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Rayuela: 44-102-45-80-46-47-110-48-111-49-118-50-119-51-69

Libro que estamos comentando: 
Rayuela

Seguimos paseando por el lado de acá, un lado en el que, como comentaba Leira West (lectora del club) parece que hay más luz (frente a la sordidez de los últimos capítulos en París) y se respira mejor. Por mi parte yo insisto en esta parte como un regreso desde el infierno (un motivo clásico) que parte del reencuentro (con los amigos, con la tierra, con uno mismo), hace parada en el circo (la pasada semana) y continúa hasta una clínica mental (esta semana). 
Pero dejémonos de preámbulos y vayamos al lío.
 
44. No parece que la referencia continua a los sueños en esta parte de acá (incluso cuando andábamos leyendo del lado de allá y había llamadas a este lado) sea baladí. Como si en el lado de acá uno soñara y en el lado de allá uno pudiera tratar de hacer realidad los sueños (que por lo que hemos visto pueden bien devenir en puras pesadillas). Quizás eso es lo que le ha pasado a Traveler: la llegada de Horacio ha avivado en él los sueños y todo eso ha alterado el equilibrio de sus días. Y uno de esos desequilibrios, como habíamos anticipado la pasada semana, afecta directamente a Talita y Traveler, a su relación. En este capítulo sabremos más sobre esto.
 
102. Dos citas de Morelli encontradas por Wong y Roland, allá, al otro lado, tan lejos de nosotros ahora, y que hacen referencia a cosas que vivimos y leemos en este lado.
 
45. Insistiendo en los sueños (y en la falta de sueño que acaso estos provocan) y en la conversación entre Talita y Traveler como continuación del cap. 44. Quiero determerme en un momento de la conversación de Talita y Traveler: "Tampoco nosotros hablamos mucho, ahora", dice Talita; "Cierto. Es la humedad" [Traveler]; "Pero parecería que algo habla, algo nos utiliza para hablar. ¿No tenés esa sensación? ¿No te parece que estamos como habitados?" [Talita]
Una conversación que se va prolongando a lo largo de dos capítulos y en la que se habla de sueños, de insomnios, de relación de pareja, de Horacio... y de pronto aparece esta frase que uno puede pensar que hace referencia a la influencia de Horacio sobre esta pareja o puede pensar que, más bien, es un nuevo juego metaliterario de Cortázar en el que un títere de pronto es consciente de la existencia de la persona que lo manipula, exactamente igual que le ocurre a Talita, un personaje de un libro, que siente quizás la presencia del escritor que cuenta su historia y, al mismo tiempo, le hace contar. Es maravillosa, ¿no os parece?
 
80. "Toda locura es un sueño que se fija". Por lo que se ve vamos encontrando relación entre sueños y realidad en estas conversaciones entre Traveler y Horacio. De cualquier modo: bien interesante esta mirada que extraña lo íntimo, lo cotidiano, cosas como cortarse las uñas, por ejemplo.
 
46. Una bien enjundiosa conversación entre Traveler y Horacio, en la que Traveler le dice cosas como: "A veces se me ocurre como que no tendrías que haber vuelto" porque "vos ni vivís ni dejás vivir". ¿Qué os parece?, ¿algo se está rompiendo o más bien ocurre que algo se está encajando en este triángulo formado por Horacio, Traveler y Talita?
 
47. Talita enreda con una grabadora en la que Traveler dejó algo grabado (me encanta cómo va contando esas cosas Cortázar, cómo depura el texto y lo deja limpio). Aunque la novedad de este capítulo es la clínica (una cosa muy loca que os avanzo): el dueño del circo lo va a cambiar por una clínica psiquiátrica, y los trabajadores del circo van a pasar a ser enfermeros (entre otras cosas).
Creo que no es casual este paso si seguimos pensando en este libro como un viaje: Horacio vuelve de los infiernos y pasa del circo (ese lugar donde lo imposible es posible, como que un gato pueda hacer cuentas) a una clínica psiquiátrica (recordad que hace apenas tres capítulos pudimos leer: "toda locura es un sueño que se fija"), un lugar quizás en el que los sueños también han tocado la realidad. ¿Qué opináis?, ¿qué os parece esta idea? También podíamos pensar como la clínica como un circo de fenómenos (una de esas paradas de monstruos que había donde se mostraba a gente prodigiosa y, sobre todo, rara, diferente) buscando así dar una vuelta de tuerca a la realidad (¿la realidad como un lugar donde habitamos los locos?). 
No sé, tengo curiosidad por leer vuestros comentarios.
 
