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Literatura juvenil

Autores clásicos

Novelas de género (novela negra, ciencia ficción, etc.)

Primera parte: el reencuentro con Ferrand. Hasta el capitulo 5.

Libro que estamos comentando: 
Ratas de Montsouris
Nestor Burma no parece un detective particular. Ni es demasiado listo ni demasiado valiente ni tiene esa fina intuición de la que gozan muchos de sus colegas que resuelven los casos extrayendo las pistas de los detalles más inverosímiles. 
 
De lo que sí puede presumir Nestor Burma es de conocer la calle como la palma de su mano. 
 
El detective es el personaje que Léo Malet eligó para dar vida a su titánico proyecto de escribir unos "Les Nouveaux Mystères de Paris", un plan que, a la manera de Los Misterios de París de Eugenio Sue, describiese con toda veracidad los bajos fondos del París de la posguerra. 
 
Las veinte novelas  previstas por Léo Malet deberían estar ambientadas en cada uno de los arrondissements (distritos) parisinos y debirían también acompañar al lector al mundo sórdido de la pobreza, del crimen, de la miseria física y moral de todas las clases sociales que habitan la capital francesa.
RATAS DE MONTSOURIS está ambientada en el distrito 14 durante 1955, un distrito que Malet conocía muy bien porque había vivido durante muchos años muy cerca de él. 
 
Es el distrito que comprende la mayor parte del barrio de Montparnasse, al lado de la Torre Montparnasse y que contiene Las Catacumbas, el cementerio parisino de Montparnasse y el parque y el depósito de Montsouris, un barrio que todavía conserva una personalidad residencial y comercial  al mismo tiempo. Después de leer esta novela, nuestra próxima visita a París deberá incluir ineludiblemente un paseo por las calles que aquí aparecen, aunque ya debemos suponer que donde Malet habla de tranquilidad, silencio y sosiego, hoy día nos vamos a encontrar con unos barrios con una modernidad acelerada y sin los edificios decrépitos que el autor menciona y donde ocurren escenas importantes de la novela.
 
En seguida vamos a conocer algunos detalles de la vida de Nestor Burma, puesto que el detective aparece en las primeras páginas acudiendo a una cita nocturna a un café donde se ha de encontrar con un viejo conocido, un compañero del campo de concentración alemán de Sandbostel durante la Segunda Guerra Mundial.
 
Los lectores apreciamos que esa cita no cumple con lo que debería ocurrir en un encuentro entre dos viejos amigos. En el café se desarrolla una especie de "paripé" para hacer creer a cualquier testigo fortuito que el encuentro ha sido meramente casual.  
 
Su antiguo amigo es un pequeño delicuente del barrio de Montsouris, Ferrand, que le propone un negocio que limpiamente le va a hacer ganar a Nestor una buena cantidad de dinero.
El escepticismo del detective se esfuma cuando ese mismo día un exmagistrado le encarga un trabajo en el que casualmente aparece otra vez el nombre de Ferrand. De ahí que Nestor acuda a la cita con más curiosidad que interés.
 
Ferrand le pide que le acompañe a su domicilo, una vieja casa en muy mal estado, y en la que se percibe que los que allí viven pertenecen a las capas más bajas de la sociedad. La presencia de una extraña pelirroja en la casa es el único signo de vida con el que se va a encontrar durante la estancia en la casa de Ferrand
 
Nestor Burma, dibujado por Jacques Tardi
 
Además del argumento hay varios elementos que me gustaría destacar de esta primera parte de la novela. Por un lado es la peculiar descripción de París que hace en su novela. Es fácil segir hoy día el itinerario de los personajes por las calles de París, calle Moulin-de-la-Vierge, la calle Alesia .... De alguna de ellas dice que a esas horas, las 3 de la mañana, parecen "más propicias a la meditación y al tirón más rastrero" y que esas calles son un "bonito lugar tranquilo, ideal para actividades sospechosas." Otras, donde ocurren los hechos más luctuosos, han sido, sin embargo, convenientemente inventadas. 
Del clima caluroso del verano comenta que genera unas noches tórridas y asfixiantes, poco habituales en esas fechas.  
 
También merece prestar atención a los personajes, pocos, que aparecen en la novela. No hay ninguno que sea superfluo y todos tienen un papel importante en la historia. Los hay de diferentes capas sociales y de variada catadura moral, pero todos son muy reales y cumplen perfectaamente el papel para el que han sido creados. Merecen especial mención las dos mujeres pelirrojas que han aparecido hasta este momento. Una es la mujer (suponemos) del magistrado Gaudebert, joven, bella y con todos los atributos para que, desde ya, la podamos considerar una especie de "femme fatale". La otra es la pelirroja que se encuentran en la casa de Ferrand, de la que Burma advierte que está bajo los efectos del alcohol o las drogas, pero que claramente no parece ser vecina de esa casa casi en ruina. Se parece a las jóvenes ricas, atractivas, pelirrojas y de buena familia que pueblan las novelas de Raymond Chandler o Dashiell Hammett y que inevitablemente se meten en líos, o los provocan.
Y finalmente destaca en toda la novela y en el estilo de Léo Malet el acusado sentido del humor y la ironía que desprenden los afilados diálogos de Nestor Burma.