TERCERA SEMANA CON "TENGO MIEDO TORERO"
La tercera semana en nuestra lectura de “Tengo miedo torero” nos lleva a una zona de vértigo: lo íntimo se desborda, y la historia avanza hacia su desenlace, donde el amor y la revolución ya son imposibles de separar. La capital chilena continúa siendo ese escenario entre la esperanza y la amenaza, entre los pasillos silenciosos del poder y la efervescencia de las calles. Pinochet celebra su cumpleaños mientras la ciudad arde bajo la consigna clandestina, como si entre los brindis del dictador y las luces del Maipo se tejiera un mismo eco de resistencia.
La Loca del Frente, cada vez más sola, sigue reinventando su manera de amar, y en esa actuación diaria se revela toda su lucidez. Ni el miedo ni la pobreza logran apagar su deseo de belleza. La vemos transformándose en ese espejo que todo lo refleja: el dolor, la ternura, el ridículo y la dignidad. Carlos, atrapado entre su compromiso político y sus emociones que no se dejan domesticar, empieza a entender que el amor también es una forma de peligro. Ambos viven en la frontera entre lo que se sueña y lo que no puede ser dicho.
La Loca vive en su propia realidad que ignora con valentía los peligros de la dictadura. No es que no tenga miedo, sino que el amor le hace sobreponerse a cualquier circunstancia adversa. Como cuando durante una manifestación que desembocó en violencia, ella “caminó directamente al encuentro de la brutalidad policial”. Y le espetó al policía sorprendido: “con tanto desorden una ni siquiera puede hacer las compras del supermercado tranquila. ¿Me da permiso?”. Consiguió su objetivo que realizar el favor que Carlos le había pedido.
Lemebel nos hace escuchar el temblor de las ciudades vigiladas, pero también el latido de quienes se niegan a que el amor sea censurado. La fragilidad, la pluma y el gesto mínimo se convierten otra vez en trincheras. Cada página recuerda que la verdadera revolución puede nacer de una caricia, y que incluso la desilusión puede ser una forma de resistencia estética. La Loca por fin descubre lo que ya se imaginaba, que el hombre del que esta enamorada forma parte activa del movimiento antidictatorial chileno.
Para esta tercera semana, os propongo alcanzar la página 148, donde la historia comienza a mostrar la tensión entre lo privado y lo político que se hace insostenible. Sigamos acompañando a la Loca del Frente, testigo y protagonista de un tiempo que quiso callarla y que, sin embargo, terminó perteneciendo a su voz.
Os dejo unos vídeos sobre el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y sobre Lucía Pinochet.
Espero que disfrutéis de la lectura y que paséis buena semana.