2- Altazor, Temblor de cielo de Vicente Huidobro

Libro que estamos comentando

2- Altazor, Temblor de cielo de Vicente Huidobro

En este lunes, 12 de mayo, leeremos Canto II, Canto III y Canto IV de la pág. 39 hasta la página 110.

Contexto de la obra

Si hay algo que caracterizó a las primeras décadas del siglo XX en el mundo, fue el cambio radical que sufrió la sociedad, la política y el arte en todos sus aspectos. La gran tensión política europea, que literalmente reventó con el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914), la Revolución Soviética (1917), más tarde y en el plano de la economía, el desastre de la Bolsa de Wall Street (1929) y el nacimiento posterior de regímenes totalitarios fascistas y nacionalsocialistas, que darían pie al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. En estos años nacieron en Europa las primeras manifestaciones de la vanguardia artística, entre las que destacan el Futurismo, creado por Filippo Tomasso Marinetti, y cuyo primer manifiesto fue firmado por el ya mencionado, junto a Luigi Russolo, Giacomo Balla y Umberto Boccioni entre otros; el Dadaísmo, fundado por Tristán Tzara, seudónimo de Samuel Rosenstock; y el más importante de todos los ismos, el Surrealismo, - o Superrealismo -, creado por André Bretón, quien en 1921 se separó, junto a otros, del Dadaísmo para crear una nueva propuesta creativa basada en el inconsciente para alcanzar el nivel de lo irracional, lo onírico y lo irreal. También destacaron otros ismos en la escena artística europea como: el expresionismo, el cubismo... y también, el Creacionismo, que es el movimiento en el que nos centraremos.

El Creacionismo, movimiento de vanguardia fue, junto al Ultraísmo, un ismo de habla hispana, pues fue desarrollado en Hispanoamérica y traído a España, donde el Ultraísmo nacería en 1919, expandiéndose gracias a autores como Jorge Luís Borges a Hispanoamérica. El movimiento en cuestión nació en París, iniciado con el escritor chileno Vicente Huidobro, alrededor de 1916. El escritor lo introdujo en España en 1919, llegando a influir en algunos autores de la Generación del 27, como Gerardo Diego, Juan Larrea o Lucía Sánchez de Saornil.

En el manifiesto Non serviam, se dice:

El poeta, en plena conciencia de su pasado y de su futuro, lanzaba al mundo la declaración de su independencia frente a la Naturaleza. Ya no quiere servirla más en calidad de esclavo. El poeta dice a sus hermanos: «Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que imitar al mundo en sus aspectos, no hemos creado nada. ¿Qué ha salido de nosotros que no estuviera antes parado ante nosotros, rodeando nuestros ojos, desafiando nuestros pies o nuestras manos? «Hemos cantado a la Naturaleza (cosa que a ella bien poco le importa). Nunca hemos creado realidades propias, como ella lo hace o lo hizo en tiempos pasados, cuando era joven y llena de impulsos creadores.

El fragmento muestra con mucha claridad las claves del Creacionismo.

El poeta debe crear una poesía que atraiga la atención sobre sí misma. La poesía no evoca, crea mundos y los hace nuevos. Hay que tener en cuenta el último verso del poema Arte poética, del propio Huidobro: El poeta es un pequeño dios. En este verso radica toda la esencia del Creacionismo literario y de Altazor.

 

Prefacio
El Prefacio de Altazor se presenta inicialmente como un texto lineal y discursivo, con elementos de relato y expansión narrativa, situando a un héroe en tránsito. Sin embargo, bajo esta apariencia convencional, el Prefacio es en realidad una transgresión y una parodia de los modelos tradicionales como la autobiografía y la Biblia. Huidobro utiliza la estructura del prefacio para cuestionar y criticar la palabra misma, iniciando un juego de creación y autocrítica, donde el texto se convierte en metatexto y el inicio en una vuelta sobre sí mismo. Así, el Prefacio funciona como una génesis paródica, anticipando los temas y núcleos de significación que se desarrollarán en los cantos posteriores: la creación, la crítica del lenguaje y la búsqueda de nuevos sentidos.

Mi selección:

...

Mi paracaídas se enredó en una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos.

....

Los cuatro puntos cardinales son tres: el Sur y el Norte.

Un poema es una cosa que será.

Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.

Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.

...

La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.

...

Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.