110. Un sueño de Anaïs Nin. Una cita de Morelli, supongo.
 
48. Sabemos ahora que Oliveira no ha dejado de buscar a La Maga desde que salió de París (quizás la expulsión de allá fue algo premeditado sabiendo que Lucía se había marchado), porque ahora también sabemos que Horacio se sabe enamorado de La Maga y la busca. (¿No es todo este libro, entre otras cosas, una búsqueda también?)
Y no sólo eso, sabemos que Horacio es consciente de que Talita "estaba empezando a sufrir por culpa de él, no por nada grave, solamente que él estaba ahí y todo parecía cambiar entre Talita y Traveler".
 
111. La nota del editor (Andrés Amorós) en mi libro es fantástica en este capítulo, la fusilo completa: "Un par de veces ha dicho Traveler a Oliveira que le ha de dejar la confesión de Ivonne Guitry para que la lea, a la vez que oyen la antología de Carlos Gardel (capítulos 40 y 46). La reproduce Cortázar como ejemplo claro de su fascinación por la mala literatura: en este caso, un perfecto ejemplo de relato sentimental, edulcorado." Nada más que añadir.
 
49. Capítulo de transición entre circo y clínica y en el que ya vamos encontrando reflexiones como "aquí todos están mucho más locos -decía Traveler-. No se va a poder comparar." o "En momentos de confidencia, los tres admitían que estaban admirablemente preparados para sus nuevas funciones."
¿Os parece una locura inverosímil eso de pasar del circo a una clínica psiquiátrica?, ¿o, por el contrario, opináis que resulta verosímil dentro de la historia de este libro?
 
118. ¡Menuda cita!
 
50. Bienvenidas, bienvenidos, a la clínica psiquiátrica. Y como anticipo de la realidad en la que entramos nos cuentan que los enfermos tienen que dar su consentimiento para el cambio de dueños. Glups. Fijaos en el cambio del escenario que hace Cortázar y en los detalles que va señalando. Brutal.
 
119. Eso sí, como vemos en este recorte de periódico, la realidad allá afuera (de la clínica) está muy cuerda. Sic.
 
51. Tras la comedia de la firma (¿cómo se puede contar tanto de algunos de los enfermos con apenas unas palabras?) y la vuelta a casa nos topamos con una rayuela "Traveler se rio en voz baja y levantando un pie empezó a saltar de casilla en casilla. En la oscuridad el dibujo de tiza fosforecía debilmente", y es en ese momento en el que Traveler salta en la rayuela (y viaja igual que Horacio ha viajado en esta Rayuela) en el que quizás Horacio se ve reflejado en él y le dice: "Una de estas noches te voy a contar de allá. No me gusta, pero a lo mejor es la única manera de ir matando al perro, por así decirlo."
Es deslumbrante cómo recoge ese motivo de este capítulo (lo de matar al perro, que lo entenderéis en cuanto lo leáis) y lo utiliza para darle una mirada nueva a lo que le ocurre. Caray, puede ser que ese saberse enamorado y haber perdido a La Maga (por su propia culpa, eh) resulte en verdad doloroso, ¡va a ser que Horacio Oliveira debajo de esas capas de ironía, argumentos, lecturas, palabras... alberga un corazón!
 
69. Cortázar no puede dejar de jugar, esto del juego es, como dicen ahora, una transversal de todo el libro. Aquí tenemos un texto en perfecto "ispamerikano" tomado de la revista Renovigo, citado en capítulos anteriores.
 
Feliz semana de lecturas
Pep Bruno