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Rayuela: 65-11-136-12-106-13-115-14-114-117-15-120

Libro que estamos comentando: 
Rayuela

Hola a todos y todas, aquí llegan, una semana más, las recomendaciones de lectura de este libro a saltos que es Rayuela. 
Sólo quiero animaros, una vez más, a que vayáis haciendo vuestros comentarios en el hilo de comentarios de este post, eso enriquece mucho la lectura.
Vamos al lío.
 
65. Uno puede imaginar que esta es la ficha que un autor hace de un personaje para que este personaje (en este caso Ossip Gregorovius) vaya rodeado de coherencia y verosimilitud. Sin embargo parece más una ficha policial en la que se anotan todas las noticias e incertidumbres que hay sobre dicho personaje. ¿No podría ser, de hecho, una ficha de un autor sobre su personaje, un personaje que se desdibuja, que resulta inaprehensible, o que sólo podremos conocer por lo que verdaderamente importa, por lo que piensa, dice y hace?
 
11. En este capítulo vemos a Gregorovius cortejando a la Maga (quien no parece darse mucha cuenta) y cómo atiende a Horacio, sin tener la certeza de si a Oliveira le da igual, o no está pendiente, o lo contrario (a ambas opciones). Tratando de acercarse a la Maga a través de sus recuerdos.
Porque tal como nos avanzaba el cap. 65 Gregorovius va a ser el protagonista de estas páginas (y de las que siguen).
 
136. Una cita de Bataille que recoge Morelli y que incluye Cortázar en Rayuela... ¿no da vértigo? Y todo ello relacionado con el libro que tenemos en manos: ¿se puede escribir una antinovela, algo que rompa la novela y que sea, al mismo tiempo, una novela? Brutal.
 
12. Volvemos al Club de la Serpiente con Gregorovius tratando de acercarse a la Maga y, ahora sí, sabiendo que Horacio recela. Resulta fascinante cómo con apenas unos párrafos estamos completamente metidos en la sede del Club de la Serpiente, bebiendo alcohol y escuchando jazz, y cómo la música se trenza con los pensamientos de los personajes y cómo eso afecta a la historia. De hecho he decidido leer Rayuela y escribir estos post escuchando las canciones que aparecen en el libro. Nada mejor para ello que hacer uso de Spotify, aquí tenéis una lista con canciones relacionadas con Rayuela (las primeras, las de Zenón, no, que esas han sido creadas a partir del libro). 
Conocemos más a Gregorovius y su lugar en el Club y, sobre todo, su relación (¿antagonista?) con Horacio.
Aunque uno de los momentos más deslumbrantes de este capítulo es cuando Horacio dice: "No puede ser que esto exista, que realmente estemos aquí, que yo sea alguien que se llama Horacio". Un personaje que habita y vive y existe en un libro y reflexionando sobre ello: ¿un juego metaliterario o una propia reflexión del personaje? Fabuloso.
 
106. Sospecho que son las letras de algunas de dos de las canciones de Jazz que aparecen en el capítulo anterior y que tienen que ver con lo vivido. Al menos la segunda tiene pinta de ser de Bessie Smith.
¿No os parece hermoso?
 
13. Satchmo, nombre familiar de Louis Armstrong, conocidísimo músico de Jazz al que Cortázar admiraba y, por lo que se ve, no admira tanto la gente del Club (que tienen claro que a partir de cierto momento dejó de hacer música). Todavía recuerdo uno de los textos de Cortázar (creo que en la Vuelta al día en ochenta mundos) en el que habla de Louis Armstrong como un enormísimo cronopio en el que habla de un concierto del trompetista al que asistió en París. Un festín aquel texto. 
De nuevo, fijaos, en como a partir de la música y del músico se hilan las reflexiones y argumentos de todo el capítulo. 
 
115. Precisamente en este pasaje hay reflexiones sobre esto de lo que vamos hablando a lo largo de hoy: cómo el contexto hace a los personajes y les insufla vida, verdad: "la novela que nos interesa no es la que va colocando a los personajes en la situación, sino la que instala la situación en los personajes."
 
14. Y de pronto conocemos algo de Wong, quien responde que no a todas las preguntas de Oliveira cuando debía decir sí. Y lo que conocemos de Wong es brutal. Se lo muestra a Oliveira, nos lo muestra a nosotros. Y sin ver no dejamos de ver, de sentir el dolor y el sufrimiento. En apenas unos párrafos hemos salido del Club de la Serpiente y hemos viajado hasta el horror en Pekín en 1920. Brutal.
 
114. Y el viaje del cap. 14, por lo que se ve, no es algo que pertenezca al pasado. Tal cual demuestra estas líneas quizás entresacadas de un artículo periodístico.
 
117. Y esa violencia no es sólo del mundo adulto para con los adultos. Como también demuestran estas líneas tomadas de un libro.
 
15. De pronto en el capítulo 15 todos estos preámbulos sobre violencia y sobre violencia con la infancia entran inesperadamente en la trama. No quiero desvelaros nada porque me parece un capítulo estremecedor, verdaderamente doloroso. Poderosísimo. De pronto conocemos algo de un personaje a quien vamos queriendo y admirando hace un buen puñado de páginas; y que, sabido esto que cuenta, nos invita a revisar lo que leímos y supimos antes de él.
 
120. Un pasaje donde vemos proyectada la violencia de los capítulos anteriores en un juego de Ireneo, el negro del que leímos en el capítulo anterior. 
La suma de pasajes, de teselas, que son estos últimos capítulos de pronto nos acercan al horror de una forma inesperada, dibujándolo por todas sus caras, como si fuera un cuadro cubista, ¿no os parece?
 
Feliz semana de lecturas
Pep Bruno