La madre naturaleza, VI-XI

Libro que estamos comentando
Pintura del retrato de doña Emilia Pardo Bazán

Hola a todas y todos, aquí seguimos una semana más paseando por estas páginas y estas tierras y estas historias tan maravillosamente descritas por doña Emilia. En esta segunda semana os vuelvo a invitar a leer poco tramo para que nos alcancen los rezagados, la semana que viene daremos un apretoncillo para que el libro se lea en cuatro semanas, como teníamos previsto. En cualquier caso, estos días os invito a leer los capítulos VI a XI, unas 60 páginas en mi edición.

 

ESTA SEMANA

Comienza la lectura bien arriba, recordad que dejamos la diligencia con los pasajeros como sardinas en banasta y corriendo como alma que lleva el diablo. Veremos la diligencia desde el punto de vista de Juncal, el médico, que se asombra de la rapidez y de otras circunstancias que no voy a desvelar pero que causan estupor y risa (por el desenlace).

Este será el punto de partida que nos permitirá conocer mejor a Juncal y a su mujer, Catalina (qué maravilla), y, sobre todo, a Gabriel. Son estas páginas la manera que tiene la autora de presentarnos al otro protagonista de este libro, a Gabriel, de conocer su historia, sus inquietudes y el motivo por el que vuelve a los Pazos. Pero también de ponernos en contexto, de reubicarnos en la historia (con más información que desconocíamos) y de reordenar al resto de personajes (algunos de los cuales ya habíamos visto en la aciaga diligencia).

El capítulo once termina en la puerta de los Pazos de Ulloa, así que será un buen momento para dejar la lectura (en alto, de nuevo).

Algunas cuestiones que se suscitan con las páginas de esta semana y que os traslado. Conocemos a Gabriel y tras todo el recorrido por sus días, en el momento en el que sabemos por qué vuelve a los Pazos, ¿no os da como una sombra que tapa algo el brillo de la lectura?, ¿qué opináis de sus intenciones?, ¿qué papel jugará Manuela, su sobrina? Por otro lado ya sabemos, ya se ha dicho, que Perucho y Manuela son algo más que amigos, esto se concreta en las últimas páginas de esta semana, ¿no os resulta inquietante tras haberlos visto juguetear felices en los primeros capítulos?

El título del libro "La madre naturaleza", seguramente haga referencia a la pulsión de lo salvaje, esa pulsión que llevamos dentro como animales que somos. Y, si os fijáis, en estas páginas se dice: "El chiquillo [Perucho] es fuerte como un toro, ¡más sano y recio! Un hijo verdadero de la naturaleza." (p. 109) Creo que en esta novela estas referencias no son baladíes, ¿qué opináis?

 

Pasad una buena semana, 

os leo en los comentarios.

Saludos cordiales, 

Pep bruno