Por la parte de Swann, I
Hola a todas y todos, retomamos la actividad en el club de lectura "Alonso Quijano" tras el parón de enero y lo hacemos a lo grande, con el libro A la busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Pero antes de meternos en harina, como es habitual, van unos cuantos avisos.
- En primer lugar hablemos del libro. La edición que yo manejo es la edición traducida, anotada y puesta al día por Mauro Armiño, que ha publicado El Paseo Editorial en siete volúmenes entre 2022 y 2024. Es una edición magnífica, manejable, cómoda de leer, con una traducción maravillosa, con notas muy precisas que suman al texto, en fin, una de esas ediciones que bien merece la pena tener a mano.
- En segundo lugar una cuestión de ritmo. El libro tiene más de 3.000 páginas, así que nos llevará unos cuantos meses. Prisa ninguna: empezaremos poco a poco (50 páginas esta semana) hasta estar bien empapados de la prosa deliciosa de Proust y de su particular (y portentosa) narrativa. Iremos cogiendo velocidad poco a poco. Pero insisto, prisa ninguna.
- Las indicaciones (de tal página a tal página) las haré según mi edición, pero si no hay un cierre de capítulo cerca y considero que hay que parar antes, avisaré dando pistas del lugar de la trama en el que me detengo (como en otros libros similares).
- Los capítulos de cada semana irán con el título del volumen que estemos leyendo, no con el título general de la obra (esta semana, por ejemplo: "Por la parte de Swann, I", y no "A la busca del tiempo perdido, I") para facilitar la búsqueda volumen a volumen.
- Los comentarios. Al igual que en los clubes de lectura presenciales estos clubes de lectura virtuales se nutren de vuestras aportaciones. Sentíos libres para comentar lo que os apetezca: lo que os haya sugerido el texto, algún detalle, alguna reflexión, algo al hilo de lo leído, dudas, cuestiones sobre el estilo o la estructura, curiosidades, lo que os ha provocado, otras lecturas que os recuerde... en fin, lo que queráis. Igualmente os animo a comentar los comentarios de otros participantes del club e ir ampliando los hilos y las conversaciones. Los comentarios no están moderados, pero sólo podemos hacerlos (y leerlos) los participantes de esta lectura en este club.
- Vuelvo a insistir: os rogaría que incluyerais una imagen en vuestra cuenta (una foto de perfil), no hace falta que seáis vosotros, vosotras, pero es que si no todos los perfiles salen con la misma imagen por defecto y resulta bastante feo. Soy pesado con esto porque desde que hemos cambiado de plataforma veo muy pocas imágenes diferenciadas. Por favor, hacedlo.
ESTE LIBRO
Como ya sabéis, vamos a leer A la busca del tiempo perdido, la novela de Marcel Proust que tal vez sea la más larga del canon occidental en el S. XX, pues sus más de 3.000 páginas están recogidas en siete volúmenes. Así que vamos a leer un librón enorme y muy entretenido.
Este libro, escrito por el autor francés a principios del S. XX, recoge y renueva toda la gran novela decimonónica de la que se nutrió. Y lo hace con una trama que no es lineal y clara, sino aovillada y llena de hilos narrativos que se suman y enredan. Cuenta Mauro Armiño, el traductor y editor que ha dedicado 30 años a este libro, que Proust “aplica a la construcción de su obra la metáfora de la catedral, una arquitectura cuyos planos iniciales no son definitivos, sobre ellos, el tiempo y su paso irán alterando la idea primera, cambiando el sentido de sus partes, modificando y añadiendo recovecos y capillas que alteran radicalmente el proceso de elaboración.” (prólogo, xxvi).
Este primer volumen nos remite a las vacaciones infantiles del protagonista a partir del recuerdo que despierta al comer una magdalena, uno de los pasajes más famosos de esta obra.
ESTA SEMANA
Esta semana os propongo que leamos el primer capítulo de la primera parte: "Combray", es decir, unas 50 páginas en mi edición (hasta la página 57), capítulo que acaba, precisamente, con el famoso momento de la magdalena.
Os invito a que aflojéis el ritmo y pongáis toda vuestra atención en esta lectura, dejaos enredar por esta prosa que se va desplegando evocando recuerdos sobre recuerdos, instantes precisos que llevan a otros, conversaciones, sensaciones, duermevelas... y sobre todo ese niño que anhela tanto el beso de su madre antes de dormirse.
Resulta sorprendente entrar en esta prosa de frases largas, demoradas, riquísimas, que van pintando el vívido cuadro del instante, un cuadro que no es plano, sino que adquiere espesor, capas diversas que se van sumando al momento, y, al mismo tiempo, que se dispara en direcciones inesperadas y dispares. Así se va tejiendo esta obra, como a retazos que pueden parecer inconexos pero que tienen una melodía común, una atmósfera común, una mirada común. Una nostalgia que los abraza.
Esta semana dejaos disfrutar con estas 50 primeras páginas en las que un niño quiere un beso de su madre antes de dormir.
Os leo en los comentarios.
(Qué bien que hayamos empezado este libro, qué ganas de leerlo con vosotras y vosotros.)
Saludos cordiales,
Pep Bruno