Hasta "El casón de la lechuza", incluido

Libro que estamos comentando
Ximena Maier en su taller de Évora

Queridas viajeras, queridos viajeros:

Iniciamos septiembre con la lectura de un libro ilustrado, Una casa portuguesa, de Ximena Maier (Lumen, 2026). Nos vamos de viaje a un lugar feliz, una quintinha portuguesa, a 3 km de la ciudad de Évora (se escuchan las campanas de las iglesias), en medio de olivos, limoneros, gatos, perros, cacatúas y la familia de Ximena, su marido José y sus dos hijos, Pía y Pepe. Es un viaje geográfico, físico, de esta familia que dejó Madrid para recalar en Aberdeen (Escocia) y, cinco años más tarde, se afincaron en Évora:

Aterrizar en Évora fue un bálsamo de dulzura. Es una ciudad pequeñita, preciosa, tranquila, llena de sol, limoneros, buganvillas, y a solo cinco horas de Madrid. Comparada con el polo norte escocés, prácticamente a las afueras. 

Pero también es un viaje interior, un viaje de crecimiento y de evolución. Ximena nunca soñó con tener un jardín, un huerto, un olivar. Jamás había cuidado de una planta. Y, en medio del campo, las mimosas, los naranjos, las mariposas, una alberca de agua verde, una antigua noria... cambió su vida de arriba abajo. Uno de los cambios importantes tiene que ver su trayectoria profesional, ahora es ceramista. Una antigua lareira y una amiga fueron las culpables, Maier pinta azulejos, cacharros de barro, y en la quintinha, hasta  tiene un un taller, el casón de la lechuza. Pero vamos por partes. 

Vivir en el centro de Évora y trasladarse a la quintinha fue por un amor a primera vista. Casi (me atrevo a decir) una suerte de hechizo. Y es que la casa...

La visitamos una tarde de abril y nos entró por los ojos. 

Se veía desde lejos, perfectamente recortada, como el dibujo de un niño de cinco años. Parecía pequeña, pero tenía 100 metros cuadrados de planta y dos alturas. Estaba construida sobre un bolo de granito que sobresalía del suelo arcilloso, por lo que de cerca daba la sensación de ser muy alta. La remataba una azotea, no un tejado, cosa muy rara en Portugal. Se asemejaba casi más a una casa de viña andaluza.

A partir de aquí, el arquitecto, el contratista, los albañiles, las reformas inacabadas, y ese carácter alentejano que pausa todo...

Todo iba avanzando, más o menos, aunque a ritmo alentejano. En el resto de Portugal consideran que en el Alentejo todo se hace muy despacio, y los alentejanos lo tienen muy a gala. Aquí se hace todo devagarinho, pero se hace,  y no te quejes, que para prisas siempre hay tiempo. 

Tenemos entre las manos un libro ilustrado que es un cuaderno de viaje: además del texto, (que nos hará sonreír en más de una ocasión) hemos de fijarnos en las imágenes, en los dibujos, divertidos, explícitos, algunos coloridos, otros (esquemas de cómo funcionan las cosas o de los distintos roles de las personas involucradas en las obras) son líneas negras. Creo que disfrutaremos de un viaje feliz este mes de septiembre.

Este verano (y el verano de 2025), la autora ha colaborado en La SER, en la sección El cuaderno de Ximena Maier, con Lourdes Lancho. La sección de Ximena está en YouTube, en Spotify y en la web de la SER. Os he enlazado la lista de programas en Youtube, y debajo de este texto, uno de ellos. Es muy bonito verlo porque Ximena dibuja a medida que conversa con la periodista y el invitado o invitada.

Os espero en el jardín de roca, frondoso, fragante, junto a la casa de Ximena y su familia.