El capítulo 1995-2000

Libro que estamos comentando
Estudiantes surcoreanos. Foto de Cordon Press.

No obstante, ese día Kim Ji-young recibió una fuerte regañina de su padre, que le recriminó que fuera a una academia que quedaba tan lejos, que hablara con cualquiera, que se pusiera faldas tan cortas... Que toda la vida le habían insistido en lo mismo. Que tuviera cuidado. Que se vistiera bien. Que se comportara como era debido. Que se preocupara por evitar caminos, horarios e individuos peligrosos. Que la culpa la tenía la persona que no había medido el riesgo ni había sabido evitarlo.

(...)

La mujer le dijo que se alegraba de hablar con ella y le soltó de repente: La culpa no es tuya. 

Hola, amigas, hola, amigos:

Seguimos avanzando en la lectura compartida de marzo. Estamos todos y todas (me atrevo a escribir) muy implicados con esta novela, por un lado, porque trata de una sociedad que, en la mayoría de los casos, nos es ajena y, cuando no lo es tanto, porque nos ha llamado la atención y hemos investigado (atraídos por esa mirada un tanto romántica de la que nos hablaba una compañera lectora) vamos detectando las grietas, los claroscuros de una sociedad que, estructuralmente, es sexista. Por otro lado porque (también me atrevo a escribir) los que ya tenemos cierta edad identificamos algunos comportamientos, esto es, hemos vivido algunas situaciones... ¿cuántas de nosotras no hemos vivido situaciones de acoso y/o agresiones sexuales en, por ejemplo, un autobús, el Metro...? Leyendo a Nan-joo he recordado la anécdota que contó una escritora ya de cierta edad, y es que la mayoría de las chicas llevaban alfileres para ahuyentar a los que se acercaban demasiado en los vagones del Metro de Madrid. Estas tácticas de defensa y ataque se las recomendaban sus propias madres. 

En este capítulo acompañamos a Kim en su educación secundaria, se está preparando para ir a la universidad. Vemos cuán de exigente es la vida académica de los surcoreanos, se preparan durante muchas horas al día para conseguir una nota de corte que les permita el acceso a la carrera deseada. Y, aún así, sin ayudas públicas, necesitan que su familia les apoye económicamente y es muy habitual que compaginen los estudios con un trabajo a tiempo parcial. Instituto por la mañana, academia por la tarde, y trabajo... no tienen tiempo para realizar otras actividades más vinculadas a la vida social. 

En este capítulo se trata una serie de circunstancias que afectan, sin embargo, en mayor medida a la mujer (a veces solo a la mujer) que al hombre, como el código de vestimenta en los centros educativos: más riguroso para ellas que para ellos, o las profesiones, adecuadas o no para lo que se supone que es el “ámbito natural” de la mujer. Son profesiones que puedan compaginarse con el trabajo doméstico y la crianza y educación de los hijos. En el caso de la hermana de Kim, al producirse la crisis, la pérdida de empleo del padre, las inversiones fallidas, etc., y tener más hermanos a los que dar estudios, esta cede y abandona lo que quiere hacer (aunque a su madre le “venden” que es por decisión propia, no lo parece...)

No sé qué parte os ha impactado más (contadme), pero el tema de la culpa a mí me ha dejado tocada. Tal vez porque es un discurso extendido, que escuché muchas veces en mi juventud  y era un argumento utilizado por la sociedad en su conjunto. Aún hoy, cuando se dan consejos en las redes sociales para que las mujeres se protejan, detrás está este discurso de la culpa, del miedo. 

Por fortuna, y creo que nos alegramos todas y todos, hay destellos de valentía: ¿qué me decís de las chicas que le dan su merecido al Hombre Gabardina, por ejemplo? Aunque recibieran castigo, nadie hacía nada por protegerlas. Me ha recordado esta parte a la novela que leímos el año pasado en el Club, El vuelo de la cometa, de Laetitia Colombani. 

En estos días he estado reflexionando sobre la romantización de la sociedad surcoreana, y he caído en la cuenta de que series como Woo, una abogada extraordinaria (cuyo visionado disfruté enormemente) está dentro de esa categoría, de esa especie de blanqueamiento de lo que ocurre allí... También he estado pensando en que, si habéis visto series o películas, si os apetece, podéis recomendarlas en el club. 

Vuestro turno: ¿conversamos?

(Fotografía de Estudiantes coreanos, de Cordon Press, tomada de aquí: Estudiantes coreanos: ¿por qué se van a comer el mundo?