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6ª parte. Los tiempos del odio. Final

Libro que estamos comentando: 
Los tiempos del odio
Acaba la novela y, por lo tanto, la trilogía que gira alrededor de Bruna Husky, un personaje  encerrado en un cuerpo de androide con fecha de caducidad y con sentimientos y emociones muy similares a los de los  humanos.
 
Desde la primera novela, LÁGRIMAS EN LA LLUVIA, Bruna se ha debatido entre la angustia de saber que ellos, los androides de última generación, tenían programada su muerte o establecida su fecha de caducidad, que parece más adecuado, a los 10 años de su gestación, y la consciencia de que esa era su naturaleza y que poco podían hacer para evitarlo.
 
El amor de Bruna por Paul Lizard ha sido en antídoto que ha salvado la existencia de la rep. Curiosamente no hemos podido comprobar cuáles son los verdaderos sentimientos de Lizard o qué piensa él de su relación, ya asentada en esta novela, con Bruna. De todo esto tenemos constancia por lo que ella nos va contando capítulo a capítulo. Lo que sí hemos constatado es que el amor, como forma de sublimación de la propia existencia de Bruna, rompe las barreras de la propia vida. El libro empieza con una frase, "Sin amor no merece la pena vivir", puesta en boca de Ángela, uno de los personajes secundarios de la novela, que perfectamente se podría aplicar a la propia protagonista.
 
Bruna y Lizard pertenecen a dos de las especies que pueblan el universo imaginado por Rosa Montero. Los otros dos, más presentes en las novelas anteriores, son los mutantes y los extraterrestres. Las contradiciones y conflictos entre diferentes especies, que tienen que convivir en los mundos conocidos, son algunos de los motores de la novela. Con esto se sirve Rosa Montero para transponer la acción literaria a los conflictos que estallan en el mundo actual: "Vivimos  los tiempos del odio, la desesperación, la desigualdad, la injusticia y el cinismo de una forma tan clara que da pavor". 
 
Incluso entre los humanos hay grupos que se enfrentan al progreso y a la vida tan tecnificada del siglo XXII. 
 
Tras el atentado del EJI que supone el apagón general que afecta a todos los aparatos electrónicos, Bruna necesita algún instrumento para conocer si continúan las ejecuciones de los rehenes secuestrados. Todos los instrumentos que dependen de la energía han dejado instantaneamente  de funcionar, incluso su brazo implantado. A Barri, la hermana de Lizard, se le ocurre que en la comunidad donde habitualmente vive, el grupo de familias que componen los Nuevos Antiguos, existe un terminal que con seguridad no estaba encendido cuando el atentado tuvo lugar, por lo que todos tienen el deseo de que funcione y puedan conocer las noticias sobre la identificación del posible rehen muerto.
 
No va a ser tan fácil como ellos suponían. Los Nuevos Antiguos muestran un rechazo contundente a colaborar si no obtienen un beneficio para su comunidad; además la propia condición de ser artificial de Bruna choca con las reticencias contra los avances tecnológicos del grupo, o más bien secta, que viven prósperamente alejados del contacto con otras comunidades.
 
Marcharse y huir rápidamente con el teléfono robado es la forma extrema que Barri utiliza para ayudar a Bruna, aunque eso suponga que la propia Barri, con esa acción, tenga que desvincularse definitivamente de esa comunidad. 
 
Después de conocer que los terroristas siguen ejecutando y planteando exigencias cada vez más extremistas al gobierno de los EUT y que tampoco esta vez Lizard ha sido el elegido, el grupo de Bruna, Barri y Ángela vuelven a la ciudad y son testigos del caos que envuelve la vida en las calles. 
 
La oscuridad provocada por el atentado y el enfrentamiento entre el ejército golpista de Jan Lago y el gubernamental de los EUT origina una gran inseguridad en las ciudades y en los caminos y  la aparicíón de bandas que aprovechan la evaporación de las estructuras del estado para hacer valer la lay del más fuerte.
Contemplan el estado de la situación política y militar en la Tierra, y el avance de las tropas de los golpistas, a la vez que escuchan cómo el EJI reivindica el sorprendente atentado del apagón. Mientras tanto en Reikiavik los golpistas manienen retenidos a la presidenta Guang y al primer ministro de Cosmos, Krakoten. Esta situación amenaza con convertir en definitivo el enfrentamiento entre el gobierno de la Tierra  y los gobernantes de Cosmos.
 
Un pequeño descubrimiento, la naturaleza mecánica de las palomas mensajeras utilizadas para establecer las comunicaciones entre los distintos grupos de resistencia golpista, sirve al grupo de Bruna para, una vez capturado uno de estos ejemplares, establecer unas coordenadas desde donde estos animales iniciarosn su recorrido.
 
Las coordenadas corresponden a una aparentemente destartalada nave en  el antiguo barrio industrial madrileño del Matadero. La sorpresa se acrecentarán cuando allí descubran la guarida del principal promotor del desorden y la violencia que en los últimos días se están haciendo dueños de Madrid. Será el mismo Jan Lago el que, aunque convencido de que la posibilidades de que su golpe de estado triunfe son escasas, plantará un feroz enfrentamiento a sus adversarios.
 
Finalmente, la derrota de su iniciativa permitirá liberar a los rehenes y reunir de nuevo a la pareja de Bruna y Paul Lizard. Y es su vida personal Bruna podrá hacer realidad el viejo anhelo que expresó Yannis en las primeras páginas de la novela, la capacidad de transladar la memoria, los recuerdos y la parte espiritual de un androide al cuerpo de otro recién generado.
 
¿Dará Rosa Montero una nueva oportunidad al personaje de Bruna? En las últimas páginas, como muestra del cariño que ha establecido con su personaje,  hará un guiño cómplice vinculando sus rasgos genéticos con los que sirvieron para generar al androide.