La parte de Guermantes, IV
Hola a todas y todos, pasito a paso vamos, sin prisa pero sin pausa, avanzando en esta lectura, y ya casi estamos en la mitad del tercer volumen, ahí es nada, como sin darnos cuenta. Para esta semana os propongo leer desde la página 244 a la 319 (en mi edición), es decir, justo cuando llegan a la tertulia el Sr. y la Sra. Swann. Porque todas las páginas que os propongo de lectura para estos días transcurren en la tertulia de Mme. de Villeparisi.
Al lío.
ESTA SEMANA
Continuamos en la tertulia donde lo dejamos la pasada semana, sí, y uno no deja de asombrarse, porque cómo es posible que Proust pueda seguir escribiendo y contando cosas que pasan, cosas que pasan y podrían resultar imperceptibles, cosas que no pasan pero se intuyen y, al hilo de todo esto, cosas que han pasado y, sobre todo, reflexiones sobre detalles, comentarios, situaciones... en una multiplicación de las capas de significado que no deja de ser fascinante. Incluso cuando lo que está sucediendo puede resultarte poco interesante, la manera como nos es contado es, simplemente, deslumbrante. Y llevamos así unas mil páginas. Impresionante.
Por otro lado yo le tengo mucha manía a esas tertulias en las que cada uno ocupa un lugar y tiene unos privilegios (casi como castas) y en los que unos disfrutan machacando a otros. Y claro, yo no puedo cuando el grupo o los más poderosos machacan al más débil. Esto no pasó cuando el enamoramiento de Swann con Odette, Swann, al fin y al cabo, era alguien culto, con contactos, poderoso... y el grupo lo fue ninguneando para favorecer la nueva relación de Odette (que tampoco digo que eso esté bien, pero vamos, al menos no se han metido con el más débil). Sin embargo, esta semana volvemos a ver una situación similar (jodida incluso, caramba) con alguien (no diré quien) que está en una posición de desventaja (por la situación social y por su lugar en la "orden de castas"), pero vamos, el momento en el que tiende la mano para despedirse y la anfitriona, ¡la anfitriona! no se la da, uff, no puedo con estas cosas. Me provocan un rechazo tremendo (y me encanta que un libro me genere sentimientos como este, que conste, porque entonces siento que es en verdad un libro que me interpela directamente), que digo yo que si me has invitado a tu casa me tendrás que atender con amabilidad y respeto hasta que me vaya, ¿no? En fin.
Por otro lado el despelleje que hay, no sólo dentro del grupo sino también hacia personas que están fuera: "Al oír que hablábamos de Saint-Loup y comprender que estaba en Pasrís, Bloch se puso a hablar mal de él de un modo tan espantoso que sublevó a todo el mundo" (p. 270), o más adelante, hablando de otra persona: "Era muy sorprendente, desde luego, porque se trataba de una auténtica imbécil, pero no era ridícula y ha sido bonita." (p. 271), o más adelante, hablando de una mujer obesa: "Reconozco que no parece una vaca, porque parece varias. Le juro que me sentía juy incómoda viendo aquella manda de vacas que entraba con sombrero en mi salón." (p. 275). Tremenda la alta burguesía, eh.
Ocurre también que nuestro protagonista coincide con Mme. de Guermantes en el salón y ahí es consciente de que no encaja con el ideal que tiene de ella, de hecho dice: "«¡Vaya cernícalo!», pensaba yo, irritado por la glacial acogida que la duquesa me había dispensado. Encontraba una especie de áspera satisfacción comprobando su completa incomprensión de Maeterlinck. «¡Y por una mujer como esta hago yo tantos kilómetros todas las mañanas!» (p. 272)
A pesar de todos estos momentos, comentarios y situaciones, Proust no pierde oportunidad para incluir reflexiones o hermosas imágenes poéticas, como la mirada como una lluvia azul (p. 303).
Antes de despedirme os cuento que en cuanto terminemos este tercer volumen llega el parón veraniego, así que hasta septiembre no retomamos la lectura. Había pensado hacer un descanso en medio del libro de Proust, pero como está este parón veraniego he pensado que en septiembre voy a seguir con A la busca del tiempo perdido, ¿os parece bien?, ¿preferís que haga otra lectura en medio? Me encantaría saber vuestra opinión.
Saludos cordiales,
Pep