Hasta "Se le pasará, se dice".

Libro que estamos comentando
Mitsubishi Lancer en una ciudad. Imagen creada con Chat GPT

Pero perdió un minuto en algún momento del día, o en varios...

Hola, amigas, hola, amigos:

Iniciamos una nueva lectura: Mil cosas, de Juan Tallón. En esta semana, conversaremos hasta el capítulo (incluido) que finaliza con la frase Se le pasará, se dice.

En estas primeras páginas, conocemos a los protagonistas de la historia: una pareja joven, Travis y Anne, padres de un niño (apenas un bebé de un año), Iván, y que trabajan fuera de casa, él en una revista y ella, en una oficina. 

Ya desde este primer acercamiento, nos damos cuenta de que la vida, el día a día repleto de cosas de Travis y Anne, es vertiginosam como el ritmo aceleradísimo de la novela (es complicado frenar y no leer de un tirón, lo sé). En las primeras líneas, Travis va acelerando porque necesitan pañales y no llega a la farmacia, el vértigo, el ritmo acelerado y el gran problema de nuestra sociedad actual: la falta de tiempo. No tenemos tiempo libre, todos los minutos están (o lo parecen) ocupadísimos. No podemos permitirnos perder ni un minuto. Hay que hacer y hacer. Consumir y consumir. Un minuto, que es algo irrisorio, es decisivo.

Travis consigue comprar pañales en un Carrefour Express y, contradictorio como lo somos todos, no paga cinco céntimos por una bolsa de plástico, así que todo lo lleva en la mano, apurado, rápido... y le multan, y compra ensaladilla (cuatro raciones a 3’50 euros) carísima... pero cinco céntimos por una bolsa... ¡¡le parece un robo!!

Apenas estamos iniciando este Mil cosas, un puñado de horas en un verano tórrido con ola de calor incluida y sin aire acondicionado (ni en el piso, ni en el coche), en la antesala de unas vacaciones soñadas ¿Qué nos pasa con las vacaciones? ¿Por qué todo lo relegamos a la promesa de unos días libres, donde tendremos tiempo para leer, caminar, disfrutar, vivir? Algo pasa cuando soñamos con ellas y no encontramos la felicidad en nuestra vida cotidiana, una felicidad sin estridencias, pero que nos compense de los sinsabores del trabajo... Y, el trabajo, que absorbe a Travis y a Anne, pero que también es motivo de preocupación (por exceso, por defecto, por el miedo al despido, por aburrimiento, por estrés). Como dice Juan Tallón en uno de los enlaces que os propongo (absteneos de ver y escuchar los recursos que os adjunto si no os gusta saber nada de la novela antes de leerla. Aunque no contienen spoilers), esta novela es un espejo. ¿Nos reconocemos en ella? ¿Reconocemos la vida de amigos, conocidos, familiares, acaso la nuestra en alguna etapa?

Os recuerdo que continuaremos añadiendo temas musicales a la lista de nuestro Club 17 en Spotify; la primera es cortesía de Tallón, ya que Travis conduce casi temerariamente al ritmo de The Wite Stripes. ¿Qué música le pondríais vosotras y vosotros?

Las cosas pequeñas no son nada, y de golpe se vuelven notables. Es la historia de casi todas las vidas. Cuando te das cuenta de que a menudo un pequeño cambio no se conforma con ser eso, modesto y solitario, es tarde y ya solo te queda hacerte a un lado para que no te pase por encima una tromba de vicisitudes.

 ¿Qué os parece Travis? ¿Y Anne? ¿Conversamos?

(Imagen Mitsubishi Lancer en una ciudad, creada con Chat GPT).