IV.
  • La semana del lunes 18 leeremos hasta la página 107, los apartados V y VI.
  • Y la última semana de este mes acabamos el libro con el apartado VII.

 
He preferido mantener la lectura íntegra de los apartados en los que está organizada la obra, sin partir, pues como vais a poder comprobar cada uno de ellos tiene una cierta unidad de tema. Ya lo vamos a ir viendo.
 
Para todas las personas que os incorporáis por primera vez al club ATRAPAVERSOS aquí van unas cuantas recomendaciones generales:
 
Tenemos muchas formas de acercarnos a un poema: a veces hay que comprenderlo, otras sencillamente nos emociona. Las mejores experiencias son una mezcla. En todo caso, siempre hemos de llevarlo a nuestro terreno, es decir, a nuestra propia capacidad y circunstancias vitales. Pues un poema es un mensaje de palabras calculadas y bellas que aterriza en un momento concreto de nuestra vida. Esta es una de las razones por las que la poesía tiene muchas lecturas, no solo de diferentes lectores, sino de diferentes momentos de ese lector o lectora.
 
Otra cuestión importante a la hora de leer poesía es tener la certeza de que en un libro de poemas va a ser raro que todos nos gusten, a veces serán solo unos pocos, en otros casos incluso únicamente uno. ¡Y ya por eso merecerá la pena el libro entero! Esto es así porque cuando encontramos un poema que nos habla especialmente, se produce un deslumbramiento por el cual ese texto pasa a formar parte de nuestra percepción de las cosas, las emociones, el mundo;  en resumen, que empieza a ser parte de nuestra vida. Bienvenido sea, pues, ese único poema.
 
Me gustaría insistir en lo siguiente: de vez en cuando lee los poemas en voz alta, a solas si es tu deseo, pero lee en voz alta. Me atrevo a asegurar que al autor-a mientras los escribía, también le sonaron las palabras dentro de sí. Leer un poema de viva voz hace que nos impregne, que forme parte de nuestro cuerpo, que se vuelva más nuestro. ¡Haz la prueba!
 
La lectura de poesía es una lectura de relectura. Si devoramos el libro tal vez se nos escapen matices; por el contrario, si volvemos sobre lo que nos ha llamado más la atención, incluso si nos planteamos aprender el verso o versos que más nos han gustado, el poema se queda con nosotros-as, se incorpora (in-corpore), y nos habita.
Después de todo, eso es lo que se persigue con la lectura, que esta sea significativa, que nos acompañe, que nos abra nuevos horizontes. ¡Qué placer ser esa casa donde los poemas pueden quedarse un tiempo, tal vez para siempre!
 
Una cosa más, cuando leemos por primera vez un autor, hay un momento inicial de acomodarnos, vibrar con su voz poética particular. Cada poeta es un mundo. Esto nos va a sorprender siempre.  ¡Qué diferentes formas de afrontar el hecho poético nos vamos a encontrar en cada poeta! Adentrarse en el espíritu y el lenguaje de cada autor-a tiene mucho de aventura apasionante.
 
 
Con esta disposición aventurera nos vamos a pasear por la obra de Corredor-Matheos como Un pez que va por el jardín. Un título que a mi juicio nos indica calma y suavidad en el discurrir armonioso que imaginamos del pez en el agua. De modo que podemos pensar que ese jardín es agua sosegada. Y que el pez sea el yo poético discurriendo por la vida suavemente. Como para darnos la razón, así se inicia el poemario: Al salir a la calle, / este golpe de viento / me saluda / y me siento de pronto / despertar / del más profundo sueño…
Un paseo que entraña hacerse uno con el viento, con la paloma, con todo lo que se encuentra al paso. Incluso… un calcetín, como leemos en la página 19 en el poema que comienza: Es solo un calcetín.
(Por cierto, dado que el poemario no tiene títulos para los poemas, tomaré el primer verso como referencia cuando vaya a comentar sobre alguno en particular).
 
Todos los poemas que integran el primer apartado llevan esta unidad temática de paseo al compás del viento. El poeta se abre a un discurrir meditativo, sin pensamientos previos, y parece que se limita a observar como si todo ocurriera por primera vez.
El poema de la página 23, que termina ¿Sabrá volar el mar? da título a una antología poética suya para niños publicada por la editorial El Jinete Azul en 2010, con ilustraciones de Noemí Villamuza. Un libro muy bello y del que os dejaré por aquí algún poema.
 
Proseguimos la lectura, y en el apartado II nos vamos a encontrar los dos poemas primeros (páginas 31 y 33) que nos hablan sobre el quehacer poético; mientras que en el siguiente poema el autor (p. 35) se hace preguntas importantes: ¿Puede todo vivir / sin dios que lo sustente, / en un mundo en que nada / tiene sostén ni asiento? También leeremos sobre el papel de las cosas en nuestra vida (p. 37), todo tratado en una clave reflexiva que a mi juicio no entraña dificultad de comprensión. Ya que además estamos ante un poeta con una sintaxis sencilla.
Ya iréis contando vuestras impresiones.
Un abrazo en poesía,
 
Estrella Ortiz