Hasta "Durante el tercer día posterior a la desaparición de Kimmy Diore", incluido

Libro que estamos comentando
Niña de espaldas. Imagen gratuita de Pixabay

¿Qué pueden desear los niños que lo tienen todo?

¿Qué tipo de niños viven así, sepultados bajo una avalancha de juguetes que ni siquiera han tenido tiempo de desear?

¿En qué clase de adultos se convertirán?

Hola, amigos, amigas:

Continuamos leyendo Los reyes de la casa de Delphine de Vigan. En los capítulos de esta semana, continúa la trama de la desaparición de la pequeña Kimmy Diore con la investigación de la Brigada Criminal. Vinculado a ello, conocemos más y más detalles de la investigadora, Clara, y de la madre de Kimmy, Melánie. Clara, según nos indica la propia autora, cumple (a priori) con los estereotipos: mujer solitaria, que se obsesiona con los casos, trabaja demasiado, no es capaz de establecer relaciones duraderas y ha decidió no tener hijos, habida cuenta de los horrores que ve en su trabajo y de la percepción que tiene de la sociedad actual. Melánie, una mujer con un vacío existencial, protagoniza una rivalidad con su hermana, Sandra (que siempre gana en los afectos de sus padres, ahora abuelos que también prefieren estar en compañía de los hijos de la propia Sandra que de los de Melánie). El anhelo de ser famosa, de destacar, de ganar (por una vez) a Sandra, la depresión del posparto de su primer hijo y esas horas vacuas que pueblan su vida, se ven colmadas con la llegada de las redes sociales, primero Facebook y, más tarde, el gran descubrimiento: YouTube, junto con otros perfiles en otras redes sociales como Instagram. Pero los vídeos del canal Happy Break son el principal eje de la “industria familiar” de los Diore. Recordemos que el padre, Bruno, ha dejado su trabajo de informático para grabar y editar los vídeos. Así de rentable resulta la actividad audiovisual protagonizada, principalmente, por Kimmy y Sammy.  

Y es que, más allá de la desaparición de la pequeña Kimmy, en la novela se despliega el tema principal: el peligro de la exposición de los niños en las redes sociales (explotación infantil, trabajo infantil, la amenaza de la pedofilia, etc.). Esa suerte de justiciero de Internet, el Caballero de la Red, que expone y denuncia la mala praxis de esos canales de vídeo dirigidos por los propios padres, expone, de una manera clara y reveladora, lo que se oculta en la trastienda de esos perfiles en los que se monetiza todo: hasta supuestas bromas de un padre a sus hijas (totalmente desquiciado por el dinero y la competitividad) realizadas en plena madrugada, “con luz y taquígrafos”.

La incansable investigadora, Clara, analiza los tipos de vídeos del canal Happy Break: unboxing, retos de compras de todo tipo de cosas que empiecen por una letra, o de un determinado color... lo cierto es que esos vídeos desprenden un aire surrealista y absurdo, que nos deja una sensación pegajosa de tristeza. Me ha llamado la atención cómo Sammy, un niño de pocos años, se enfrenta a su madre cuando esta pierde los nervios con Kimmy (el suceso de la cámara de vídeo), ¿es que te importa más un vídeo que tu hija? Es escalofriante el nivel de madurez de este niño que se ha visto obligado a crecer antes de tiempo.

Más allá de lo que sea lo que le ha pasado a Kimmy (sé que, como lectores, sufrimos por esta pequeña niña y deseamos que aparezca sana y salva), lo importante es reflexionar sobre las dinámicas familiares que se rigen, solo y exclusivamente, por la programación de vídeos de cada semana. Es terrorífico, porque sabemos que existen muchos casos así.

La autora deja alguna pincelada en el texto sobre casos criminales, como el del pequeño Grégory o la joven Alexia Daval, confieso que me interesa lo que ahora se denomina true crime (los famosos crímenes reales) porque, desde niña, me atraen la investigación, el método policial, la resolución de estos sucesos, la psique de los criminales... pero, tal vez, no sea vuestro caso. Si no es así, pasad de largo de lo siguiente:

La imagen que ilustra esta entrada es de Kev en Pixabay

Vuestro turno...