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3 PIEDRA Y CIELO Juan Ramón Jiménez

Libro que estamos comentando: 
Piedra y cielo

 
3 PIEDRA Y CIELO, Juan Ramón Jiménez
 
¡Buen día, personas PIEDRACIELISTAS!
Comenzamos nuestra tercera inmersión lectora en Piedra y cielo. Empezamos esta semana con la segunda parte del poemario titulada Nostaljia del mar y leeremos hasta la página 203. Esta segunda parte —como sabéis— solo tiene 15 poemas, de modo que nuestra lectura continuará hasta el poema XV de la tercera parte, Piedra y cielo II.
Para quienes todavía no hayáis leído la Introducción de Urrutia, os recomiendo que vayáis a la página 69 y continuéis hasta la 77 en las que se hace un detallado análisis simbólico de Nostaljia del mar y Piedra y cielo II. De verdad que es muy esclarecedora, creo que os va a ser de gran ayuda.
 
Hoy quiero comentaros brevemente los juegos fonéticos y gráficos que estamos encontrando en esta obra. Como habréis podido comprobar, hay muy pocos versos rimados, sin embargo, las composiciones resultan rítmicas en diferentes aspectos: los versos son muy cortos, lo que proporciona mucha ligereza en la lectura (probad a leerlos en voz alta y lo comprobaréis). Y asimismo encontramos bastantes repeticiones de palabras en los poemas. Solo por poner tres ejemplos: en el primer poema de la página 171, el primer y último verso coinciden: “sirena de la medianoche”; en el segundo poema (página 172) se repite tres veces la palabra “nada”, que se contrapone al “todo” final; y en el cuarto poema de esta segunda parte (página 174) encontramos que se repite ¡6 veces! en el mismo verso la palabra “más”.
Os propongo que hagáis una lectura en esta clave, os resultará divertido y pienso que también revelador. Pues estas reiteraciones además de proporcionar ritmo a la composición, también buscan el énfasis, la intensidad en lo que se está diciendo.
Esto resultaba bastante novedoso en 1919, como os podéis figurar, un tiempo en el que se componía en un estilo poético más narrativo. Aquí, leyendo a nuestro autor, sentimos las “pinceladas” que producen sus palabras como si el poema fuera un cuadro, pues no tanto nos invita al argumento como a las “impresiones” que producen sus imágenes, sonoridades y conceptos.
En este modo tan novedoso de expresarse, el poeta también hace uso de los recursos gráficos más “enfáticos” —fijaos, estamos rozando en tiempo y en espíritu con el Futurismo—como son los signos de puntuación, sobre todo los de admiración e interrogación. ¡Qué barbaridad! ¡Todo está super-puntuado! Y no solamente exclamación y admiración, también están las comas, los puntos, los guiones y los paréntesis, los puntos suspensivos… en fin. Aprovechad la lectura que os he propuesto de fijaros en las reiteraciones que tiene el texto y simultaneadlo con una mirada ortográfica.
Y como última curiosidad, en este delirio de hacer apartes en los versos con los signos ortográficos, además de las comas, los guiones, las exclamaciones y preguntas y los paréntesis, el poeta utiliza el signo = unas cuantas veces. Nos lo vamos a encontrar en la páginas 149, 193 y 219 (no sé si se me habrá pasado alguno más).
Merece una mención especial la particular ortografía del poeta, de apreciación fonética, por cierto. Es decir, que su ortografía, cuando altera el canon suele ser por razones sonoras: la g cuando suena como la j, la cambia directamente. Así leemos: antolojía, májico, vírjenes. Por las mismas razones fónicas, solo por poner algún ejemplo gráfico más, leemos perene (por perenne) o estasiarme (por extasiarme). En resumen, en todos sus cambios lo que prima es el sonido, lo fonético.
 
Vuelvo a mi propuesta: si probáis a hacer una lectura formal de los poemas con todo lo que os acabo de contar, me parece que más que exasperaros leyendo tanta exageración gráfica (como habéis comentado en algún caso que os pasaba), podréis sentirlo como un juego y lleguéis a disfrutarlo.
 
Y quiero despedirme con el poema NOCHE de la página 178. Miradlo aquí abajo. Y digo “mirad” y no “leed” porque en ello está la clave de este aspecto formal: el experimento poético por hacer del poema dibujo y expresión, en un intento por conseguir la máxima relevancia comunicativa y sonora con las palabras escritas, en un esfuerzo porque éstas salgan (salten) de la página. Ved sus innúmeras reiteraciones de letras, palabras, signos ortográficos; y comprendedlo después sobre lo que nos está diciendo el poeta. Y volad, claro, volad, volad:
 
NOCHE
 
¡GRIITO en el maar!
¿Qué corazón hecho honda —¡hondero triste!—
te ha gritado? ¿De dónde, grito, dónde,
con qué alas llegarás a tu final?
 
…Cada ola te coje, y tú, lo mismo
que un delfín hecho espada, fuerza solo, gritas: más,
más, más, más, más…,
o, hecha tu ala vela, lo mismo que una golondrina
vas más allá, vas más allá, vas más allá…
 
¡Griiito en el maaar!
¿Las estrellas te ayudan con sus ecos?
¡Griiiito en el maaaar!
 

Y con este griiiiito poético me despido hasta la próxima semana.
Disfrutad, vivid, soñad,
Estrella O.