Hasta "Primeros viajes" incluido
Queridas viajeras, queridos viajeros:
Esta semana leemos y conversamos hasta el capítulo Primeros viajes, incluido, de Lluvia roja, la obra que estamos disfrutando tanto en nuestro club.
Este libro reúne los diarios menorquines del autor y viajero Nooteboom, cuya vida, cuya existencia, tras adquirir esa propiedad en Menorca, cerquita de Sant Lluis, se vio escindida por la mitad, porque... ¿podemos considerar a Nooteboom un extranjero más, un turista más de la isla, sin tener en cuenta que, durante varios meses cada año, se refugia en ella, ama su naturaleza, se convierte en un jardinero cuyo jardín le guarda un cierto resentimiento debido al abandono, se preocupa de los animales, de la tierra seca, de sus palmeras, de sus flores, de la luz plata de la luna que baña su casa, su jardín? Y que, el resto del tiempo, pese a declarar que no es nostálgico, de vez en cuando le asalta el recuerdo de su casa, de su jardín, de sus vecinos, de la vida en la isla...
El capítulo El jardinero sin jardín me ha parecido extraordinario, hermoso, uno de esos textos que hay que guardar a buen recuerdo para leer y releer con calma, para extasiarnos ante las descripciones y la belleza de la vida:
Un día; sin previo aviso, el ágave inició su salvaje y veloz erección. Fue impactante. De repente vi asomar un falor erguido de varios metros de altura, e inmediatamente después, al menos esa impresión me dio, brotó unas exuberantes flores blancas a las que yo ni siquiera llegaba con la mano. Fue como si el ágave se hubiera apareado consigo mismo y acto seguido hubiera dado a luz las flores. (...) El ágave podía morir en paz y eso es lo que hizo. Las escenas de agonía en el último acto de una ópera no son nada al lado de eso.
En Intermezzo, el autor reflexiona sobre la palabra libertad y los verbos leer y caminar. Leer es escoger, el lector es libre de escoger un libro, ese, y no otro, y ensalza la figura del lector como alguien verdaderamente genuino, verdaderamente libre. Viajar y leer abrieron las puertas de la libertad de Nooteboom. Y creo que, también, nuestra libertad.
De la parte de la obra que se titula Huellas, hemos leído Lluvia roja y Primeros viajes. De estos capítulos quisiera resaltar el asunto de la memoria, de la que Nooteboom comenzó a hablar desde el principio del libro. Me gusta mucho cuándo se detiene en los nombres de las personas, los recuerda, pero ha borrado sus rostros... incluso los de las mujeres que le gustaron o los de acompañantes de viajes, y se pregunta si ellos, si la chica de Marruecos, o aquel joven viajero, lo recordarán a él. ¿Viviremos en la memoria de los otros, de esos de los que hemos olvidado sus rasgos?
La cuestión de la edad, de la vejez, también surge en estos diarios, en los que Nooteboom tiene 74 años (el escritor es muy longevo, su madre lo fue, ahora tiene más de noventa), y reflexiona sobre las primeras veces en las que te ceden el asiento en el transporte público y tú caes en la cuenta de que te ven viejo, y entonces cavilas en que ya no es adecuado que esa chiquilla tan joven te parezca guapa... Y, a pesar de ello, se obstina en recordar (dice que pertenece al Ministerio de la Fanfarronería, tiene un humor muy fino, y se ríe, siempre y en primer lugar, de sí mismo) los viajes realizados, duros, que ha emprendido hace muy poco... Y es que... ¿no somos los últimos en caer en la cuenta de que ya no somos jóvenes?
He sentido mucha ternura cuando nos ha narrado los primeros viajes de su juventud, cómo cuenta que no sabía escribir, que en los diarios encontrados (qué vértigo, de cincuenta años atrás), se narra lo que ya sabe (cómo viste, cuándo se levanta, en qué medio de transporte viaja) y no lo importante, la emoción... Hay una foto en uno de esos diarios en los que está él de niño, y pone Depresión... y escribe, muy por encima, sus circunstancias, el divorcio de sus padres, el fallecimiento de su padre, su paso por múltiples familias de adopción, el mal estudiante que era...
Aún nos queda mucha Lluvia roja, y estoy segura que dejará en nosotros el rastro de la arena del Sáhara...
- Desierto del Sáhara
- Las lluvias de barro en Menorca
- Sant Lluis, un pueblo de origen francés en Menorca
¿Conversamos?