Hasta el cap. 17-9-1921, incluido

Libro que estamos comentando
Fotografía del grupo expedicionario, de izquierda a derecha: Allan Crawford, Ada Blackjack, Lorne Knigth, Fred Maurer, Milton Galle y la gata Victoria, alias Vic.

Queridas viajeras, queridos viajeros:

En junio leemos El hielo de los suyos, la primera novela de Montse Sánchez Alonso (Tránsito). La obra está basada en la historia real de Ada Blackjack, una mujer joven iñupiat que fue contratada para acompañar a cuatro exploradores al Ártico, a la isla de Wrangell, en Siberia. 

Los exploradores alardean y mienten: es un misión científica y tienen detrás patrocinadores. Todo es falso, en realidad son colonos que buscan hacerse ricos explotando los recursos naturales de la isla y cazando masivamente. Además, tratarán de reclamar la isla para Gran Bretaña, cuando pasen dos años de la ocupación. Cosas del colonialismo.  

Son cuatro jóvenes con poca experiencia (alguno de ellos, no tiene ninguna), a los que caracteriza su desmesura: su avaricia, su glotonería, su manera de beber, cómo desperdician los recursos de la isla. Ellos pensaban rodearse de varias familias de esquimales (cazadores, mujeres que cosieran, cocinaran y los cuidasen), pero el chamán de Nome les habló de malos augurios y nadie quiso embarcarse con ellos, excepto Ada. 

Ada tiene un hijo, Bennett, al que ha tenido que dejar en el hospicio: está enfermo de tuberculosis. Viaja en la expedición porque le han prometido cincuenta dólares al mes por coser, cocinar y comunicarse con ella en inglés (jamás ha visto tanto dinero junto) y acepta porque su objetivo es llevar a su hijo a Seattle para que le suministren una vacuna contra su enfermedad.

En estos primeros capítulos, Ada cae en la cuenta de los peligros que la aguardan en la isla de Wrangell (los osos, los mamuts, el frío, el escorbuto), pero no tiene otra salida (si desiste de ir, cometerá un robo y será encarcelada), además, en un primer momento, cuando desembarcan, todo parece ir muy bien. Demasiado bien. No hace mucho frío, hay huellas de animales por todas partes, los expedicionarios, apenas un poco mayores que ella, están eufóricos. ¡Serán unas vacaciones en el Ártico!, se vanaglorian.

Esta novela no deja de ser una novela de aventuras en una isla enorme, inhóspita y peligrosa, protagonizada por una mujer indígena, pero es mucho más. Además de la protagonista y los expedicionarios, hay otro personaje principal: el Ártico. La Naturaleza. Que nos habla y denuncia los excesos de los hombres:

Lo escucho en las bocas de los hombres, desde sus barcos. Desde ese navío que se me aproxima. No soy la tierra jovial que dicen que soy esos que se me acercan: un verano benévolo, toneladas de madera, de oro y de carne, depósito de pieles. Yo no soy de nadie. No tengo dueño. Ni nombre. No soy un desierto. Un infierno blanco. Un paisaje inerte. (...) No tengo conciencia o voluntad; existo. 

No sé si conocíais a Ada Blackjack, su historia. Me pregunto que, si hubiese sido un hombre (y mejor un hombre blanco, un occidental), no habría ya películas, documentales y más libros publicados. La autora narra en las entrevistas que estaba recopilando experiencias extremas de madres en la Naturaleza para otro libro, y se topó con Ada. De inmediato supo que se merecía una novela entera. Y, sí, claro. La maternidad es otro tema importante en esta primera novela de Montse Sánchez Alonso.

Tenemos ante nosotros una superviviente, una aventurera inusual: mujer, esquimal, madre. Tenemos una experiencia extrema en la Naturaleza. Todo un viaje nos espera.