3ª parte. Hasta el capítulo XIV.

Libro que estamos comentando
Cubierta de una efición en castellano de La posada Jamaica.

Las aventuras de Mary en la feria de Launceston acaban de la forma más nefasta para ella, abandonada inesperadamente por Jem Merlyn y sin que conozca a nadie que la pueda ayudar, emprende la vuelta al hogar bajo la lluvia heladora de invierno.

Las condiciones tan adversas casi le impiden maldecir a Jem o, incluso, preguntarse por las causas por las que su mejor amigo no volvió a la cita que habían concertado tras ocuparse de la venta del falso poni negro.

Cuando ya había abandonado la esperanza de volver esa noche a la posada Jamaica, la aparición repentina de un carruaje ocupado por el vicario de Altarnun es su única posibilidad de escapar de una noche de perros bajo la lluvia. Es, también, la segunda oportunidad que tiene de ayudarla en el camino. Todavía empapada, se envolvió en una manta mientras trataba de explicar al vicario las razones que la habían llevado a encontrarse en esa situación.

Con algo de vergüenza, pero sacando fuerzas de su orgullo interior, le confiesa su relación con Jem, algo parecido a sentirse enamorada; sin embargo, le preocupa que Francis Davie piense de ella que es una cualquiera. No me resisto a reproducir un párrafo que explica muy bien cómo se siente Mary, una joven muy madura a pesar de sus veintitrés años: "Yo no buscaba esto —dijo con vehemencia—. Podía enfrentarme a la brutalidad de mi tío y a la lastimosa estupidez de mi tía Patience; podía soportar incluso el silencio y el horror de la posada sin acobardarme ni huir. Podía soportar la soledad. Luchar contra mi tío me proporciona una satisfacción penosa, que a veces me da valor, y tengo la sensación de que al final le ganaré la partida, se ponga como se ponga. Tenía la idea de llevarme a mi tía de la posada y conseguir que se haga justicia, y después, cuando terminara todo, buscar trabajo en una granja en cualquier parte y vivir como un hombre, igual que antes. Pero ahora ya no puedo mirar hacia delante; no puedo hacer planes ni pensar; doy vueltas y vueltas en una trampa, todo por un hombre al que desprecio ....... No quiero amar como una mujer ni tener sentimientos de mujer, señor Davey; esas cosas duelen mucho, hacen sufrir y destrozan tal vez para toda la vida. Yo no buscaba esto, no lo quiero". 

En la penumbra del carruaje, el vicario no deja transmitir las emociones que le causan las confesiones de Mary; más bien, le preocupa su opinión de lo que ocurre por la noche con el trasiego de carros entrando y saliendo con mercancías legales de la fonda.

Mary le habla francamente de una profesión sobre la que se susurra en voz baja en todos los pueblos de la costa de Cornualles: los saboteadores, gente que engaña en las noches de tormenta a los barcos y los envía a que se estrellen en el arrecife. Le confiesa lo que su tío le contó en su última conversación en una noche de resaca, que Joss Merlyn y su banda han asesinado a mujeres y niños con sus propias manos para no dejar testigos de sus tropelías.

Las mercancías que llevaban a la posada no eran solo brandy o tabaco, eran la carga que transportaban los barcos naufragados, unas mercancías pagadas con sangre. El vicario la escucha impertérrito y le hace dos pregunta sorprendentes:  "de manera que el patrón habla cuando bebe, ¿eh?" y esta otra "¿Soy el único hombre que ha tenido el honor de oír sus confidencias o también se ha sincerado con el hermano del patrón?"

Pero lo peor está por llegar para Mary. Cuando el vicario la deja en el coche de camino a la posada, el carruaje es asaltado por una turba enloquecida entre los que reconoce a varios de los truanes que frecuentaban las noches de la posada. El grupo de delincuentes, armados y borrachos, está  liderado por su tío y patrón 

Mary es protagonista de la representación de un naufragio y el asalto a un barco, tal como su tío le habia relatado noches atrás. Esta vez el grupo actúa por su propia y desordenada voluntad, sin la dirección. del verdadero jefe de los contrabandistas.

El caos en la noche de Nochebuena es total. Todos robaban al azar. Estaban locos y borrachos en una noche en la que no esperaban tener ningún  éxito.  El resultado es una escena apocalíptica que presagia que será la última vez que ocurra, intuyendo, tal vez, que las fuerzas del orden no van a consentir la repetición de tantos asaltos en la costa.

El patrón vuelve a la posada con Mary y con al resto del botín, aunque sabe que los alguaciles están a punto de llegar para capturarlo. Mary no quiere vincularse con el destino de su tío y escapa en la noche. Poco antes ha recibido la visita de Jem, al que no ve desde la noche de la feria de Lauceston. 

Mary entiende que está sola en sus intentos por salvarse y salvar a su tía de los acontecimientos que están a punto de ocurrir. Jem no le ofrece ninguna explicación de su desaparición en Lauceston ni está  dispuesto a ayudarla en el olan que tiene para denunciar a su tío a las autoridades.Soautoridades.Solo le queda acudir a Altarnun a solicitar la ayuda del vicario.