1- Obra completa Jorge Manrique

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Jorge Manrique

1- Obra completa de Jorge Manrique

¡Buenos días, feliz lunes y mejor semana!

Queridas gentes que os habéis animado a empezar o continuar esta aventura poética del Club de lectura ATRAPAVERSOS, 

¡BIENVENIDAS!

 

Comenzamos este octubre con la lectura de la Obra Completa de Jorge Manrique, podéis acudir a cualquiera de las ediciones que hay publicadas, pero en este enlace tenéis disponible la Obras completa en formato epub y pdf.

https://www.cervantesvirtual.com/obra/obra-completa-2011/

 

Pero no vamos a seguir el orden propuesto, me interesa mucho más comenzar las Coplas por la muerte de su padre que tanto han influido en la Literatura Universal para después conocer el resto de su obra.

 

Así que este es el plan de lectura que os propongo para las próximas semanas:

 

 

- La semana del lunes 28 de septiembre leeremos de la página 75-89

· Obras doctrinales

Coplas por la muerte de su padre: I-XL. Pág. 75-88

¡Oh, mundo! Pues que nos matas...: I-II. Pág. 89

 

- La segunda semana del lunes 5 de octubre leeremos de la página 14 hasta la página 44. De las Obras amatorias hasta la página 44 hasta el poema: Ved que congoja la mía...

 

- La tercera semana del lunes 12 de octubre leeremos desde la página que va de la página 44 a la 59. 

· Obras amatorias desde Ni vivir quiere que viva hasta Canción: I-II. Pág. 59

 

- La última semana del lunes 19 de octubre leeremos de la página 59 a la 75.

Desde la Canción: I-II de la pág 59 de Obras amatorias hasta el poema Un convite que hizo a su madrastra [doña Elvira de Castañeda] de Obras Burlescas en la página 75.

 

- Esta semana del lunes 28 de septiembre leeremos de la página 75-89

· Obras doctrinales

Coplas por la muerte de su padre: I-XL. Pág. 75-88

¡Oh, mundo! Pues que nos matas...: I-II. Pág. 89

 

Lo primero que os pido es que leáis el texto, nada más.

Y después mis comentarios y la información que os doy.

 

Coplas por la muerte de su padre

De las Coplas se ha escrito tanto, se ha dicho tanto, se han estudiado tanto…

Que me da miedo convertir esta entrada en una especie de clase magistral, cuando creo que lo más urgente es leer las coplas, a mí, al hacerlo algo se me ha revuelto por dentro.

Ya no es la lectura que hice a mis quince años, cuando las coplas eran primero una obligación que curiosamente ya a esa edad se convirtió en un gusto, pero que veía como algo lejano, la muerte era una posibilidad romántica o lejana.

Así que os pido una pausa. Leed las coplas y después, si os apetece mis notas.

 

Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique

Las Coplas por la muerte de su padre constituyen una de las cumbres de la poesía castellana del siglo XV y una obra decisiva en el tránsito de la mentalidad medieval al primer Renacimiento. 

Jorge Manrique las escribe con motivo de la muerte de su padre Rodrigo Manrique, maestre de Santiago, fallecido en 1476, no son únicamente una elegía a su padre, sino que articulan una reflexión universal sobre el tiempo, la fortuna, la muerte, la fama, la memoria y la salvación.

Jorge Manrique nació probablemente hacia 1440 y murió en 1479. 

Perteneció a una poderosa familia nobiliaria castellana, vinculada al linaje de los Lara. Fue simultáneamente hombre de armas y poeta, rasgo característico de la nobleza cortesana del siglo XV.

La obra suele titularse Coplas por la muerte de su padre, aunque también se la conoce como Coplas a la muerte de su padre. Se compone de cuarenta estrofas y pertenece al género de la elegía funeral, relacionado con el antiguo planto (llanto) medieval y con el elogio fúnebre de tradición clásica y cristiana.

Sin embargo, el poema desborda los límites de la elegía privada. 

La muerte de Rodrigo Manrique se convierte en ocasión para reflexionar sobre el destino de todos los seres humanos. 

