Niña de todos los países
Bienvenidas, bienvenidos, tras la lectura de Ardiente secreto, del escritor Stefan Zweig, vamos con la segunda lectura de diciembre y última del año en el club: Niña de todos los países, de Irmgard Keun.
Pero antes de meternos en harina, como es habitual cada vez que empezamos libro, unas cuantas recomendaciones prácticas:
- En primer lugar hablemos del libro. La edición que yo manejo es la primera edición que publicó en junio de 2010 pEditorial Minúscula. La traducción corrió a cargo de Anton Dieterich.
- En segundo lugar una cuestión de ritmo. El libro tiene apenas 160 páginas y se lee estupendamente, así que, tal como os avancé a principios de mes, será una lectura fugaz de dos semanas.
- Los comentarios. Al igual que en los clubes de lectura presenciales estos clubes de lectura virtuales se nutren de vuestras aportaciones. Sentíos libres para comentar lo que os apetezca: lo que os haya sugerido el texto, algún detalle, alguna reflexión, algo al hilo de lo leído, dudas, cuestiones sobre el estilo o la estructura, curiosidades, lo que os ha provocado, otras lecturas que os recuerde... en fin, lo que queráis. Igualmente os animo a comentar los comentarios de otros participantes del club e ir ampliando los hilos y las conversaciones. Los comentarios no están moderados, pero sólo podemos hacerlos (y leerlos) los participantes del club de lectura.
- Vuelvo a insistir: os rogaría que incluyerais una imagen en vuestra cuenta (una foto de perfil), no hace falta que seáis vosotros, vosotras, pero es que si no todos los perfiles salen con la misma imagen por defecto y resulta bastante feo. Soy pesado con esto porque desde que hemos cambiado de plataforma veo muy pocas imágenes diferenciadas. Por favor, hacedlo.
Esta primera entrada con notas e introducción es algo más larga de lo habitual, espero que también os resulte interesante.
ESTE LIBRO
La escritora alemana Irmgard Keun (1920-1982), que fue muy leída durante la República de Weimar, pasó al olvido con la llegada de los nazis, quienes llegaron a secuestrar sus libros. Sólo décadas después se redescubrieron sus novelas y volvió a ser una escritora reconocida y muy leída.
En su libro Niña de todos los países, publicada en 1938, conoceremos a Kully, una niña que está cansada de recorrer hoteles por toda Europa tras su padre, un escritor obligado a abandonar Alemania. En estas páginas conoceremos las vicisitudes de su protagonista en su recorrido hacia el exilio.
ESTA SEMANA
Esta es una de esas novelas en las que no hay capítulos, así que os invito a que leáis hasta la mitad, más o menos hasta la aparición de Jeannot, el poeta que tiene una fábrica de ataúdes, p. 78 en mi edición.
Desde las primeras páginas siente uno un desasosiego grande, nos encontramos con las protagonistas: una madre y una niña, Kully (la narradora), viviendo en una especie de pesadilla perpetua, en una constante huida hacia adelante, acuciadas por el hambre y la pobreza y esperando que algo pase, que algo cambie. Esperando a Godot.
El padre de la niña, un escritor famoso, vive dando sablazos a conocidos y desconocidos, y al mismo tiempo es un manirroto irredento al que el dinero parece que queme en las manos. Por eso vemos cómo se alternan los momentos en los que se bebe champán y se gasta dinero en detalles fútiles con las temporadas de hambruna persistente. Resulta verdaderamente agotador (y, para mí, muy agobiante).
Por otro lado el papel que juegan los adultos es tremendo: por un lado el padre escritor en busca de dinero ¿o huyendo de la responsabilidad?, por otro lado la madre que parece paralizada, incapaz de hacer algo o de tomar alguna iniciativa (al menos hasta ahora). Pareciera como si hubiera una dependencia emocional por encima del desastre.
Y, sobre todo este enredo tremendo de hambre y viajes nos encontramos con una niña, adaptada a una situación insólita y que no deja de ser niña (y jugar o querer tener sus pequeños caprichos). Es fascinante el personaje de la niña, no sólo como narradora sino como habitante de una Europa convulsa y a punto de estallar. (¡Y la de idiomas que va manejando esta muchacha!)
Ya me decís qué os está pareciendo este librito hermoso y duro.
Saludos cordiales,
Pep Bruno