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Rayuela: 151-152-143-100-76-101-144-92-103-108-64-155-123-145-122-112

Libro que estamos comentando: 
Rayuela

Bienvenidos, bienvenidas, a este primer paseo completo por el lado de allá (sin pasar en ningún momento a los capítulos 1-56, el lado de acá). Vamos a conocer a personajes nuevos, a disfrutar de diálogos fabulosos y a mezclar sueños y realidad (y a reflexionar sobre ello). Esta semana os traigo unos capítulos estupendos, una lectura deliciosa para unos días de puente.
Vamos al lío.
 
151. Sorprende esta reflexión que nos remite a un asunto de mucha actualidad tras la publicación de Sapiens, el libro de Noah Harari y, sobre todo, de su continuación, en el que desarrolla ese tema (proyecto Gilgamesh, lo llama). ¿Qué pensáis sobre ello?, y, sobre todo, qué pensáis sobre ello tras la muerte de Rocamadour.
 
152. Una impactante cita de Jean Tardieu que nos remite a la (idea de la) realidad que está más allá de la realidad, a la sensación de que lo que ocurre no es exactamente lo que es, sino que lo verdadero está detrás de la vida. Como si esto que nos sucede a cada paso no fuera más que un preámbulo de lo que en verdad ha de sucedernos (y cuando nos damos cuenta de que la vida era esto, ya es tarde). Me encanta la cita. Sospecho que esta idea (que viene al menos desde Platón) nos ayuda a resistir de manera estoica los golpes de la vida (que no es). ¿Qué pensáis? ¿O quizás hace referencia a que vivimos en un sueño y que habrá que despertar para recuperar la vida?
 
143. Nos vamos a Buenos Aires y conocemos a Traveler y a Talita, dos amigos de Horacio que cada mañana antes de levantarse de la cama hacen recuento de sueños (es una imagen tan hermosa) y conocemos el afán de Traveler por soñar ambos el mismo sueño. Dos páginas que son una delicia y que reflejan un anhelo de muchos amantes y, acaso, también una certeza, la certeza de que estamos solos. ¿Qué os ha parecido?
 
100. Y de pronto las notas que hemos leído cobran sentido en esta llamada que hace Oliveira a Etienne, Oliveira que se despertó en medio de un sueño (que nos remite a 143) y Oliveira que dice "Lo malo es que eso que llaman despertarse... ¿A vos no te parece que en realidad es ahora que yo estoy soñando?" (que nos remite a la cita de 152). Y al mismo tiempo la hilarante situación de la cabina de teléfonos (ay, pura nostalgia) que posiblemente muchos lectores jóvenes no entenderán (y que, por lo tanto, puede que ya precise alguna nota de lectura para ediciones nuevas. Qué cosa, eh: eso de que haya que poner una nota de lectura para explicar algo que para uno es absolutamente comprensible).
 
76. Comienza la historia de Pola. Oliveira conoce a Pola en un café y queda enredado por la belleza de sus manos. Enamora Oliveira cuando está enamorado (tanto como provoca rechazo cuando habla con desprecio). Es un bello pasaje este.
 
101. Continuamos con Pola, ahora en contexto: ubicada en medio de la historia de Oliveira y la Maga. Y ubicada de la manera más evidente (no doy pista). Contrasta la belleza de lo contado, de lo descrito, de lo sentido, con la otra parte, con lo que está ocurriendo al otro lado del libro. En verdad es un juego de espejos magistral, ¿no os parece? Cortázar no deja de utiliar todos los recursos de los que dispone para sorprendernos a cada paso. (¡¿Y esta parte quizás se la pierden quienes sólo leyeron de la manera lineal y sencilla hasta el 56?!).
 
144. Lamer, sorber, besar... labios con labios. Qué belleza (una vez más). Y al mismo tiempo saber que la Maga (de alguna manera) permanece en Horacio y que, incluso estando con otras mujeres, ella continúa en su boca, en su memoria, en el sabor del sexo. Qué hermoso texto (insisto, una vez más). Avanza en la carne mientras las caricias en la nueva amante tratan de borrar (¿o de rememorar, o de completar, o de sumarse a?) el dibujo de otras caricias en otras pieles.
 
