Cap. 11 y 12, segunda parte

Libro que estamos comentando
Ruinas de Gede. Por Ugare

Ningún dhow a vela hacía ya la ruta de África o de la India; sin embargo... ¡Qué mejor aventura que viajar a través de las personas! Ir en busca de la memoria. Sí, eso es lo que venía haciendo desde que había salido, hacía algunos meses, desde mi país. 

Queridas viajeras, queridos viajeros,

Esta semana comentamos los capítulos 11 y 12 de la segunda parte de Los árabes del mar. Ya queda muy poco para finalizar este viaje lector.

No sé qué pensáis vosotros, pero es como si la casualidad, el azar, determinara los pasos de Esteva a lo largo de todo el libro. Encuentros inesperados o planes que fallan por un error bienintencionado, el autor viaja y vive, con atención y deleite, aprovechando estos giros del destino. 

Como giro del destino fue lo siguiente, hace siglos y siglos:

¿cómo aprendieron a servirse de aquellos vientos para desplazarse a voluntad por el Índico? Probablemente durante una tormenta, un navío sabeo sería arrastrado a algún lugar del África Oriental, donde sus tripulantes pudieron maravillarse de las riquezas que aquí abundaban; y cuando, a los pocos meses, el viento cambió de dirección, soplando constantemente desde el sur, el velero pudo regresar a las costas de Arabia. De este modo los árabes del sur descubrirían cómo sacar provecho a los monzones.

En estos capítulos, Jordi Esteva viaja, inopinadamente y por capricho del azar, a Malindi, visita Gede, la ciudad que fue próspera, inesperadamente abandonada e invadida por la selva, se aloja en casa de Said, es testigo de cómo los yenún pueden poseer a una muchacha (soy de la opinión de Esteva, la muchacha no quería casarse por obligación con alguien a quien no conocía, ni amaba), y, tras ir a Mombasa para estar con el poeta Cheij Ahmed Nabhany, descubre que no puede ir con él a las islas de Lambu y Pate porque ha habido un error con las fechas. Así que tendrá que ir, primero, a Zanzíbar. Aún así, recorre la ciudad, conoce Fort Jesus, el museo, lee el poema de apoyo a las mujeres escrito por Nabhany... mantiene, con todas las personas que se cruzan en su camino, conversaciones muy interesantes que ahondan en la cultura, la historia y la religión.

Hay varias cuestiones, más allá de las descripciones de los paisajes (por ejemplo, de Gede) y del itinerario de Jordi Esteva, que me han llamado la atención:

La necesidad de privacidad o recarga de batería social. Tras varios días muy intensos en la casa de Malindi (con posesión incluida), Esteva necesita estar solo, alejarse, algo que no comprenden sus anfitriones. Incluso, se molestan.

El asunto de los amuletos y talismanes para protección o atraer la buena suerte, el amor, el dinero... Incluso las personas más cultas e instruidas, creen en ellos. Aunque he de reconocer que me encantaría ver los que le hace el poeta a nuestro escritor viajero, para cuidarlo de todo mal. 

El Islam y las mujeres. La conversación, en el capítulo 12, sobre este tema es muy interesante. 

El islam no va en contra de la mujer. De hecho, fue la primera religión que protegió sus derechos. 

Ninguna otra tenía antes disposiciones al respecto, pero ¿qué es lo que hemos hecho ahora? Las hemos encerrado en las casas y les hemos negado la educación.

-Los hombres han cambiado el sentido del Corán

  • Kenia, Nairobi . Documental en RTVE Play

    ¿Adónde os está llevando el azar?