Hasta "El horno", incluido

Libro que estamos comentando
Plato "Una casa portuguesa", obra y foto de Ximena Maier @ximenamaier

Me resulta difícil discutir en portugués, porque son tan educados que me desarman. Todas las conversaciones en tercera persona, todo el mundo dándose tratamiento formal. Me ponen en el papel de Dona Shimena y no sé cómo mandar a alguien a la porra cuando hace falta. 

Queridas viajeras, queridos viajeros:

Continuamos con nuestra estancia en la casa portuguesa de Maier finalizando la parte del libro que la autora ha denominado “La obra” (aunque las reformas... ay, ¡no se terminan nunca!). Antes de desplegar ante nosotros las “alegrías y satisfacciones” proporcionadas por el constructor, el arquitecto, los operarios, etc., Ximena explicó el porqué del cambio y cómo éste ha hecho evolucionar a toda su familia; no olvidemos que ahora son jardineros, conviven con gatos, perros y cacatúas (ahora ya no están, pero Ximena nos ha contado en el vídeo que tiene un par de pajaritas) y ella descubrió el arte de pintar sobre azulejos y todo tipo de cacharros de barro. Es este, sin duda, el cuaderno de un viaje interior en busca de la felicidad, esa que se encuentra en las cosas más sencillas y cotidianas (extraordinarias, como un limón o las mariposas que liban en el jardín de roca). La autora nos insta a abrir los ojos y mirar con detenimiento lo que nos rodea. Aprendamos a valorar la belleza allá donde estemos... últimamente, yo, que no tengo huerto ni mucho menos, jardín, observo con detenimiento las plantas y flores que cuido en macetas, los árboles, setos y enredaderas de los parques... 

Ximena narra las amarguras de una obra con un humor tan delicioso que, aunque imaginamos el suplicio, parece que hasta disfrutó de los inconvenientes. 

Jan Floris

(...) no es que mientan exactamente. Pero cuando alguien dice que puede hacer algo, eso no significa que puede hacerlo, pretenda acabarlo a tiempo, ni por supuesto que esté dentro del presupuesto.