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2ª parte. Hasta el capítulo 6

Libro que estamos comentando: 
Huracán en Jamaica
Tras la carta el capitán Marpole, los padres de la familia Bas-Thornton deben creer que sus hijos han muerto. El capitán relata en su carta a la familia el abordaje de la goleta pirata y el saqueo de toda la carga y los bienes de la tripulación. "A los niños se los llevaron al otro barco por la tarde y (tengo alegría de asegurarlo) los mataron inmediatamente y sus cuerpecitos fueron arrojados al mar, como pude ver con gran satisfacción con mis propios ojos"No sabemos si de forma interesada, o no, el capitán Marpole imaginó algo que nunca sucedió en la realidad.
 
Los niños Bas-Thorton se habían embarcado en el Clorinda con destino a Inglaterra. Les acompañan otros dos jóvenes de origen criollo, los hermanos Fernández, que unirán su destino a los demás en su accidentado viaje.
 
De los niños ya sabemos sus nombres y sus edades aproximadas. Además de los cinco hermanos Bas-Thornton, John, el mayor; Emily; Edward; Rachel y Laura, de tres años, les acompañan Margaret Fernández, de trece y sus hermanito Harry.
 
Inicialmente los niños perciben el barco como un lugar en el que disfrutar de nuevas aventuras. Para ellos todo es nuevo y sorprendente, además el capitán Marpole los trata con mucha condescendencia y les permite investigar todas las posibilidades que ofrece un barco en plena mar. Resuta casi obligatorio en un autor como Richard Hughes, que había realizado muchos viajes por mar y cuya más famosa novela, además de HURACÁN EN JAMAICA, EN PELIGRO, también está ambientada en una travesía de un barco kdesde los Estados Unidos a China, que se realice una descripción pormenorizada de un barco de vela, sus partes y sus aparejos. A algunos lectores estas continuas referencias a velas, cabos o la distribución del navío les supone uns handicap que solo consiguen superar si tienen un diccionario a mano, o dejan fluir la narración reconociendo su incapacidad para comprender el extenso vocabulario marinero.
 
Otra forma de diversión en el Clorinda es burlarse del mono Jacko y hacerle mil y una perrerías. Los animales del barco sirven de alimento, como las tortugas o las gallinas, o de diversión como los loros o los mono.
 
La cruel diversión con el mono es interrumpida por el avistamiento de una goleta que se acerca al Clorinda. Parece que un grupo de señoras bulliciosas se divierten desde la barandilla de su barco con los equilibrios de los marineros, que suben y bajano por las jarcias en busca del mono borracho. 
 
Como si quisieran disfrutar del espectáculo desde más cerca, un grupo de señoras y caballeros se acercan en un bote y suben al Clorinda, mientras la marinería baja lentamente a la cubierta.
 
Demasiado tarde la asombrada tripulación se da cuenta de que han sido víctimas de un asalto y de que esas mujeres tan bulliciosas son en realidad piratas disfrazados que no han necesitado disparar ni un solo tiro para hacerse dueños de la situación. Con una hábil estratagema, con solo ocho o nueve individuos, consiguen subir al Clorinda y adueñárselo sin violencia, mientras que el capitán Marpole descansa en el camarote.
 
De esta forma los niños se encuentran accidentalmente secuestrados por unos piratas que están muy lejos de mostrar la imagen feroz y sanguinaria que nos ha llegado por la historia y la literatura. Solo hace falta leer la descripción del capitán Jonsen o su segundo, Otto, para comprender que nos encontramos frente a un grupo de piratas patéticos, un grupo anacrónico que había sobrevivido en las costas occidentales de Cuba ante los cambios que se estaba produciendo en la navegación con la introducción de los barcos de vapor.
 
Después de robarles todas sus pertenencias, los niños son invitados a pasar a la goleta pirata para cenar. En esos momentos el capitán Jonsen selecciona su botín y lanza por la borda un par de baúles. El ruido del chapoteo es tomado por el capitán Marpole como la prueba de que han sido los cadáveres de los niños los que han sido arrojados por la borda. No necesita mayor confirmación para el control el desguazado Clorinda, alejarse de los piratas y enviar la carta a los padres, anunciándoles la desgracia.
Aquí se inicia la verdadera aventura de la crónica de un "secuestro" que va a cambiar la vida de los niños y de los piratas, en la que tanto unos como otros van a alejarse de las ideas preconcebidas que se tiene de ellos. 
 
