El fantasma que alimento: hasta pág. 156

Libro que estamos comentando
El fantasma que alimento

El fantasma que alimento es una novela gráfica escrita e ilustrada por Victoria Ying. No está dividida en capítulos tradicionales, pero sí presenta una estructura narrativa clara que se puede descomponer en varias partes temáticas:

Partes principales del cómic

Introducción: La fiesta de cumpleaños

  • Se presenta a Valerie Chun, la protagonista, y su entorno familiar.
  • Se establece el conflicto inicial: la presión materna sobre la imagen corporal.

Desarrollo del trastorno

  • Valerie comienza a contar calorías compulsivamente.
  • Se muestra cómo desarrolla bulimia y una obsesión por la delgadez.
  • La narrativa alterna entre su vida cotidiana y su lucha interna con el “fantasma” que representa su trastorno alimentario.

Relaciones personales

  • Se explora su amistad con Jordan, una chica con sobrepeso que Valerie envidia y desprecia a la vez.
  • Se profundiza en la relación tóxica con su madre, marcada por exigencias y silencios cargados de juicio.

Viaje a París y punto de quiebre

  • Un viaje escolar desencadena una tragedia que obliga a Valerie a enfrentarse a sus demonios.
  • Este evento marca el punto de inflexión emocional y narrativo.

Reconstrucción y reflexión

  • Valerie comienza a reevaluar su relación con su cuerpo, su familia y sus prioridades.
  • Se plantea la posibilidad de pedir ayuda y romper con los patrones tóxicos.

Epílogo simbólico

  • El uso del término cantonés gwai (“obediente” y “fantasma”) refuerza el simbolismo del título.
  • La historia concluye con un mensaje de esperanza y amor propio.

El estilo artístico en tonos pastel refuerza la atmósfera emocional

Los tonos pastel que usa Victoria Ying en El fantasma que alimento no son solo una elección estética, sino una herramienta narrativa muy poderosa. La paleta de cinco colores utilizada es increíblemente impactante y realza cada escena de maneras que pasan desapercibidas si no se busca. Cada escena logra una sensación nueva y vibrante con diferentes combinaciones de los mismos colores.

 ¿Qué transmiten los tonos pastel?

Fragilidad emocional: Los colores suaves ayudan a transmitir la vulnerabilidad interna de Valerie, su deseo de ser vista sin estridencias, y su tendencia a ocultar el dolor.

Contraste con el trauma: Al utilizar una paleta amable para ilustrar momentos duros —como la bulimia o los conflictos familiares—, la autora crea un contraste que genera más impacto emocional. El sufrimiento se vuelve silencioso, casi íntimo.

Sensación de sueño o irrealidad: La historia se mueve en una tensión constante entre lo real y lo simbólico, y los tonos pastel refuerzan esa atmósfera de ensueño donde el “fantasma” es tanto literal como metafórico.

 

Uso expresivo del color

  • En escenas clave, la paleta cambia sutilmente: más grises en los momentos de aislamiento, más calidez en los momentos de conexión.
  • El color también ayuda a distinguir los estados mentales de Valerie: cuando se siente desbordada, los colores se apagan; cuando empieza a sanar, hay más luz y vida.
  • Este uso emocional del color es parte de lo que hace que la historia no solo se lea, sino que se sienta.

 

Vamos a analizar cromáticamente dos escenas específicas de la novela gráfica: La fiesta de cumpleaños y la tragedia de París

Escena: La fiesta de cumpleaños

Una de las escenas más potentes ocurre al inicio, durante la fiesta infantil. Todo parece alegre: globos, niños corriendo, colores suaves… pero cuando llega la tarta, Valerie no puede comerla. Su madre le recuerda que los dulces engordan.

¿Qué transmite esta escena?

  • El contraste entre la alegría externa y la represión interna de Valerie.
  • El uso de tonos pastel refuerza la atmósfera de “normalidad” mientras el gesto de censura de la madre rompe esa armonía.
  • No hay necesidad de palabras duras: la mirada de la madre y el silencio lo dicen todo.

Visualmente:

  • Ying elimina fondos elaborados para centrar la atención en las expresiones.
  • La paleta rosa y azul pastel suaviza el impacto, pero lo hace más inquietante: el dolor se vuelve silencioso, casi invisible.

Escena: La tragedia París

Durante el viaje escolar a París, ocurre un evento traumático que sacude por completo el mundo de Valerie. Aunque los detalles no se explicitan con crudeza, el impacto emocional es evidente: Valerie se enfrenta a la fragilidad de la vida y a la inutilidad de sus esfuerzos por ser “perfecta”.

¿Qué ocurre emocionalmente?

  • Valerie se da cuenta de que su obsesión por la delgadez no la ha protegido del dolor.
  • El sufrimiento que ha estado ocultando se vuelve imposible de ignorar.
  • Empieza a cuestionar si todo su sacrificio ha valido la pena.

Visualmente:

  • Ying utiliza una paleta más fría, con tonos azulados y grises que contrastan con los pasteles habituales.
  • Las viñetas se vuelven más silenciosas, con menos texto y más espacio negativo, reflejando el vacío emocional.

 

El silencio como protagonista invisible 

El silencio en El fantasma que alimento no es solo ausencia de palabras: es una presencia emocional. Victoria Ying lo convierte en una herramienta narrativa poderosa que comunica lo que los personajes no pueden decir en voz alta. Vamos a desmenuzarlo:

El silencio en este cómic no es vacío: es un lenguaje emocional que permite que el lector se convierta en cómplice, intérprete y testigo.

Silencio como tensión emocional

  • Miradas en lugar de palabras: La madre de Valerie no necesita hablar para imponer presión. Su gesto de desaprobación frente a la comida, su postura rígida, su silencio cargado de juicio… todo eso comunica más que un diálogo explícito.
  • Valerie en el baño: Las escenas donde Valerie se aísla para vomitar están marcadas por el silencio. No hay texto, solo imágenes que muestran su dolor y vergüenza. El lector lo siente sin que se diga nada.

Silencio visual: composición y espacio

  • Viñetas sin texto: Ying utiliza viñetas mudas para ralentizar el ritmo y permitir que el lector respire, reflexione o se incomode.
  • Fondos vacíos: En momentos de angustia, los escenarios se simplifican o desaparecen, dejando a los personajes flotando en el vacío. Esto refuerza la sensación de aislamiento.

Silencio como símbolo

  • El “fantasma”: No tiene voz, pero está presente en cada decisión de Valerie. Es una metáfora silenciosa del trastorno alimentario, que se manifiesta en gestos, rutinas y evasiones.
  • El término gwai: Su doble significado (“buena” y “fantasma”) encapsula el conflicto interno de Valerie: obedecer sin cuestionar, desaparecer para no molestar.

 Silencio narrativo: lo que no se dice

  • Ying omite explicaciones directas sobre el trastorno. No hay diagnósticos ni discursos médicos. Esto permite que el lector lo descubra por sí mismo, generando empatía en lugar de distancia.
  • La reconciliación con la madre no se da en palabras, sino en gestos: servir comida sin censura, compartir un momento sin tensión. El silencio aquí es sanador.

El cómic nos ha ido metiendo en la mente de Val y nos ha hecho partícipes de sus pensamientos. Miramos a los problemas como ella los mira y tragamos con las desgracias a través de ella. Por eso la historia es tan intensa, llegando momentos en los que nos consigue emocionar de verdad. Acompañamos a Val por este calvario vital, por su viaje de caída… pero también la veremos rehacerse, levantarse y luchar.

Feliz semana de lecturas

Saludos

Alejandro López