1ª parte. Hasta el capítulo 6.

Libro que estamos comentando
Edición italiana de la dama de Cachemira.

La dama de Cachemira


Reparto por orden de aparición:

Francisco Balmes, "Paquito". Representante de bisutería asesinado en las primeras páginas de la novela.
Inspector Méndez. Policía veterano, protagonista de la más conocida saga de novelas policíacas de Francisco González Ledesma.
Alfredo Cid. Constructor de pocos escrúpulos.
Señora Ros. Antigua propietaria de la torre que ha comprado Alfredo Cid. Aparece muerta en su habitación cuando Cid llega a la torre.
La Úrsula. Propietaria de un escueto puesto de lotería en un bar. Antigua prostituta y poco amiga de Méndez.
Antonio Pajares. "El chico" o "El baldado". Propietario de la silla de ruedas robada y utilizada en la muerte de Paquito. Espera una silla nueva.
Johnson, Ludia, Escamillo, la Bella Dorita y Maty Mont. Míticos artistas de un Molino que tuvo hace años unos momentos de esplendor.
Elvira. Sobrina de la difunta señora Ros, que hace todo lo posible para conservar la integridad de la torre.
Abel Gimeno. Representante de mercería, amigo y amante de Paquito.
Esther. Viuda de Paquito.

Todavía no sabemos quién es "la dama de Cachemira", ni ha aparecido ninguna referencia a esa región 
Cachemira es una región ubicada en la zona norte del subcontinente indio. Históricamente, se ha denominado Cachemira al valle de Cachemira ubicado al sur de la parte más occidental de la cordillera de los Himalayas, junto a las zonas aledañas que han formado parte de su proceso histórico. 
(Wikipedia)

En los últimos meses, se está recrudeciendo el conflicto de Cachemira, es decir, la disputa territorial entre India y Pakistán sobre esta región. https://youtu.be/SjvSWU4h7GY?si=XIe9-kL22YflPQPM

El otro cuasiprotagonista es un objeto que adquiere mucha relevancia en esta primera parte. Me refiero a la silla de ruedas, indispensable para entender el sinsentido del asesinato de Paquito. Que alguien como él muestre tal candidez como para entrar en un callejón solitario en una tarde lluviosa no se merece una muerte tan violenta, y más tratándose de un simple atraco. ¿O no se trata de un simple atraco?

Algo no encaja en esa muerte "tan extraordinaria", debe pensar en ese momento el inspector Méndez, que se adhiere a ese caso sin que tenga motivos reales para hacerlo. "Un asesino que busca a las víctimas en una silla de ruedas es un artista. Por lo tanto, merecía, también como mínimo, la curiosidad sentimental de Méndez"

Él se presenta en el lugar del crimen, el callejón, por la silla de ruedas abandonada. "Yo solamente sentía interés por la silla, señor comisario". También había visto otra silla solitaria, esta vez nueva, en el acto benéfico al que acababa de asistir. ¿Tendrán algo que ver? 

"—Maldita sea, Méndez. Usted cumple, más mal que bien, el trabajo aquí. Pero en sus horas libres dediqúese a jugar al julepe, a ver si me entiende de una vez. No quiero que se meta donde no le llaman. ¿Me ha comprendido? ¡Pues coñoooooo!… ¡Métaselo en la cabeza!"

Pero a Méndez no le falla el olfato. La silla del callejón le fue robada al paralítico Antonio Pajares para cometer el crimen, o al menos, para buscar la oportunidad o la compasión de Paquito y poder llevárselo a un lugar oscuro para atracarlo. De la charla con Pajares saca en claro que todo podría ser una enredada broma que ha acabado en la muerte de un ciudadano. También que existe un personaje del que solo conocemos el nombre, un tal Amores, al que Méndez le atribuye facultades catastróficas. Seguro que sabremos más de él.

Méndez continúa su investigación extraoficial visitando a la viuda de Paquito. "Sl la policía consideraba que dar el pésame, en nombre de las fuerzas represivas del Estado, a una virtuosa viuda, es una función social." Nótese la ironía y la retranca del inspector Méndez. A la viuda la califica "de  buen ver" y le agrada el efecto que la bisutería barata que representaba su marido ejercía entre sus senos. Es que el personaje de Méndez reúne muchos de los calificativos que se le pueden adjudicar a un detective rijoso de la época. "Gracias, a sus pies, señora", es la fórmula con la que se presenta el policía. 

En esa visita, conoce a un personaje que le impacta. Abel Gimeno, representante de lencería, luce un aspecto pulcro y atildado, y un anillo con un rojo rubí que le recuerda al anillo que intentaron robarle a Paquito. Otra vez el olfato de Méndez es capaz de apreciar detalles que los demás no ven. Debe ser su larga experiencia como policía en los bajos fondos de Barcelona.

En una entrevista que tiene con Abel en el Café Condal, le menciona la coincidencia del anillo y la ficha policial que califica a Abel como “esteta”, marica en el lenguaje de la época. No necesita muchas más preguntas para que confiese que Abel y Paquito tenían una relación sentimental desde hace muchos años.

En el capítulo 3, "El chico", González Ledesma describe uno de los lugares más significativos de los barrios donde sucede una buena parte de la acción, el Paralelo, que separa el Pueblo Seco del Raval o Barrio Chino. Me refiero al cabaret El Molino, "mezcla de cabaret, café concert, nido de poetas en rigurosa descomposición, lonja de contratación de granos al mayor, aceros de Avilés, tabaco de comiso, coches usados, y señoritas en situación de prestar servicio". Reproduce lo que podía ser el local a mediados de los 80, cuando, supongo, está localizada la acción. 

El Molino tuvo sus mejores y peores momentos, siguiendo la ruta que marcaba la propia calle donde se encontraba, el Paralelo. Esta calle reunía en poco más de doscientos metros un insospechado número de locales de diversión y alterne que contribuía a identificar a Barcelona como la ciudad más vibrante y europea de España.

Al barrio acude Méndez para visitar a la viuda de Paquito, que vive allí cerca, en la calle del Rosal.
Después de diversas vicisitudes, El Molino ha vuelto a abrir recientemente sus puertas como sala de conciertos.
El Molino: 6 curiosidades que (quizás) no sabías sobre el templo barcelonés del espectáculo.

De forma paralela al "caso del asesinato de la silla de ruedas", discurre la trama protagonizada por Alfredo Gil, un constructor oportunista que acude a presionar a la propietaria de una torre que acaba de comprar y se encuentra con su cadáver en la casa. De la conversación con su sobrina Elvira solo podemos saber por ahora que es frío y despiadado y que no quiere ser vinculado a la muerte de la señora Ros.

PODCAST DEL PROGRAMA EL RINCÓN CRIMINAL. 15 DE DICIEMBRE DE 2021

https://drive.google.com/file/d/1hzx-R5kGMD_Xkqfi6BULRtDslNt1nZEt/view?usp=sharing