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Literatura juvenil

Autores clásicos

Novelas de género (novela negra, ciencia ficción, etc.)

3ª parte. Todo se complica, algo se aclara. Hasta el capitulo 16

Libro que estamos comentando: 
Ratas de Montsouris
Parece que Nestor Burma está en un punto en el que la investigación no avanza demasiado y que lo que él hace es girar dando palos de ciego alrededor de las personas que hasta ahora parecen involucradas de una u otra manera en la muerte de Ferrand
 
La pelirroja Marie Courtenay, protegida por su marido, el pintor Auguste Courtenay, con más resignación que afecto, es el objetivo más cercano que se plantea Burma. Quiere hablar con ella porque es consciente de que fue testigo del asesinato de Ferrand y que con certeza fue la que lanzó el grito que Burma oyó en la noche y que le puso bajo la pista del homicidio. Por eso no ha informado a la policía de la muerte de Ferrand, ni de presencia de Marie Courtenay ni de la suya propia en el piso del fallecido cuando se cometió el crimen.
 
Él participa como un contratado para resolver el encargo del exmagistrado Gaudebert, a la vez que intenta aporvechar todo lo que va sabiendo en su propio beneficio.Tiene una ética profesional muy particular y no duda en seguir sacando dinero al exmagistrado, ocultándole que el personaje al que tiene que vigilar lleva varios días muerto. 
Solo muestra algún atisbo de moralidad con personajes de su mismo nivel, compañeros de la calle, periodistas, policías con los que comparte confidencias o habitantes humildes del Distrito 14.
 
Esa especie de palos de ciego que Nestor Burma va dando de vez en cuando tiene su máximo ejemplo en la llamada que hace al otroteléfono que aparecía junto al suyo en un billete que encontró en la habitación de Ferrand, cuando acudió allí acompañado de su secretaria Hélène. ¿De quién será ese número telefónico? Tanto los lectores como Nestor nos mostramos intrigados. ¿Tendrá relevancia para el desarrollo de la novela? ¿De qué manera? Por eso, cuando Léo Malet nos cuenta la conversación con el otro interlocutor, nos llevamos una pequeña decepción. Resulta ser un doctor, un psiquiatra que afirma no conocer el nombre de Ferrand ni de Marie Courtenay.
 
¿No le habían contado que Marie había necesitado en algún momento de asistencia psiquiátrica? Demasiado evidente relacionar al doctor Dalaruc con la mujer del pintor, por lo que la negativa del doctor solo añade un poco más de intriga a la resolución de este caso.
 
Así que solo le resta presentarse en la casa de Auguste y Marie Courtenay e intentar hablar con la mujer para que le aclare lo que pasó la noche pasada en la casa de la calle Blottierè. Pero la intención se le muestra esquiva, para su pesar. 
 
Va y viene desde la casa de la Villa de las Camelias a la casa de campo de las afueras de París en busca del matimonio y, cuando por fin consigue hablar con Auguste Courtenay, este le confiesa sinceramente preocupado que su mujer ha desaparecido.
 
Rápidamente, mientras mantiene la conversación con el pintor, se resuelve la suerte de Marie y con grandes dosis de humor negro describe el estado de la mujer, "Por última vez, Marie Courtenay había adoptado la posición horizontal", rodeada por un grupo de personas,  poco después de haber sido arrollada por el tren que discurría en las cercanías de la casa del matrimonio.
 
Un papel (¡qué casualidad!) que aparece en el bolsillo de la difunta parece la confesión de una suicida, a la vez que también confiesa la culpabilidad del asesinato de un hombre en la calle Blottierè (nuestro conocido Ferrand). 
 
Demasiado fácil. Léo Malet no nos cuenta la reación de Nestor Burma, pero la ironía con la que se dirige a los policias que toman los datos de la muerte de la mujer no oculta que él desconfía de esa confesión, porque, lo mismo que los lectores, sabe que ella no tuvo tiempo material de matar a Ferrand y, ademas, el marido le confesó la versión que tenía previsto confesar a Nestor poco antes de desaparecer, que ella, drogada y borracha, se encontró con el cadaver en el piso donde suedieron los autos y que solo tuvo oportunidad de salir huyendo. 
 
Todo parece una escena muy bien preparada para, o bien hacer cargar a la mujer con la culpabilidad del asesinato de Ferrand, o para hacerla desaparecer si en algún momento fue testigo incómodo del asesinato.
 
Burma, como él mismo dice, "se encuentra mojado hasta el fondo" en el momento en el que la policía se hace cargo del caso y descubre el cadaver de Ferrand oculto bajo un mónton de trozos de carbón. 
 
Al final de esta parte que estmos leyendo, Burma y su secretaria Hélêne se reunen en el parque para juntar todas las pistas y la información que han ido recogiendo y eleboran para nosotros, los lectores, una reconstrucción del verdadero papel de Marie en este embrollo, puramente circunstancial y chivo expiatorio de los verdaderos culpables, que pretenden con esta argucia dar carpetazo a la muerte de Ferrand.
 
Burma pone a partir de ese momento el foco de sus pesquisas en la extraña pareja formada por el exmagistrado Gaudebert y la bella mujer que con él convive. ¿Su mujer, su amante, su pupila?