Hasta el final de la novela

Libro que estamos comentando
Imagen de Anemone123 en Pixabay. Una persona sentada en el suelo

La vida desquiciada en la que está atrapado, en la que va de una acción a otra, y después a otra, y a otra, y a otra, y no existen interrupciones, o descansos, salvo cuando llega a casa, y para entonces es tardísimo y ya está tentado de pensar en las acciones que lo esperan al día siguiente, la existencia alienada de la que no se atreve a saltar, ni sabe, le dicta que atienda la llamada.

Hola, amigas, hola, amigos:

Esta semana finalizamos la lectura de la novela, pero no nuestra conversación, aún nos queda una semana para charlar en torno a esta obra.

El día de Anne y de Travis se complica a cada minuto que pasa. En este tramo de Mil cosas, tanto la una como el otro, lo pasan en sus trabajos. Y, pensando en ello, el ambiente laboral es áspero, deshumanizador, incluso, amenazante.

Son buenísimos haciéndote creer importante, sin saber ni cómo ni te llamas, y quizá también cortándote la cabeza sin preguntar qué aportas. 

Anne que pasa de ser víctima a ser acusada de acosadora (doble víctima, por tanto) y, cuando intenta aclarar que es Óscar Manso el que ha se ha comportado impropiamente, su jefa inmediata trata de acallarla, de que “no vaya a más”. No parece que tengan un protocolo para este tipo de acoso sexual en el ámbito laboral. 

Travis, que vive en el día de la marmota del cierre de la revista, se pasa las horas apagando fuegos, leyendo textos y atendiendo llamadas y correos electrónicos. Todo ello, aderezado por el rumor de los despidos y una cita para comer con la plana mayor de los jefes. 

El calor que envuelve a las personas y las cosas es como una campana que aísla, ahoga y asfixia. Una metáfora de una vida delirante en el que el trabajo, la ciudad y las obligaciones forman un triángulo peligroso. Alienante.

Y el final, como un puñetazo en el estómago. Como un zarandeo fuerte, muy fuerte. Del final no voy a desvelar nada en este texto (ya sabéis que estas entradas se ponen en acceso libre al finalizar la lectura) por respeto al autor y a sus próximos lectores. Brutal. 

¿Conversamos? 

Imagen de Anemone123 en Pixabay