Hasta el capítulo III, incluido
Ahora está solo en el muelle y mira la laguna como un príncipe, un condotiero que finalmente toma posesión o, acaso, que se despide de ella porque la ha perdido para siempre.

Queridas viajeras, queridos viajeros:
¿Habéis llegado a la ciudad de los pasos? En febrero leemos El amante sin domicilio fijo, editado por Siruela en 2024, pero cuya primera edición data de 1986. Fruttero & Lucentini, o F&L, fue una asociación literaria italiana entre dos escritores y traductores que también fueron editores (dirigieron para Mondadori, la colección de ciencia ficción Urania). Uno de sus grandes éxitos fue la novela policíaca La mujer del domingo, que fue llevada al cine e interpretada por Marcello Mastroianni y Jacqueline Bisset.
Sin embargo, nosotros vamos a sumergirnos en la ciudad de la laguna y de una manera lagunar, como a veces contempla la vida la protagonista femenina, una mujer bella, inteligente, con un oficio vagabundo y algo depredador, instalada en un cómodo matrimonio (marido mayor, clase alta, elegancia, arte, etcétera). Él, el protagonista masculino, cincelado como la efigie de una moneda romana, Mr. Silvera, delgado, alto, de manos exquisitas, irónico y, por supuesto, extremadamente inteligente, dotado de una amabilidad suave e incierta. Y la otra protagonista de la novela es Venecia, una y múltiple:
Su opinión es una impresión que a veces también tengo yo en esta ciudad demasiado contemplada: como si esos millones y millones de pupilas admiradoras tuvieran el mismo imperceptible y perpetuo poder de erosión que las olas, cada mirada, un granito de Venecia robado, absorbido...
Esa latente Venecia suya de brocados, oros, púrpuras, cristales no se puede ni rozar sin dolor, y sobre todo no tiene nada que ver con la Venecia esquemática, impersonal de la Imperial Tours.
Lo han dejado todo (que la mayoría de las veces es nada) para venir a vivir su sueño a la ciudad más romántica del mundo; y no se les olvida ni un momento, quieren, como los turistas, rentabilizarla hasta el último céntimo: han pagado por estar aquí, y Venecia debe darles a cambio de su dinero sugestiones e inspiraciones, exaltaciones, sublimaciones varias.
Venecia con sus góndolas y sus palomas no es más que la introducción, un simple aunque espléndido preludio. El verdadero viaje empieza ahora.
Me encontré sola en la ciudad de los pasos.
En estos tres primeros capítulos, los autores nos han presentado a sus protagonistas, nos han dibujado sus vidas, sus características físicas, incluso, su personalidad. Ambos comparten oficios, llamémosles, vagabundos (ella anticuaria, siempre a la caza de obras de arte, él, guía turístico, viajando con grupos de turistas de la Imperial Grand Tours). Parecen destinados a encontrarse (así lo adelanta ella, la protagonista sin nombre), pero en este tramo de la lectura, aparte de su conocimiento superficial en el avión que los dejó en Venecia, no han vuelto a verse.
El mundo de ella, entre obras de arte, cenas en palacios decadentes, amigos sofisticados y ambiente frívolo; el mundo de él, algo más incómodo y menos lujoso (el chubasquero con agujeros, los zapatos con las suelas gastadas, la ropa viejísima) y el muestrario de turistas que, con ligeras variaciones, se repite viaje tras viaje.
Ahora, con Mr. Silvera fuera del crucero turístico (ha abandonado su trabajo sin despedirse, eso sí, con el detalle exquisito del regalo de los pendientes montados en oro a la dulce Tina, la muchacha portuguesa), y la hermosa mujer que sigue en Venecia pese a que los cuadros que la han llevado a la ciudad parecen ser unos pintarrajos, sólo nos queda esperar a su próximo encuentro. Que lo habrá.
Pero antes... ¿cómo no disfrutar de los momentos tragicómicos de la novela? De su sutileza, de la arquitectura de su prosa que combina a la perfección con la ciudad de los canales. Es esta una historia por la que se navega sobre una góndola de manera fluida, aparentemente fácil, pero que, sin embargo atesora muchas capas, muchos niveles de profundidad.

¿Cómo os imagináis al enigmático Mr. Silvera? ¿Y a la bella mujer romana? ¿Será que se parece a Madame Staël? ¿Qué os está pareciendo la novela?
Os dejo algunos enlaces:
- Los dos moros de la Torre del Reloj
- Moverse a pie por Venecia: las calles más bonitas, entre ellas, la calle comercial y más larga de Venecia: Calle Larga XXII Marzo
- Soplado de vidrio en Murano
- Trailer del documental Harry’s Bar
- Pordenone, pintor (Wikipedia)
- Madame de Staël. “Pienso, luego estorbo” audio RTVEPLAY.
Conversemos sobre vuestras primeras impresiones, o aquello que queráis plantear y compartir.