Desde el capítulo 10 hasta el final

Libro que estamos comentando
Wesbourne Grove, Londres, en primavera

Queridas viajeras, queridos viajeros:

Esta semana finaliza la lectura compartida de "Turbulencias", el libro de relatos o piezas cortas de David Szalay. Nos queda la conversación en torno a los tres últimos relatos, desde el capítulo 10 hasta el final.

En la primera semana comentábamos cómo estos breves relatos son chispas, encuentros fugaces entre personas que van y vienen por el mundo, desplazándose por el mundo en avión. Además, creo recordar que os hable de la teoría de los seis grados de separación, que dice que solamente nos separan seis personas respecto a cualquier otra persona, por lejana e inalcanzable que nos parezca. En estos relatos se cumple esta teoría, despegamos de Londres acompañando a una madre cuyo hijo, en la cincuentena, está enfermo y aterrizamos, al final, en Londres, en la casa de ese hijo enfermo, al que conocemos en su faceta de padre.

Pero antes de llegar a ese piso del barrio londinense de Wetbourne Grove, Shamgar, el hombre violento, regresa a Doha desde la India. Allí, casi en régimen de semiesclavitud, vive su romance con Krish, el mozo de la casa de al lado, en una relación clandestina. Esa es su doble vida, su homosexualidad. Por lo demás, su vida es muy dura: no puede irse sin permiso de su patrona, que tiene su pasaporte y su permiso de trabajo, vive en una especie de cobertizo/trastero anejo a la casa de la patrona Úrsula, en cuyo interior nunca ha estado, porque no le está permitido. Llama la atención la agresividad de Shamgar, su posesividad, tanto con su mujer de Kochi como con su amante masculino de Doha.

Y... ¿qué me decís de la progresista Úrsula? Cuando vuela a Budapest, en Hungría, para encontrarse con Miranda, se queda muy preocupada ante la noticia de que su hija va a casarse con Moussa, su novio sirio que no puede trabajar, ni permanecer en Europa hasta que no consiga la nacionalidad. Y la boda parece la solución.

Úrsula siempre pensó que esa relación era efímera, una aventura. La hacía quedar bien con sus amistades progresistas, pero nunca pensó que fuese a más. No es de extrañar cómo piensa, si caemos en la cuenta de cómo trata a Shamgar, su jardinero. Pero, además, tiene miedo de que Moussa, un hombre atractivo e inteligente, tenga esposa e hijos en Siria, otra vida, como su jardinero Shamgar.

Y, por último, volamos con Miranda (Miri) hasta Londres y al barrio en el que estuvo viviendo hasta los 12 años, cuando sus padres se divorciaron. Acude para acompañarle en una cita médica importante y, también, para anunciarle que se casa. Las horas pasan y advertimos, también en este relato (como en el anterior) las dificultades de comunicación entre los padres y los hijos, de hecho, es algo que el autor ha ido desgranando a lo largo de todo el libro.

Finaliza Turbulencias con esas flores que se desgajan de los árboles, mientras padre e hija van al hospital... lo que ocurra a partir de aquí, solo podemos imaginarlo.

Doha

Iglesia siro-malabar en Doha

Isla Margarita, Budapest

Wetbourne Grove, Londres.

¿Qué os han parecido estas "Turbulencias"? ¿Conversamos?