Los piratas parecen unos pobres bribones que sobreviven como pueden abordando pequeños veleros que surcan las aguas del Caribe y vendiendo el fruto de su botín en lospueblos alejados de la costa cubana.
 
En una de estas ciudades, una ficticia Santa Lucía, es donde sucede toda la escena de la subasta de los productos robados del Clorinda. El autor cuenta que esta ciudad había tenido su época dorada en los tiempos en los que se comerciaba con los productos fruto de la piratería. Con la actividad en franco retroceso, Jonsen organiza una subasta que tiene mucho de esperpento. Los personajes que acuden como si fuera una fiesta. "(El Magistrado) Tenía esa clase de señorío que dan la reserva y la inmovilidad. (Su mujer) era mucho más impresionante que su esposo... por ese abandono calculado y esa vulgaridad que transcienden dignidad","La mujer del magistrado jefe. Señora del Ilustre Juzgado Minicipal de Santa Lucía". Estas citas son un ejemplo de como se imaginaban la sociedad de una isla que todavía iba a estar en manos españolas durante 30 años más. Todo lo que ocurre en Santa Lucía reproduce los tópicos del Caribe español. 
 
La acteitud de Jonsen y su segundo no les va a la zaga. Se comportan como unos inútiles, incapaces de sacar el mejor rendimiento del botín que han conseguido. La subasta es un fracaso, como la idea de Jonsen de repartir alcohol entre los asistentes. Es una escena cómica, en la que participan los niños con gran entusiasmo. 
 
"Pero, ¡ay!, no hubo en el mundo persona más incapaz que Jonsen de entender ni controlar una masa. Todo lo que se le ocurría hacer era servirle bebida". El capitán Jonsen ofrece especialmente un perfil cómico, impropio de quien se gana la vida de forma criminal. Aunque demuestre ser autoridad en los momentos necesarios, sus actos están muy alejados de los tópicos de un pirata.
 
La estancia en Santa Lucía se completa con un banquete nocturno en la que participan la población y los piratas. Mientras, Emily, Laura y Rachel continúan durmiendo, los demás acompañan a José hasta una casa del puerto, en la que, engalanada para la ocasión, se celebra un pantagruélico banquete. La escena me recuerda a las películas de piratas de los años 30 o los 40, con unos diálogos irreales y unos decorados de cartón piedra. Dentro de la juerga y de la comida, destaca el intento de Jonsen de convencer a la oronda mujer del Magistrado de que se quede con los niños. Creo que los piratas son conscientes de que su presencia en el barco solo les va a traer problemas.
 
En ese momento sucede un desgraciado hecho fortuíto que proporciona un tono trágico a la historia. John pierde el equilibrio y se precipita desde el piso superior de un granero. En toda la novela se puede apreciar esta combinación de comedia y tragedia. El mono y el cerdo habían tenido una muerte violeta, pero estos hechos, ni la muerte de John, había provocado la menor reacción en los niños. Como cuenta Hughes, el accidente provoca una involuntaria catarsis que afecta a todos lo niños. Ninguno de ellos hace mención a la muerte de John, como si fuese una conjura capaz de evitar que su muerte fuese real. "Ni entonces, ni de alli en adelante, se mencionó entre ellos el nombre de John".
 
Este accidente sirve para romper el impasse en que se había convertido la presencia de los jóvenes en el barco. Las tensiones al habitar un espacio tan reducido durante muchas horas provoca que entre el capitán Jonsen, su segundo, Otto, y los niños surjan unas fricciones que hacen recapacitar a estos sobre su situación. Ellos no están allí por placer, ni siquiera saben dónde están ni donde está su destino. Su situación es el resultado de la falta de acuerdo de Jonsen con la señora del Magistrado de Santa Lucía para haberse que los niños se hubiesen quedado en tierra firme.
 
De Emily, la principal protagonista a partir de ahora, sabemos que echa mucho de menos a su hermano John. Para una niña de diez años debía ser duro hacerse cargo de sus hemanos pequeños, aunque a los niños no se les escucha ninguna queja por vivir en el barco, rodeados de personas que hasta hace poco eran desconocidas.