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Metamorfosis: libro VI

Libro que estamos comentando: 
Metamofosis

Hola a todas y todos, vuelvo esta semana a una lectura de menos páginas (sólo un libro) para que no os quedéis rezagados y también para que podamos leer con atención (y buscar algo más de información) de los mitos contenidos en este libro. Mitos muy poderosos (¡y algunos muy cruentos!) que, en su mayoría, están motivados por la cólera de los dioses. Vayamos al lío.
 
 
Libro VI
 
Aracne. Un mito bien conocido (que ilustra este post con el cuadro de Las hilanderas de Velázquez). Aracne, gran tejedora, se jacta de ser mejor que la propia Palas Atenea (diosa, entre otras cosas, de la habilidad). La diosa, que no puede sufrir tanta presunción, se presenta bajo la forma de una anciana para competir con Aracne. Ambas se ponen manos a la obra cada una en su telar (no dejéis de disfrutar de la descripción de las telas de cada una que hace Ovidio) y Aracne no deja pasar la oportunidad de incluir en su tapiz un buen puñado de afrentas de los dioses (a los humanos). 
Una vez terminada la competición Palas Atenea no puede consentir el resultado y castiga a Aracne convirtiéndola en una araña (gran tejedora, ya sabéis).
Bellísimo cómo está contado, de verdad. Y también durísima la transformación y el castigo: este va a ser un elemento común a todo el libro VI, atención a la crueldad de los dioses.
¿Cuál es la enseñanza: no hay que presumir de ser más que un dios?, ¿la importancia de la humildad?
 
Níobe. Otra que presume de tener más hijos e hijas que los dioses. Y otra que va a penar por ello. 
Me interesa mucho un asunto que aparecerá en otro mito de este mismo libro: los hijos cargan que con las culpas de los padres. Es decir, lo que hacemos nos afecta a nosotros y también a los nuestros (y no sólo los dioses se encargarán de recordárnoslo: podéis leerlo también en Procne y Filomena, por ejemplo). ¿Qué pensáis sobre ello?, ¿existe esa culpa que desborda al mismo culpable y alcanza a quienes les rodean, a su prole, a su estirpe?
No os perdáis la descripción de la furia de la diosa contra los hijos de Anfíon y Níobe, es brutal. Y llama la atención que los nombres de los varones los conocemos, no así los de las hijas.
Si buscáis en la red encontraréis una foto de la montaña de piedra en la que acabó convertida Níobe, que sigue llorando su pena a día de hoy.
¿Qué os ha parecido este mito?
 
Latona y los Licios. Ahí tenéis el origen de las ranas. Otra diosa mosqueada (no sin razón en esta ocasión, todo hay que decirlo). 
 
Marsias. Otro que se atreve a jactarse de ser mejor que un dios. Eso sí, el castigo que le imponen a Marsias es espeluznante y Ovidio no se corta un pelo para detallarlo.
 
Pélope. Apenas se habla de Pélope (es una transición para el siguiente mito), hermano de Níobe, hijo de Tántalo. Os animo a que busquéis información en la red sobre este personaje que es fascinante: no sólo por su hombro de marfil sino por muchas de sus otras historias. (De él se derivará el nombre de "Peloponeso".)
 
Procne, Filomena y Tereo. Creo que es el plato fuerte de este libro VI, de hecho Ovidio le dedica un buen puñado de páginas. Disfrutad con las descripciones, llorad con las penalidades de Filomena, enfuereceos con la maldad de Tereo, asombraos con la ira de Procne. 
Este es un mito no muy conocido (creo) pero sí inolvidable una vez que se conoce. Gracias a él entenderemos por qué la golondrina tiene esas plumas rojas en el pecho, por qué la abubilla tiene ese penacho en la cabeza y por qué el canto del ruiseñor es triste y melancólico. Un mito duro y precioso.
¿Qué os ha parecido? Espero vuestros comentarios esta semana.
 
Feliz semana de lecturas
Saludos
Pep Bruno