3ª parte. Hasta Dinah 1931.
La tercera parte comprende íntegramente el relato de Evelyn en 1920, tres años después de los trágicos hechos que derivaron en la escena en la que la propia Eve se extirpa el ojo en expiación por haber dudado de la voluntad de El Tío y haber huido de la opresión de Altnaharra.
Durante este tiempo, la comunidad se ha refugiado en sí misma, alejada de los contactos con las localidades vecinas y de las indagaciones del policía Cristopher Black. Eve se ha convertido, a sus diecisiete años, en la encargada de sostener materialmente la subsistencia del grupo, a la vez que encabeza la autoridad a la que los otros miembros, excepto El Tío, recurren. Es la única persona que sale de los límites del portón al acudir periódicamente al mercado de Inverness. Allí monta la tienda en la que gana unas monedas leyendo el futuro o despejando las inquietudes de aquellos que buscan consejos para el alma. "Utilizar el ojo" llama la autora a la habilidad que allí vende Eve.
Eve asume muchas más responsabilidades de las que por su edad le corresponden. Cuida del futuro embarazo de Nora, consigue un complicado equilibrio en su relación con Abel, vigila que Dinah no consiga lograr sus deseos de abandonar la isla, cuida de la pequeña Elizabeth a pesar del desequilibrio en el comportamiento de esta y se mantiene a la vez involucrada en las creencias que El Tío ha instaurado en Antnaharra. "Si tengo que proteger a los demás, tengo que ser mejor que ellos", confiesa.
Sin embargo, también tiene sus dudas, una especie de crisis de fe en todo lo que el grupo está esperando y para lo que se está preparando desde hace años. Hasta ahora no aparece muy bien definida la figura de quién o qué será el protagonista de esa venida. La autora habla de algo que vendrá a limpiar el mundo y que surge del océano y poco después lo pondrá en forma de serpiente marina, algo como una entidad primigenia que salvará únicamente a los elegidos.
Las salidas de Eve al exterior propician que en uno de los mercados de Inverness se encuentre, tres años después, con Cristopher Black. Aunque ella no lo sabe, ha dejado de ser policía después de que fuese reclutado para participar en la Gran Guerra; además, ha perdido la pierna. Black sigue obsesionado con Eve y con todo el grupo de El Tío. Sabe más de él de lo que hasta ahora nosotros conocemos, pero pronto relatará la verdadera naturaleza y el origen de las personas que viven en el castillo alrededor de John Bearings; hasta ese momento, pone a prueba a Eve desmontando sus convicciones y refutando sus supuestos poderes. "Autosugestión" es el diagnóstico de Black cuando Eve interpreta los indicios y las reacciones de la gente y luego los analiza según su lógica y su intuición. "Ya te he dicho que no eres una mentirosa. Organizas y observas la información, todo de manera inconsciente".
Creo que es Abel quien acusa a Eve de sentirse demasiado atraída por el mundo que hay más allá del portón, el mundo de los impuros. Allí encuentra todo lo que les falta en la existencia ascética de la isla. La curiosidad y la necesidad de una joven de diecisiete años no se pueden recluir en los invisibles muros de la isla. El encuentro casi casual con Rose, una joven de su edad que vive y trabaja en un circo, el Circo Orde, con su elefanta, supone un rotundo descubrimiento de otras formas de vida.
La vida en la isla está llena de dificultades: Abel se suicida, Dinah reitera sus intenciones de escapar, Nora logra tener un bebé, pero se lo quitan y se lo entregan a Dinah para que lo cuide. Es demasiado para Eve, que no ha dejado de añorar la presencia de Alice, y más cuando piensa que ella es su madre. Recuerda el intento frustrado de huida la noche en la que El Tío dijo que Alice había muerto. Por eso inicia una huida y una búsqueda en Inverness que acaba, sin éxito, en otra búsqueda más inapropiada: la del inspector Black (donde se entera de que ha sido expulsado sin honor de la policía por su intento de autolesión en la guerra). El encuentro decepciona las expectativas de Eve, pero sirve para aclarar uno de los grandes misterios de la novela: las liturgias grupales que El Tío había instaurado alrededor del ofrecimiento de miel a sus subordinados. Es la contaminación de la miel con el rododendro lo que provoca que su ingesta cause efectos alucinógenos.
Eve no encuentra respuestas ni acogida en la ciudad. Solo le queda buscar a la otra única persona que conoce y que la ha tratado con humanidad, Rose, la niña del circo, pero tampoco consigue localizarla. Desesperada y desilusionada, sola en un mundo del que desconoce casi todo, vuelve a Altnaharra a lomos de su pony. Su ausencia ha causado gran preocupación en la isla, especialmente en El Tío, que promete que durante la próxima Nochevieja, "cuando volvamos a ver el mundo, será nuevo".