El padre se convierte en: un ser querido; un modelo a seguir, un caballero; un personaje histórico; un ejemplo de la condición mortal del ser humano; una figura que permite transformar la muerte en memoria y fama. En cuanto personaje histórico también puede interpretarse como una reivindicación de la familia Manrique en el contexto de la consolidación del poder de los Reyes Católicos. Tras la muerte de Rodrigo, los caballeros de la Orden de Santiago quisieron que su hijo Pedro lo sucediera como maestre, pero los monarcas (a quienes el padre de Jorge Manrique siempre apoyó) impidieron esa elección. La elegía, pues, no carece de una dimensión política e ideológica.

 

En cuanto a la estructura de la elegía

Nos cuenta Marcos Sanz Agüero en su prólogo a la obra que existe una división tradicional que coincide en dos autores:

Función Ana Krause         Vía Pedro Salinas

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1) Coplas I a XIV                 Universal, filosófica             Exhortativa

2) Coplas XV a XXIV          Ejemplificadora                    Ilustrativa

3) Coplas XXV a XL            Particularización                  Elegíaca

                                               (D. Rodrigo)

 

En ese escrito afirma: «Tanto en el pionero estudio de Ana Krause como en el de Pedro Salinas se descubre a la perfección el modelo desde el cual se articulan Las Coplas: ir desde lo más general (reflexiones acerca de la caducidad de la vida, intento de reclamar la atención del lector exhortándole a mantenerse «despierto») a lo más particular: el caso «singular» de su padre, el maestro D. Rodrigo a quien quiere rendir homenaje. El poema se estructura, en suma, como una gradación descendente que confluye en el tono elegiaco, en el canto a la figura ilustre de su padre recién fallecido».

 

En un primer momento nos encontramos con: «Los temas clásicos del tiempo, la fortuna y la muerte. 

Como señala Cernuda, Manrique pretende, ante todo, «despertar las almas, no adormecerlas, depurarlas no hechizarlas». 

En la segunda parte «Las Coplas XIV y XV enlazan la reflexión general con la ilustración histórica hasta llegar a la gran pregunta medieval del Ubi sunt, (¿dónde están?)» y es en las siguientes coplas de la XVI a la XXIV en las que se evocan los lujos de la Corte, las hazañas de diferentes personajes históricos. Y se preguntan dónde queda todo eso, todas esas figuras.

La tercera y última parte de Las Coplas —desde la 25 a la 40— se centra en la figura de D. Rodrigo y, «desde ella, la reflexión sentida desde el tema de la fama, única forma posible de trascender la mera existencia terrenal, de sobrevivir a la muerte en los otros, de hallarse presente como memoria, recuerdo u homenaje. La muerte es ahora un personaje más que dialoga con D. Rodrigo en el trance final».

 

Personalmente me encanta la primera parte.

La facilidad con la que Jorge Manrique nos hace ver que la muerte nos llega a todos por igual con una imagen ya tan universal del río que desemboca en el mar.

Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,

que es el morir,

allí van los señoríos

derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos

y más chicos,

y llegados, son iguales

los que viven por sus manos

y los ricos.

 

«Actitud que se cumple en la necesidad de reflexionar sobre la muerte a partir de la vida y, dentro del poema, justifica el paso de la primera parte a la segunda como ilustración practica de la caducidad terrenal. 

Vida = río; 

mundo = camino; 

muerte = descanso. 

La vida se cumple en la muerte, el mar hacia el que va la vida, el descanso hacia el que vamos, irremediablemente, caminando».

 

Su originalidad reside en la perfecta unión de una doctrina tradicional —la fugacidad de la vida y el desprecio de los bienes mundanos— con una sensibilidad más personal y humanizada, que concede valor a la existencia terrena, a la acción histórica y a la memoria individual.

 

Para no hacer la entrada demasiado larga, en los siguientes días iré comentando versificación y métrica de las coplas y demás estrofas.

 

¡Oh, mundo! Pues que nos matas...

A modo de reflexión final sobre la muerte.

 

Nos encontraremos el lunes 2 de noviembre con nueva lectura.

¡Feliz semana!