POR EL ECUADOR DE LA MANCHA
Buenas a todxs,
Ya estamos por la mitad de nuestra lectura, y espero que "La mancha" os esté gustando tanto como a mí.
Hasta ahora Valentín nos ha descrito como es Baratrillo, con unos rasgos que identifican a la mayoría de las pueblos manchegos. Es de alabar que Enrique Aparicio consiga trasmitirnos la esencia de este ambiente rural. El autor-protagonista (ya que la obra tiene mucho de autobiografía) también nos habló de la gente que habita en su pueblo. Nos ha presentado a sus vecinos, a sus compañeros de clase, a sus parientes... dedicando un espacio especial a las mujeres de su familia.
"sé que las mujeres de los pueblos cargan con secretos, medias voces y confesiones que no caducan dentro de sus pechos bordados. He visto cómo las casas de estos lugares solo abren sus esquinas más ocultas a las mujeres, cómo estas depositan en ellos pedazos de una herencia invisible que quizá nunca más salgan a la luz. Mi madre no tiene hijas, solo a mí puede enseñarme dónde están esos cerrojos que se ocultan en las sombras, qué llaves intangibles los atraviesan. Creo que ser marica me transfiere una parte de ese poder femenino".
Este párrafo me parece magistral, y refleja una realidad totalmente cierta.
Entre los personajes en los que se centra la obra destaca la prima Anica. Por fin a mitad del libro Ana nos habla con voz propia, nos cuenta sus problemas y nos hace ver lo valiente que es al afrontar las circunstancia que sufre. Es el contrapunto de la actitud que adopta Valentín.
Todavía no se ha rebelado la identidad de la otra protagonistas de la novela, la mujer que escribe el diario. Conocemos de ella que tiene pocos recursos, inquietudes culturales, es generosa y no le gustan los curas. Por todo ella ha conseguido que le cojamos cariño. Supongo que alguno de los lectores ya se imagina quien es ella aunque todavía no se le ha dado nombre en "La mancha", tened paciencia que todo llega.
Esta semana quiero que leamos hasta la página 171 (118 en ebook), hasta que termina la conversación entre Ana y Valentín en la terraza del bar del pueblo.
Elegí esa imagen de un señor recogiendo oliva porque estamos terminando la temporada y no se me ocurre nada que sea más manchego y más de campo. Por cierto alguien sabe la diferencia entre una oliva y una aceituna :).
Espero vuestros comentarios.
Pasad buena semana.