Hasta el capítulo 26, incluido
Kya se mordió el labio inferior y se preguntó cómo se sentiría estando con ellas. Su alegría era un aura casi visible contra el cielo que se oscurecía. Mamá le había dicho que las mujeres se necesitan unas a otras más de lo que necesitan a los hombres, pero nunca le había explicado como participar.
Hola, amigas, amigos:
En estos capítulos (del 12 al 26, incluido) somos testigos de cómo se enamoran Kya y Tate. Al principio, sobre todo para Kya, es un amor inocente, el anhelo de no sentirse sola, el gozo de un juego en el que un chico guapo, mayor y amable, le regala plumas de aves maravillosas... Y se las regala a ella, la chica de los pantanos, “la basura blanca de las marismas”, la chica salvaje, la rara, la herida, la que todos desprecian, humillan, aíslan y cercan... porque lo desconocido los atrae tanto como los repele.
Jodie le había dicho que, cuando un pájaro se vuelve diferente a los demás-y queda desfigurado o herido-, atrae a los depredadores, por lo que el resto de la bandada debe matarlo, pues es mejor que atraer a un águila que podría llevarse a otro.
Después, llega el descubrimiento deslumbrante y poderoso de la lectura y de la escritura, de adivinar cuánto puede contener una palabra, una frase, de cómo esas herramientas cambian la vida de Kya porque comienza a aprender. Se siente acompañada, lee poemas del libro que su madre dejó atrás cuando se marchó, hasta escribe versos sencillos que riman y le hacen reír, ocupando algunos minutos de sus larguísimos días en soledad. Porque Kya está sola y Tate es bueno, amable, considerado... y le ha dado algo precioso: el acceso al conocimiento.
Tate, que es unos años mayor que Kya, siente atracción hacia ella, y deseo de protegerla de los peligros que la acechan, que no son los animales o los terrenos pantanosos que la rodean, sino que viven en el pueblo y hablan de ella con desprecio y oscura fascinación. Los dos, Kyra y Tate, se complementan, tienen talento, atractivo, y una tristeza antigua: los dos, por diferentes razones, han perdido a sus madres y a sus hermanos. Aunque las razones sean diferentes, la tristeza es la misma.
Cuando Tate se va a la universidad y Kya teme que la abandone, asistimos, impotentes al cumplimiento de sus temores. Tate no vuelve. Tate la abandona, se acobarda, porque ... ¿cómo va a encajar Kya en su mundo académico? Huraña, solitaria, comparte rasgos salvajes con los animales desconfiados de las marismas. Cuando Tate se decide, cinco años después, a volver y a pedirle perdón... ya es tarde. Ya está Chase. Recordad, el hombre que años después aparece muerto a los pies de la torre de vigilancia.
Kya siente atracción por Chase, una atracción inevitable: es joven, hermosa, está llena de vida y se siente (y está) de nuevo, muy sola. Han pasado cuatro años y se acerca a él por la necesidad de llenar esos vacíos que le agujerean el alma. No lo ama como amó a Tate (y no quiere volver a amar así a nadie, porque ha sufrido tanto que siente que se romperá). La relación entre estos dos está hecha de avances y retrocesos, algo le impide a Kya entregarse a Chase... pienso si no será temor a ser abandonada, mezclado con la certeza de que no lo ama como debería. Pero, sin duda, lo quiere. ¿Qué pensáis de esta relación?
Me ha gustado mucho cómo Jumpin’ y su esposa Mabel acogen y cuidan de Kya. Cómo le hacen llegar ropa, objetos... y cómo Mabel la instruye en lo que debe hacer los días de su menstruación, lo que significa. En este sentido, Tate también la cuidaba muchísimo. ¿Deberíamos “perdonar” a Tate su cobardía?
La investigación en torno a la muerte de Chase continúa y hay dos detalles muy importantes: han encontrado fibras rojas de lana en su cuerpo y su madre ha echado en falta el collar con la concha que Kya, en uno de sus paseos, le regaló. Él siempre la llevaba puesta y, ahora, no está entre los objetos que llevaba cuando apareció muerto. ¿Adónde habrá ido a parar? Y... ¿por qué llevaría siempre puesto el collar de Kya? ¿Se enamoró de ella?
Uno de los temas importantes de La chica salvaje es la segregación racial. Jumpin’ y Mabel, sus hijos y nietos, y sus vecinos, viven en un poblado en medio de la marisma, alejado del pueblo de los blancos. ¿Recordáis cómo Kya golpea a los dos indeseables que insultan y apedrean a Jumpin’? Qué valentía.
La historia de Kya es, además, un canto a la naturaleza: a las garzas, a las gaviotas, al azor, a las flores pequeñas y casi invisibles de las hierbas, a la luna, al cielo, al mar, a los árboles, a las mareas... y, en ella, aprendemos muchísimo sobre etología, el comportamiento de los animales. ¿Recordáis a las luciérnagas y sus señales luminosas para atraer a los machos, tanto para la reproducción como para alimentarse? Las partes en las que la autora nos desvela estos comportamientos son sorprendentes y nos vinculan, de una manera muy potente, con la naturaleza, nuestra madre primigenia.
¿Qué os han parecido estos capítulos? ¿Cómo habrá muerto Chase? ¿Por qué la madre de Kya no ha vuelto?
Espero que la novela os esté atrapando tanto como a mí. Contadme.
Documentales sobre la segregación racial en EEUU
A Sand County Almanac, de Aldo Leopold. La primera lectura de Kya