 

 

Canto I: La caída y la crisis existencial
El primer canto de Altazor introduce la figura del protagonista como un ser que experimenta una profunda crisis de identidad y sentido. Altazor se presenta como un individuo poscristiano, marcado por la soledad, la angustia y la búsqueda de eternidad a través de la poesía. El canto se estructura como una confesión existencial, donde el sujeto se interroga sobre su origen, su destino y el sentido de su existencia. Se evidencia el derrumbe de las creencias religiosas tradicionales y la necesidad de encontrar un nuevo significado en el arte y la creación poética. El tono es introspectivo, lleno de preguntas retóricas y de una mirada crítica hacia el yo, que se desdobla y dialoga consigo mismo. La caída simboliza el tránsito desde la altura divina hacia la incertidumbre y el vacío, pero también la posibilidad de un nuevo lenguaje y una nueva forma de creación

Mi selección:

...

¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?                   

¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?

...

 

La Tierra seguirá girando sobre su órbita precisa                   

Temerosa de un traspiés como el equilibrista sobre el alambre                   

que ata las miradas del pavor                 

En vano buscas ojo enloquecido            

No hay puerta de salida y el viento desplaza los planetas

 

...

Cae en infancia                  

Cae en vejez           

Cae en lágrimas                 

Cae en risas            

Cae en música sobre el universo            

Cae de tu cabeza a tus pies                    

Cae de tus pies a tu cabeza                    

Cae del mar a la fuente                

Cae al último abismo de silencio             

Como el barco que se hunde apagando sus luces

...

 

Estás solo                

Y vas a la muerte derecho como un iceberg que se desprende del polo

...

 

Y yo arrojo fuera de la noche mis últimas angustias               

Que los pájaros cantando dispersan por el mundo.

 

Leo con una sonrisa, después de tanto tiempo me parece ingenuo

 

Abrí los ojos en el siglo                 

En que moría el cristianismo.                  

Retorcido en su cruz agonizante             

Ya va a dar el último suspiro                    

¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío?             

Pondremos un alba o un crepúsculo                  

¿Y hay que poner algo acaso?

...

 

Se me caen las ansias al vacío               

Se me caen los gritos a la nada              

Se me caen al caos las blasfemias                    

Perro del infinito trotando entre astros muertos           

Perro lamiendo estrellas y recuerdos de estrella                     

Perro lamiendo tumbas                 

Quiero la eternidad como una paloma en mis manos

Dejo mis impresiones de los Cantos II, III y IV para la siguiente semana tras leeros, pero os dejo un anticipo del posible significado global de los cantos.

 

Canto II: La mujer como vía de salvación y absoluto

El segundo canto se centra en la figura de la Mujer, que aparece como una posible vía de redención frente a la soledad y el vacío existencial. Aquí, la Mujer es hiperbolizada y divinizada, funcionando como símbolo del amor, la belleza y la poesía. El canto es una alabanza a la Mujer, vista como el medio para alcanzar lo infinito y lo absoluto a través de la comunión amorosa y la imaginación. Este canto representa un intervalo lírico en el viaje de Altazor, donde el amor se convierte en una forma de trascender los límites humanos y de buscar una comunión cósmica. No se trata de un amor terrenal o carnal, sino de una aspiración a lo sublime y a la fusión con el universo a través de la poesía y el sentimiento amoroso.

 

Canto III: Experimentación formal y desarticulación del lenguaje

El tercer canto marca un giro hacia la experimentación formal y la desarticulación progresiva del lenguaje. Aquí, Huidobro explora nuevas formas de comparación y metáfora, rompiendo la lógica semántica y creando imágenes sorprendentes y surrealistas. El canto está compuesto principalmente por dísticos y presenta una multiplicidad de voces: la descriptiva, la profética, la paródica y una voz colectiva, lo que refuerza la idea de un sujeto poético fragmentado y en diálogo consigo mismo y con el mundo. El poema cuestiona la figura tradicional del poeta y propone la necesidad de un “mago” que invente realidades, alejándose del simple “manicura de la lengua”. Se enfatiza el juego, la ruptura de las convenciones y la creación de nuevos universos poéticos, anticipando la desintegración del lenguaje que se profundizará en los cantos siguientes.

 

En conjunto, estos tres primeros cantos de Altazor muestran la evolución de un sujeto poético en crisis, que busca sentido y trascendencia primero en sí mismo, luego en el amor y finalmente en la experimentación radical del lenguaje y la creación artística.

 

Canto IV

El Canto IV de Altazor es un espacio de crisis, revelación y transformación, donde el poeta busca trascender su condición humana a través del lenguaje, pero termina enfrentando la finitud y el fracaso inherente a esa búsqueda. Es un canto de ritmo trepidante, marcado por la experimentación formal y la ruptura con las convenciones, que consolida a Huidobro como figura clave de la vanguardia poética

 

Nos leemos la semana que viene.

Un abrazo.

Paula Carbonell