Las tres primeras historias

Libro que estamos comentando
McDonnel Douglas (avión comercial trimotor)

Queridas viajeras, queridos viajeros:

Iniciamos nuestro viaje alrededor del mundo a bordo de varios cuentos, las piezas breves que componen Turbulencias, del escritor David Szalay. El autor, hijo de madre canadiense y padre húngaro, ha vivido en Beirut, en Londres y en Hungría. En su trayectoria como escritor, trabajó par a la BBC escribiendo una serie de radionovelas; precisamente Turbulencias tiene su origen en una serie de pódcast de ficción de quince minutos, para Radio 4 de la BBC.

Estas historias siguen a diferentes personas y sus viajes en avión alrededor del mundo, como se explica en su página de Wikipedia, en ellas explora la globalización de la familia y la amistad en el siglo XXI... pero, en mi opinión y como expresa el título de la obra, indaga sobre todo en esas turbulencias que se producen en cualquier vida, a bordo de un avión, o no. Esto es, turbulencias en una de las acepciones del Diccionario de la RAE: “confusión, alboroto o perturbación”.

Esta semana leemos y comentamos las tres primeras historias, los tres primeros vuelos: Desde Londres a Madrid, de Madrid a Dakar, de Dakar a Sao Paulo. Una mujer inglesa con miedo a volar que regresa a Madrid tras pasar un mes acompañando a su hijo enfermo, un hombre importante de Dakar que regresa a casa tras un viaje de negocios (este hombre, que lo tiene todo: familia, riqueza, servidumbre...) va a sufrir una desgracia familiar y un piloto, que llega tarde al vuelo porque su taxista ha atropellado a un chico, el hijo del empresario importante. Esta circunstancia trae a la memoria de Werner a su hermana, que desapareció (¿se ahogó?) en una playa italiana cuando él era un niño de cinco años. Y lo hemos dejado en Sao Paulo, tras una conversación desagradable con Sabine, que está en Frankfurt...

Las personas que protagonizan los relatos se van interrelacionando, de una manera más o menos profunda, engarzándose sus historias... esto me ha hecho recordar la famosa teoría de los seis grados de separación, que si no recuerdo mal, ya hemos comentado en alguna ocasión.

Por otro lado, y ya que desde el primer relato ha salido la cuestión, sé que el miedo a volar es muy muy común. ¿A vosotros os gusta volar? ¿O no?

Recuerdo esa famosa escena de French kiss en la que la prota se somete a terapia para intentar superar su atroz miedo a volar (os comparto la escena concreta en vídeo).  ¿Se os ocurre alguna otra película en la que se aborde este miedo a volar?

Y ya que estamos... ¿recordáis vuestro primer vuelo?

Los aeropuertos y los aviones siempre se me han antojado una suerte de limbo en los que el tiempo se detiene, no sé, son bastante fascinantes. Fascinación, eso es lo que sienten los llamados spotters o cazadores de aviones que, armados con las mejores cámaras y desde las pistas, los cazan con sus objetivos en pleno vuelo.

¿Conversamos?

(Fotografía de un McDonnell Douglas, “un aeroplano comercial con un tercer motor montado sobre la cola que le confería un aspecto extraño”, similar al que pilotó Werner).