92. Comenzamos a ubicar a Pola, en qué parte de la historia entra en juego: llevamos unos cuantos capítulos acompañando a estos dos amantes y ahora sabemos (sin saber aún todo, pero sabiendo más). Igual que sabemos que el primer lugar donde ambos se acostaron es un sitio especial (por lo que tiene de recuerdo y de significado) para Oliveira. O quizás ese lugar es una costumbre. ¿Qué opináis?
 
103. Y de pronto el amor. La intensidad de lo contado. No deja de sorprender los contrastes que este mismo personaje nos muestra. Insisto: enamora Oliveira enamorado, ¿no os parece? Pero al mismo tiempo nos recuerda al niño (torpe, ingenuo) que rompe la flor que tanto le atrajo y quiso guardar para siempre (¿o será falso el amor?, ¿o será la ruptura una defensa ante el amor?, ¿o será amor sobre amor? Ay, en el próximo capítulo será más fácil que entendáis qué quiero decir con esta última pregunta).
 
108. Este es un capítulo bien hermoso en el que podríamos establecer un paralelismo entre el amor de los clochards y el de Oliveira y la Maga, si hiciéramos así ¿qué creéis que podría significar?, ¿qué está queriendo contar Cortázar aquí? O quizás no hay que darle tantas vueltas y se trata de un pasaje más (tan hermoso) de esta novela sin otra pretensión (podría ser, claro, pero a estas alturas del libro uno no deja de estar alerta con este autor). 
Por cierto, contrasta la Maga hablando de Pola con los capítulos de hace unas semanas con el celoso Oliveira reconcomiéndose en su veneno con Gregorovius. ¿Qué os sugiere esta cuestión?
 
64. Dice Pola a Horacio: "Todo se deshace cuando lo agarrás, hasta cuando lo mirás. Sos como un ácido terrible, te tengo miedo." Cortázar pone en boca de Pola la perfecta definición de Oliveira (yo arriba, en el 103, era más sutil: un niño que rompe la flor que le fascina). Por otro lado en este capítulo hay una maravillosa imagen/reflexión sobre lo efímero (que en las últimas líneas se vuelve algo poderoso en el amor). Ah, y descubriremos algo sobre Pola que vuelve a dar un giro a esa historia.
 
155. Etienne y Oliveira deciden ir a ver al viejito (Morelli) atropellado hace unos cuantos capítulos. La conversación, una vez más, es capaz de pasar con total naturalidad de temas tan alejados entre sí como la muerte de un hijo y la masturbación. No tiene desperdicio. (Por cierto, es el último capítulo del libro, que no de la lectura). El despreocupado paseo por el hospital vivido lo vivido en el libro (Rocamadour, Morelli, Pola...) también da qué pensar, ¿no?
Y una cosa más: ¿qué os parece la idea (el contraste) de estar vacío /  tener vida propia? Habla de ello Oliveira casi al final del capítulo.
 
123. En el capítulo anterior Etienne y Oliveira vuelven a hablar de sueños (brevemente) como hicieron en 100. Ahora entramos de nuevo en ese tema, en la confusión entre sueño y realidad, en la posibilidad de perderse en uno de ambos lugares y no saber si está uno soñando o viviendo (como si no fuera posible estar en los dos a un tiempo). Muy interesante lo que cuenta el narrador en estos breves párrafos.
 
145. Nueva reflexión (morelliana) sobre esta novela realizada en trozos sueltos, y no sólo en su estructura, sino también en la presentación de sus personajes ("tratando al hombre como una fusión de partes de cuerpo y partes de alma"). En verdad muy interesante la cita de Gombrowicz (y que engarza a la perfección con lo contado en el capítulo anterior, el 123).
 
122. Continuamos en el hospital. Continúa la conversación de Etienne y Oliveira y vuelven a hablar de sueños; de hecho ahora Oliveira cita el sueño del 123. Y todo esto sin haber llegado aún a la cama donde está Morelli. 
Te pueden caer mejor o peor estos personajes, pero los diálogos son fabulosos, ¿no creéis?
 
112. Reflexiones de Morelli sobre el estilo literario (del libro, claro, pero también de todos los libros), un Morelli "sediento de absoluto" que busca la belleza como fin, no como medio. 
 
Y el próximo capítulo, la próxima semana, sabremos algo fascinante que tiene que ver con la estructura de Rayuela y la organización del libro ¡y que tiene que ver con la propia historia que estamos leyendo! Qué ganas tengo de que llegue.
Feliz semana de lectura.
Pep Bruno