1ª parte. Hasta las primeras declaraciones de Dinah y Evelyn.
Esta primera parte de "La pequeña Eve" está formada por tres capítulos que reproducen el testimonio de dos de las principales protagonistas de la historia, Dinah y Evelyn.
DINAH 1971
Desde el punto de vista de cada una se cuentan los acontecimientos relacionados con la aparición de cinco cuerpos mutilados en las inmediaciones del castillo de Almaharra. A todos los cuerpos les ha sido arrancado un ojo y únicamente a uno de ellos, el de Dinah, está todavía vivo. Entre quejidos de dolor susurra que la culpable de los asesinatos ha sido Evelyn y que ella desapareció del lugar de la tragedia sin dejar rastro.
En el primer capítulo, Dinah relata los hechos sucedidos ese día, el 2 de enero de 1921, cuando el joven James MacRaith lleva un cuarto de res al castillo de Altnaharra para completar el pedido que se había hecho para Nochevieja, pero que, debido a la tormenta, iba a ser entregado tres días después. Leyendo este capítulo, el lector advierte que está ante una especie de informe redactado por Dinah de los hechos que van a ser considerados como ciertos.
Tengo que advertir, sin incurrir en el desliz del spoiler, que no debemos creer al pie de la letra lo que en él se cuenta si queremos llegar a la verdad de lo que allí pasó. Dinah describe con sorprendente detalle lo que James desayuna, cómo se viste, lo que lee, la casa en la que vive y la dificultad de su trabajo de carnicero, profesión que ha adoptado después de volver herido del frente de la I Guerra Mundial.
La novela presenta una variada colección de puntos de vista del o de los narradores que se alternan en cada capítulo y el de Dinah podría ser el más creíble si tenemos en cuenta que fue la única superviviente de los trágicos hechos que sucedieron en Altnaharra. Sin embargo, este primer capítulo parece escrito por un narrador omnisciente en vez de lo que se supone que es una carta redactada por la joven. Esa podría ser una de las principales características de la novela: que el narrador adopta alternativamente el punto de vista de la persona que cuenta su versión de los hechos. Esta es la principal herramienta que utiliza Catriona Ward para atrapar la atención del lector, a la vez que mantiene la incertidumbre de que lo que se cuenta o se insinúa en la novela tiene que ser mantenido en cuarentena antes de ser dado por cierto.
Catriona Ward se ha hecho famosa por su estilo narrativo adictivo, perturbador y atmosférico y por adoptar tramas con atmósferas siniestras y perturbadoras. En "La pequeña Eve", su segunda novela, lo logra describiendo una imaginaria península ubicada en el extremo noroeste de la Gran Bretaña, en las remotas tierras de los Highlands del norte de Escocia. Aunque algunas de las localizaciones que se citan tienen su presencia real en la zona (Inverness o Tongue), el dominio de Altnaharra y el castillo que ocupa la parte más alta del terreno no tienen una ubicación concreta en los mapas de la región. Lo que sí describe la autora con extrema precisión es el clima invernal de la costa norte escocesa: templado durante muchos meses, pero frío y desapacible durante los inviernos, además de notablemente inestable, caracterizado también por ser fresco, húmedo y ventoso durante gran parte del año. A menudo se describe como un clima donde se pueden experimentar las "cuatro estaciones en un solo día". En Altmaharra abundan las tormentas, sobre todo las que llegan desde el océano y rompen contra los acantilados sobre los que se sitúa el castillo. La isla permanece unida al continente por un paso de piedras, que se cubre durante las mareas, hasta convertirla en una isla de difícil acceso por las corrientes y los vientos de la zona.
"El castillo de Altnaharra se alzaba en la isla del mismo nombre, a cuatrocientos metros de la costa oeste de la península. En 1898, el coronel John Bearings había regresado de la India y viajó hasta el norte, adentrándose en las Tierras Altas, para tomar posesión de su herencia, un castillo casi en ruinas en una isla azotada por los vientos". En el castillo casi derrumbado, habitaba una extraña comunidad formada por John Bearings, Nora, Alice, Dinah, Abel, Evelyn y Elizabeth, la mayoría de ellos depositados en forma de estrella macabra al abrigo del viejo castillo.
EVELYN 1917
Cuatro años antes del descubrimiento de los cuerpos, por la voz de Evelyn somos testigos de las extrañas rutinas del grupo, en el que cada integrante parece tener asumida su función.
Al inicio de una mañana cualquiera asistimos a un extraño ritual que la comunidad celebra al aire libre. El tío es el centro de una liturgia pagana en la que conecta con deidades provenientes del océano y hace pasar al resto del grupo por un trance místico. Con la ayuda de una gran serpiente que tiene que inocular, además de veneno, la percepción sobrenatural por la que la comunidad sea considerada el grupo elegido por los dioses poderosos del mar, las mujeres más jóvenes son introducidas en unos ritos de iniciación que trascienden su ascética realidad cotidiana.
La comunidad vive aislada y se comunica escasamente con los habitantes del pueblo más cercano. Allí compran sus suministros más necesarios y los niños acuden a la escuela, aunque no pueden evitar las habladurías de los vecinos, que les asignan rituales mágicos en su soledad de Altnaharra. A pesar de su aislamiento, sobreviven vendiendo en el mercado semanal de Tongue los productos que fabrican: quesos, leche, pescados en salazón y conservas.
La vida en la comunidad, a pesar de estar llena de necesidades, podría considerarse tranquila si no apareciesen pequeños conflictos, como cuando se genera una competición por aspirar a ser el sustituto de el Tío cuando este desaparezca. Quien consiga tener una relación pacífica con Hércules, el macho de víbora, ese habrá pasado la prueba. Dinah tiene la certeza de que ella va a ser la elegida, por lo que intenta en la oscuridad de la noche que la serpiente no le considere una presa sino un amigo natural.
Dinah y Evelyn son los personajes que más confraternizan entre sí. Aunque a veces disputen los favores de el Tío, la misma edad y dormir todas las noches en la misma cama las convierten en dos jóvenes que se cuentan sus pequeños secretos, además de sus miedos y temores que abundan en la misteriosa soledad del castillo.