Desde “El centro de salud y...” hasta “Nuria se fue directa a...”, incluido

Libro que estamos comentando
Corcheros

 

Hola, amigos, amigas:

Seguimos avanzando en la lectura de la novela de Txani Rodríguez, en una obra en la que, claramente, vemos dos líneas argumentales: una de ellas atañe a Nuria y a su mundo emocional, y la segunda está protagonizada por el medio natural, el Parque de Los Alcornocales, sus pueblos próximos, el entorno, el río...

Nuria es una mujer que no sabe comunicar lo que siente, lo que quiere, lo que necesita. Está llena de inseguridades, ha creado todo un modus vivendi en el que se ha convencido de que no puede hacer nada porque su madre depende de ella; esa es la excusa para su inmovilismo, para ese dejar la vida pasar... como le hace ver su amigo Milo.

De resultas de todo ello, su amargura, la sensación de que su vida no le gusta y de que todos están mejor que ella, más felices y realizados, trata mal a todo el mundo, sobre todo, a las personas que más la quieren: su madre Matilde, su amigo Milo, y las personas que se acercan a ellos, como Xabier, el padre de Milo, al que vislumbra como una amenaza. Además, Nuria es muy susceptible (lo cierto es que tiene motivos para ello), y cuando ve cómo todos sus amigos del pueblo, los veraneantes, están en una fiesta, se siente, de nuevo, excluida. Constatar que no ha sido voluntario, sino que no tienen su teléfono, la deja confusa.

El escarceo que mantiene, verano tras verano, con Montero, no le hace bien, pero ha seguido en esa inercia hasta este momento, en el que parece que logra mantener la promesa de no volver a mantener relaciones sexuales con él.

Por otro lado, Nuria ama intensamente el medio natural en el que se imbrica Cortes de la Frontera, el parque natural, los alcornocales, el río... y se preocupa mucho por las alteraciones que detecta, tanto por el temido hongo de la seca, como por la sequía (debido al cambio climático que parte de los vecinos del pueblo no se cree), agravada por el cultivo de los aguacates... cuando descubre que esta finca pertenece a Montero, no lo puede creer. Y Montero parece amenazarla; ¿hasta qué punto conoce a este hombre?

También se preocupa Nuria del oficio de los corcheros, unida sentimentalmente como está a los corchas, puesto que su padre y su tío trabajaron en la saca. Le molesta que pueda convertirse en una mera demostración para los veraneantes, que se extinga y ya no sea el oficio ancestral (y precioso) que aún es. Y no es para menos, porque este oficio peligra.

Hay cosas, sin embargo, que se hacen con las mejores intenciones, como el punto INFOCA del río: se hace para permitir que el helicóptero, en caso de producirse un incendio, pueda descender a él para coger agua. Esta alteración del curso del agua, por supuesto que altera el medio natural, pero yo, sin ser experta en esto ni mucho menos, me pregunto si esta alteración no es para un bien mayor. ¿Qué hacer, limpiar el monte o el punto INFOCA? ¿Tal vez las dos cosas? (Son reflexiones al aire...)

Imagino a Nuria cada vez más nerviosa, como alguien que está a punto de estallar porque no aguanta más la tensión de los cambios, la decepción de la vida, el descubrimiento de que sí, su mayor temor, el de quedarse sola, se está cumpliendo... aunque, por lo menos, el desahogo emocional con Milo parece aliviarla un poco.

Atentos a ese gato que entra y sale, al que Matilde cuida y al que Nuria, pese a sus miedos y reticencias, encuentra que tiene “la cara preciosa”. Y atentos también a esa incipiente relación entre Xabier y Matilde, y a cómo la vive Nuria.

Por último, resaltar esa tensión que existe entre unos y otros, entre los que creen que todo vale para conseguir mantenerse en el pueblo, aún a costa de desertificar el medio en el que viven (podemos situar a Montero, o a Juan, aquí), y los contrarios, los que no entienden cómo pueden hacer daño al lugar que, supuestamente, tanto dicen amar (aquí está Nuria, claramente). En medio de unos y otros, los indecisos, los que tratan de dialogar, los que intentan comprender...

Contadme, contadnos lo que gustéis. ¿Conversamos?

(La foto que ilustra esta entrada está tomada de aquí)