Arrugas: hasta pág. 58
Paco Roca aborda en Arrugas temas delicados, hasta su creación en 2007 escasamente tratados en historieta, como son el Alzheimer y la demencia senil. Y lo hace de un modo intimista y sensible, con algunos apuntes de humor, pero sin caer en ningún momento en la caricatura.
El aire de verosimilitud que se respira en el relato se ha visto propiciado por un cuidadoso trabajo de documentación.
Paco Roca comenzó a recopilar anécdotas de los padres y familiares ancianos de sus amigos y visitó residencias de ancianos para saber cómo era la vida en ellas, un material de primera mano que le ha servido para estructurar una consistente ficción, que recibió, entre otros, el Premio Nacional del Cómic en 2008, los premios al mejor guión y mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona 2008 y el Goya al mejor guión en 2012 de la versión al cine dirigida por Ignacio Ferreras –que también se llevó la estatuilla a la mejor película de animación–; y que lleva vendidos ya más de 94.000 ejemplares en España.
Esta semana leeremos hasta la página 58.
Las noticias malas llegan de repente. En una historia donde se trata la enfermedad del Alzheimer, debía aparecer la figura del médico para protagonizar la “escena seria y científica” para concienciar a los lectores de la gravedad de la situación. La reacción de Emilio ante la noticia, tan humana y que de bien seguro Roca aprendió en sus estancias en varias residencias para aprender sobre las materias que incluye este libro, es la de minimizar el problema, decir que eso no puede ser que le pase a él. La sinceridad del doctor (todo un acierto en estos casos, me atrevo a decir) es total y Emilio no puede sino desviar la mirada hacia el suelo, buscando consuelo, imaginando cuanto tiempo le queda para conservar su “yo” actual. Con la ayuda de Miguel intentará rebelarse contra la adversidad, para alargar ese largo adiós en el que ya está metido Modesto. El lector sabe que, desgraciadamente, es inútil.
Dentro del ambiente eminentemente dramático y de tono pesimista, hay ciertos golpes de humor que aligeran un poco la situación. Por ejemplo, la escena del gimnasio, que no es más que pasarse una pelota estando sentados una al lado del otro. Entre el abuelo que se hace el sordo para que tenga los dedos muy largos cuando la monitora de buen ver se le acerca y el desbarajuste que se provoca entre el ciego, la dormida y el pelota de Pellicer te arrancan una sonrisa, no exenta de cierto patetismo al ver tanto despropósito.
Otra escena similar es la partida de bingo, también plural y con los mismos protagonistas, se convierte en otro disparate. En general el cómic tiene un sabor agridulce, con continuas pequeñas referencias humorísticas, pero sin eclipsar lo que realmente quiere transmitir: el problema de la vejez en nuestra sociedad, el abandono al que se ven sometidos los ancianos y una enfermedad que aún no tiene cura. Este ambiente de tintes tragicómicos se ve adornado con algunos de los recuerdos de Emilio y de otros de sus compañeros, con lo que el relato se convierte en melancólico y nostálgico, a la vez que no puedes dejar de hacer una sonrisa con algunos acontecimientos o frases, aunque sea desangelada.
Arrugas se podría considerar una descripción de cómo funciona una residencia geriátrica a través de las 75 primeras páginas del cómic. El conocer nuevos compañeros, la rutina de las comidas, la distribución de las pastillas, los monitores, las sesiones de gimnasia (es un decir), y sobre todo dormir. La residencia es un gran sofá donde la mayoría de los ancianos dormita gran parte del día. Repartidos entre una serie de salas muy parecidas entre sí, los ancianos pasan las horas viendo un canal de documentales de animales en la TV o dormitando. Y pasan las horas. Lejos de criticar este tipo de negocios/instituciones, la sensación que te queda es de abandono de las personas mayores por parte de los hijos, demasiado ocupados con su vida laboral, sus parejas e hijos. De hecho, no se critica, ni se buscan otras opciones, ya que desde el inicio de la historia la única opción es la residencia. Por eso, lo veo como si el propio autor reconociese “es inevitable enviarlos ahí”.
La obra de Paco Roca es sensible pero no sensiblera, dura, pero con contrastes humorísticos, escrita con el corazón, pero con el cerebro mandando la función. Aportando la experiencia de haber visitado exhaustivamente centros de asistencia para ancianos, residencias, geriátricos, etc, y de su propio entorno. Donde vemos en papel gente que existe, que es real, algunos de los cuales entre ellos monitores, auxiliares y repartidores de medicinas están basados en personas reales que trabajan en estos centros. Abordando un problema social de nuestra sociedad, una lacra que no tiene cura, que no solo atañe a los ancianos (como demuestra la joven okupa que encuentran en el segundo piso), sufrida más por los que rodean al enfermo que por el enfermo en sí, agotadora psicológicamente. Y más allá de la enfermedad, lo sitúa en el plano actual de que contra más mayor eres, más carga te conviertes para los que te rodean. ¿Qué hacer con nuestros ancianos en esta sociedad que cada día va más deprisa? Hombres y mujeres que posiblemente vivieron dos guerras y que han sufrido el hambre de la posguerra, amén de la situación de los vencidos en la Guerra Civil. Mayores que han pasado de ir en coche de caballos a probar el AVE y vehículos de gran cilindrada. Que se sienten desplazados en la época del Iphone y los gádgets electrónicos.
Cada persona puede captar y disfrutar Arrugas de una forma distinta. Uno puede decantarse por la lección que da sobre la importancia de la memoria, de recordar, tanto tus experiencias vitales más importantes como cosas nimias de cada día como el vestirse correctamente o el nombre de utensilios rutinarios como los cubiertos. De valorar el pasado y de aprender de todas esas experiencias que has ido acumulando, tanto buenas como malas. Moldearte a ti mismo a través de esas enseñanzas, aprendiendo del pasado, pero sin ser nostálgico, sabiendo que eso no volverá, fuese bueno o malo, y que el presente está aquí para disfrutarlo y el futuro para planificarlo. Y de cómo de frágil somos los seres humanos, que nos creemos indestructibles y el centro del mundo, pero que no dejamos de ser seres extremadamente vulnerables y rompibles como el cristal.
Jiro Taniguchi dijo de Arrugas lo siguiente:
“Me ha sorprendido Paco Roca por su valentía y su técnica para tratar temas difíciles como la demencia senil y la vida en las residencias de ancianos. Su historia llega al corazón de los lectores de una manera inolvidable. Arrugas es una gran obra expresada por el poder que posee el arte del cómic”.
Nos leemos durante la semana.
Feliz semana de lecturas
Un saludo
Alejandro