4ª parte. Hasta el final.
En los capítulos finales se hace evidente que las voces de las narradoras, Evelyn y Dinah, no son quienes dicen ser. Se produce un caso de suplantación de la personalidad entre ambas; concretamente, en los capítulos finales, Evelyn se hace pasar por Dinah por dos motivos: para ofrecer a la policía un relato más o menos lógico de lo que pasó el último día de 1920 en Altnaharra y para facilitar que Dinah pase a ser la heredera de la isla, como así lo había decidido El Tío en su testamento. "El intercambio estuvo muy bien hecho ... Atraje su atención hacia un lugar, mientras el truco de verdad tenía lugar en otra parte."
Todos los indicios sobre la culpabilidad de los asesinatos confluyen en Evelyn. Es la más decidida, la más fría, la que fue capaz de sacarse ella misma un ojo, la que escribió la carta que propició la muerte de Hamis Buchanan y de Hector MacRaith y a la que Nora ha ido acusando ante Jamie de controlar con mano dura la vida en la isla durante los tres últimos años.
Lo más lógico es creer a la única superviviente del círculo de piedras: "¿Dónde está Evelyn? -preguntó la chica-, Ah, ya me acuerdo. Nos quitó los ojos,", le decía una supuesta Dinah a Jamie en el primer capítulo. En el último se cierra el círculo y se aclaran las incongruencias y las falsas verdades que han ido arrastrándose desde el principio de la novela.
¿Os ha sido fácil entender el cambio de personalidad de Evelyn y Dinah? A pesar de las falsas afirmaciones iniciales, Catriona Ward organiza toda la trama de forma muy congruente y no deja ningún hilo suelto que pueda hacer arquear la ceja al lector más avisado. Al final, repito, los giros de la trama, los cambios en los personajes y las justificaciones de las formas de actuar de cada uno se ciñen a una lógica muy fiable.
Pero reconozco que ha sido necesario que volviese a leer con detenimiento, anotando fechas, protagonistas y escenas, para que ahora pueda entender, sin ningún género de dudas, que la Dinah final, la que vive con Rose y Mary, es en realidad Evelyn, que ha suplantado la personalidad de la primera y ha hecho engañar a todos (excepto a Jamie y al Christopher Back, con los que llega a un acuerdo de confidencialidad), aunque esa nueva situación le suponga, al principio, a no figurar con su nombre en ningún lado ni tener oficialmente ninguna posesión. "No se ha visto rastro de mí, no se cuentan historias en torno a los fuegos de campamento, no hay rumores de un viaje a América o de una muerte solitaria en un asilo. He desaparecido", reconoce Evelyn.
Hasta llegar al último capítulo, cuando se reúnen en 1946 en la isla Eve/Dinah con Christopher Black, ya de vuelta al servicio activo en la policía, la novela necesita aún aclarar lo sucedido en Hogmanay (en escocés, los días de Nochevieja y Año Nuevo) de 1920 y el papel de Alice. Aunque Evelyn pensase durante muchos años que ella era su madre, su papel en la novela es menos protagonista pero no menos importante: ofreció después de la trágica noche su coche para hacer realidad la trampa que iba a dar coherencia a la estratégica suplantación de Eve por Dinah. En su coche colocaron el cadáver de esta última y simularon su ahogamiento en las orillas más cercanas al camino hasta la isla.
La noche de Hogmanay tampoco se desarrolló como lo contó Jamie en el primer capítulo. La presencia de Sarah Buchanan y Jamie MacBraith era necesaria para certificar lo que Nora había planeado que tenía que pasar: que ella asumiese el papel de el Víbora, acabase con la vida de todos los miembros de "la familia" y se convirtiese en la ejecutora de las profecías apocalípticas que John Bearings, El Tío, había profetizado para el último día de 1920.