La cabaña del tío Tom, V

Libro que estamos comentando
Retrato de Harriet Beecher Stowe, la autora de La cabaña del tío Tom

Hola a todas y todos, seguimos con la lectura de La cabaña del tío Tom, un librote que ya nos va ocupando cinco semanas. Para estos días os invito a leer los capítulos XVIII-XXII, unas 80 páginas en mi edición.

Está la cosa bien interesante, eh.

 

ESTA SEMANA

En esta semana hay un buen puñado de páginas en el que Ophelia y Augustine (o St. Clare) reflexionan sobre la situación de la esclavitud y sobre el círculo de violencia que genera: "el amo  se hace cada vez más cruel y el sirviente cada vez más insensible. Los azotes y el maltrato son como el láudano: hay que duplicar la dosis cuando se pierde sensibilidad. Me di cuenta de esto al principio de convertirme en amo; y decidí no empezar nunca porque no sabría cuándo terminar" (p. 434). Creo que son páginas de muy sabrosa lectura en las que se tocan muchos temas, ¡incluso la relación entre capitalismo y esclavitud!: "El dueño de esclavos puede azotar al esclavo recalcitrante hasta matarlo, y el capitalista puede matarlo de hambre." (p. 412) Para evidenciar y poner en práctica algunas de estas cuestiones entra un nuevo personaje en el libro, se trata de Topsy. No sé qué pensaréis de esta niña, pero entra en el libro como un ciclón (en el libro y en la casa). 

Por otro lado la prima Ophelia protagoniza muchos buenos momentos, especialmente en los que atiende a Topsy, conversa con Augustine o trata de ordenar la cocina de Dinah (yo que tengo algo maniático con esto del orden se me ponen los pelos de punta leyendo detalles de esa cocina).

También se reaviva la trama de Tom y su contacto con casa gracias a las cartas manuscritas y a la idea/propuesta de Chloe. Insisto, aunque resulte cansino: las mujeres están jugando un papel verdaderamente protagonista en el libro, desde la madre de St. Clare, pasando por la señora Shelby, la propia Chloe, Ophelia, Topsy, Eve, la esclava que se suicidó, Eliza, la esposa del diputado... incluso en la mirada desde el otro lado, como Marie. ¿Coincidís conmigo en esto?

No sabía si incluir o no el último capítulo de la semana: se masca la tragedia. Algo habitual en la época pero que puede resultar devastador en este libro. Y no digo más.

Os leo en los comentarios.

Pasad una buena semana de lectura, 

saludos cordiales, 

Pep Bruno