La cabaña del tío Tom, III
Hola a todas y todos, un poquillo antes que en semanas anteriores, aquí llegan las breves notas de lectura de esta semana (el viernes se celebra el Día de la Biblioteca y voy a estar toda la semana de la ceca a la meca, por eso voy adelantando algo de tarea).
Para esta semana os propongo la lectura de los capítulos X al XIII, ambos incluidos, unas 60 páginas en mi edición (de la 246 a la 304). Y ya a partir de la próxima semana estiraremos algo más la lectura.
ESTA SEMANA
Comenzamos la semana con el capítulo en el que Tom es arrancado de su vida. El mero título ya es escalofriante (no hemos hablado de los títulos de los capítulos, pero ojito): "Se llevan la mercancía". Evidentemente busca provocar el contraste entre lo que uno podría esperar (al leer el título) y lo que se encuentra: fijaos cómo incide una y otra vez en la humanidad de los esclavos, pero al mismo tiempo parece no querer hacer una crítica brutal del sistema, es como si supiera que muchos de sus lectores pueden ser esclavistas convencidos y quisiera que siguieran leyendo para tratar de convencerlos con otros argumentos no tan frontales, no tan directos, no tan viscerales. En ese sentido creo que la apelación continua a la religión cristiana y sus ideas es, además de una creencia (la autora debía ser una gran creyente), un argumento fuerte que interpelaría a la mayoría de lectores. Por todo eso, personalmente, creo que no me molesta tanta observación "cristiana", pienso que es un ataque directo a la línea de flotación de mucha gente que pensaba de otra manera. De hecho, en el capítulo XII (el del barco) veremos que hay dos sacerdotes y que cada uno defiende una postura distinta (y los dos se amparan en la Biblia). Es bien interesante.
Pero incluso así, siendo como es esta mujer contraria a la esclavitud y defensora de la igualdad entre seres humanos, podemos ver que tiene prejuicios, es bien curioso: "Esto infunde al africano, paciente, tímido y carente de iniciativa por naturaleza, un valor heroico y le induce a pasar hambre, frío, dolor, los peligros de la naturaleza salvaje y las penalidades más temidas al ser capturado de nuevo." (pp. 248-9)
Del capítulo X en el que Tom es llevado por Haley merece la pena atender al diálogo que tiene con el joven George: cómo las consecuencias de lo que uno haga recaerán en el otro.
En el capítulo XI nos tropezamos con un protagonista que hasta ahora teníamos algo despistado y lo hace de una manera algo insólita. Es un pasaje entre divertido, osado y, quizás, algo difícil de creer. Aunque cuando le escuchamos hablar con el señor Wilson entendemos que se trata de libertad o muerte. Es un capítulo bien jugoso en el que volvemos a encontrarnos con reflexiones sobre la religión, pero ojo, dentro de la historia y muy bien traídas: "no puede haber un Dios. Ustedes los cristianos no saben cómo vemos nosotros estas cosas. Existe Dios para ustedes, pero ¿existe Dios para nosotros?" (p. 273) En verdad la autora quiere destapar esta injusticia sirviéndose de argumentos que podrán entender a la perfección sus lectores y lectoras.
En el capítulo XII continuamos acompañando en el viaje a Haley y Tom con algunos nuevos compañeros de fortuna (o desgracia). El viaje en barco es escalofriante. Puede uno escuchar a la gente biempensante hablando "con naturalidad y llaneza" (p. 280) en contra o a favor de la esclavitud, mientras un grupo de hombres y mujeres atados con cadenas (y viviendo sus propias tragedias) escuchan y se lamentan y resignan (o no). Veremos a familias desgajadas, rotas. Y padeceremos con la joven madre. Es brutal. Y no digo más.
Cerramos la semana con la colonia cuáquera a la que ya conocíamos (pues es allí donde están Harry y Eliza), con buenas noticias y aventuras por venir. Hay una casualidad que no quiero desvelar y que al principio me pareció algo inverosímil, sin embargo luego uno entiende que las gentes buenas formarían parte de esas rutas que seguían personas esclavizadas que estaban tratando de escapar de la esclavitud. Por lo tanto, esa casualidad no debería ser tal normalmente. Y hasta aquí.
Pasad una buena semana lectora y celebrad el Día de la Biblioteca :-)
Os leo en los comentarios.
Saludos cordiales,
Pep Bruno