Hasta Durante mucho tiempo Clara se preguntó, (justo antes de la última parte, 2031).
Tenemos que ser un ejemplo para los otros niños que también tienen sueños y enseñarles que siempre hay que creer en uno mismo.
Todos los vídeos están basados en el mismo recurso dramático: la satisfacción inmediata del deseo. Kimmy y Sammy viven el sueño de cualquier niño: comprarlo todo, y comprarlo ya.
Hola, amigas, amigos:
En los capítulos que comentamos esta semana, la trama del secuestro de la pequeña Kimmy Diore llega a su fin... se desvela el misterio del quién y, creo, también el porqué. Hasta llegar a ese nombre (la antigua vecina, mamá de un pequeño con discapacidad amigo de Kimmy), se descubren nuevos detalles que tienen que ver con la familia Diore: la posible paternidad de Kimmy, los anhelos histriónicos y de grandeza de Melánie, la absoluta falta de empatía de la madre de Melánie y la sensación de que ella, debido a su propia infancia, también, es una pobre niña abandonada...
Hay un pasaje en el que la policía, Clara, se pregunta quién es Melánie, si víctima o verdugo, y concluye que, tal vez, ni una cosa ni otra, sino una mujer de su tiempo. Un tiempo en el que la intimidad ya no se concibe de la misma manera, en la que todos nos hemos convertido en administradores de nuestra propia exhibición en las redes sociales, y esta exhibición la hemos colocado como un elemento esencial de nuestra realización personal. No sé. A mí Melánie me genera mucho rechazo y soy incapaz de verla como víctima, aunque reconozco que su propia vida, su propia infancia, la ha llevado a esto... La manera en que trata a sus hijos (meros agentes económicos) a su propio matrimonio y familia, cómo ignora las necesidades y los sentimientos de los niños convencida de que ella, por el simple hecho de ser su madre, sabe perfectamente qué es mejor para ellos y, oh, sorpresa, lo mejor es que la sigan, la admiren, la quieran... a ella, a través de sus hijos, que son su prolongación. Qué perverso todo. Leyendo esta obra me viene a la cabeza una frase de Ana María Matute: “la infancia es más larga que la vida”, y así es, la infancia es la etapa que nos marca para siempre, todo lo vivido, los traumas, los momentos felices, etc., son los que determinan, en buena medida, nuestro equilibrio emocional. No dejamos de ser, en nuestro fuero interno, aquellos niños...
¿Cómo puede una persona estar tan ciega? ¿Cómo no puede ver, aunque la avisen (la propia maestra) que su hija está atravesando una depresión? Cansancio, tristeza, aprensión, ganas de desaparecer (el episodio del cuarto de baño del hotel, o la frustrada grabación para decir adiós para siempre a los seguidores del canal...). ¿Podría haber llegado a ello sin la complicidad y soporte de su marido? Ahora que él ha descubierto la infidelidad de Melánie, ¿seguirá apoyándola?
¿Qué pensáis de las dos mujeres que protagonizan esta novela: Clara y Melánie? Dos mujeres con dos infancias tan distintas, cada una con sus propias carencias y traumas (Clara no será nunca madre, no quiere una relación estable, pero mantiene una fuerte dependencia emocional con una de sus últimas parejas, y Melánie viviendo la fama gracias a sus propios hijos, en una espiral de destrucción familiar, un festival de consumismo salvaje).
Por otro lado, ¿cómo interpretáis el personaje de la secuestradora? ¿Cuáles son sus intenciones?
Me gustaría destacar la maestría de la escritora a la hora de construir a los personajes: ninguno de ellos son, al cien por cien, buenos o malos (con la excepción de los niños, que están en plena formación y que, pobres, parecen estar sufriendo mucho... veremos cómo son de adultos). Nos gustaría odiar sin fisuras a Melánie pero, entonces, un rasgo de compasión o de amor, un detalle de su propia niñez, se cuelan en la novela y no podemos odiarla del todo, o al menos, tratamos de entender. También ocurre con la secuestradora, o con el presunto padre de Kimmy...
Hay una cuestión interesante y es la exposición de los menores a los contenidos audiovisuales. Las hijas del jefe de Clara, son seguidoras de la familia Diore y, hasta ese momento, ni él ni su mujer se habían percatado de a cuánta publicidad estaban expuestas... aunque estaban influyendo en su comportamiento.
¿Conversamos?