Nuestros Clubes de Lectura

Literatura de viajes

Club de lectura de poesía.

Literatura juvenil

Clásicos universales

Novelas de género (novela negra, ciencia ficción, etc.)

Finalizamos El sendero de la sal

Libro que estamos comentando: 
El sendero de la sal

Queridas viajeras, queridos viajeros,

¿Cómo estáis? Llegamos al final de nuestra lectura viajera compartida con el comentario de la Parte VI de “El sendero de la sal” de Raynor Winn.

(De John Tomlinson, CC BY-SA 2.0)

Moth y Ray retoman el sendero en Poole para volver hacia atrás, al punto donde lo abandonaron para ir a vivir con Polly, justo a la mitad del camino. Nos encontramos con un Moth mucho más desmejorado, al que los meses pasados trabajando en el cobertizo (sin caminar habitualmente) le han traído de vuelta los dolores que delatan que su enfermedad crónica degenerativa sigue avanzando. Por si eso fuera poco, la visita al médico no es nada esperanzadora, y es que le siguen aconsejando el reposo y algún paseo moderado cuando se sienta bien. Todo lo contrario de lo que esta pareja ha venido experimentando en el sendero.

(Foto De John Tomlinson, CC BY-SA 2.0)

Rápidamente, en unos pocos días, Moth vuelve a sentirse mejor, más ágil, más lúcido, más animado y con ganas de vivir. Quizás el ejercicio continuado y extremo sea beneficioso para su estado de ánimo, tal vez la conexión con la naturaleza sea curativa, quizás la esperanza lo sea todo.

“Por fin comprendí qué había hecho por mí el no tener hogar. Me había arrebatado todas las posesiones materiales y me había dejado sin nada, una página en blanco al final de un libro parcialmente escrito. También me había ofrecido una elección: dejar esa página en blanco o seguir escribiendo la historia con esperanza. Elegí la esperanza".

Tal vez lo más emotivo y esperanzador de este tramo sea la intimidad recobrada de la pareja. Seguramente sea un destello, algo efímero que no puede durar… pero, por ello, más hermoso. De todos modos, el cuidado, el amor, nunca les ha faltado. En esta parte es Raynor la que cae enferma cuando infinidad de espinas de espino negro la atraviesan (no tenía ni idea de este y otros efectos del espino negro), y es Moth quien la ayuda, quien la cuida.

No podemos olvidar los encuentros afortunados: incluso con alguna persona sin hogar que comparte con ellos una cerveza. O Juli y Dave, que terminarán siendo amigos más allá del sendero. O el encuentro mágico con Anna, la que será su casera. O ese paseo con la tortuga Lechuga, como capítulos atrás les había pronosticado aquel yogui ciego…  

(Foto: De Lviatour - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0)

La naturaleza, amable, fiera, salvaje… nos envuelve una y otra vez a través de las palabras de Ray. Como su preocupación y sus reflexiones acerca de las personas sin hogar. ¿Cuántas veces pasamos junto a ellas y no las vemos?

“¿Cómo puede haber tan poca gente que comprenda la necesidad de las personas de tener un espacio para ellas mismas? ¿Se necesita un tiempo de crisis para que advirtamos la grave situación en la que viven las personas sin hogar? Como pueblo, ¿unicamene podemos responder a la necesidad si percibimos que es aceptable?”

 

Otro aspecto importante es la aceptación. Hemos acompañado a Moth y a Ray (sobre todo a Ray) en todas sus fases de duelo, hasta llegar a la última, la aceptación. Me parecen sumamente valientes, no se quedarán esperando a lo que venga, sino que construyen cada día. Ponen un pie delante de otro. En este sentido, la tienda de campaña que llega maltrecha y rota al final del viaje (pero llega) es una metáfora perfecta de este par de viajeros maltrechos, viejos, doloridos, pero que resisten. Aún, resisten.

Como hemos llegado al final del libro, me gustaría que comentásemos la historia en su totalidad. He de reconocer que ha habido algunas partes de la obra que me han resultado repetitivas e, incluso, un poco tediosas, si bien se respira “verdad” en cada una de sus líneas. Asimismo, ha habido algunos encuentros y diálogos que me han interesado y otros no tanto, igual es que no he sabido advertir el porqué de su inclusión en el relato, porque imagino que a lo largo del tiempo se producirían otros muchos que Winn ha descartado.

Sin duda, el viaje que narra (el geográfico y el vital) es emocionante… ¿Qué os ha parecido? Ah, y al final… ¡¡consideran un amigo a Paddy Dillon!!

Mi música para este tramo con Ray y Moth: Coisas, de Ana Carolina.

(By Martin Bodman, CC BY-SA 2.0

Algunos enlaces (no todos, si tenéis algún hallazgo, por favor, compartid):

Vuestro turno, lectoras, lectores. Salud y ... largo, largo, largo viaje.