El diario de la peste: hasta capítulo 12.

Libro que estamos comentando
Elena Hurtado López de Ayala

Bienvenida y bienvenido al club de lectura, esta tercera semana de lectura compartiremos desde el capítulo 10 hasta el capítulo 12.

El camino hasta la cueva de Santa Marta es largo, una caminata ardua a la que Elena y el pequeño Diego, que apenas salían antes de su casa, no están acostumbrados. Por el camino se encuentran con un campo de melones y comen y cogen provisiones. Después de un recorrido en el que no se encuentran con nadie más, llegan a la cueva en la que se refugian los días siguientes. Allí hallan un camastro hecho de paja y pieles, algunos utensilios y una zona donde hacer fuego, que supone un reto para Elena, ya que nunca ha tenido que encender el hogar ni las chimeneas en su casa.

Poco a poco, Elena va adaptándose a su nuevo entorno. Empieza a comprender lo protegida que estaba en su casa y las muchas tareas cotidianas que hacía el servicio, a las que ella tiene que enfrentarse ahora. Encuentra un arroyo cercano donde pueden beber agua y asearse un poco. La cueva está protegida del aire y del sol, y la joven identifica algunas plantas cercanas que les pueden ayudar con la encía inflamada de su hermano, que ha mordido mal la dura piel del melón. Pero con el paso de los días, a pesar de sus cuidados, Diego comienza a encontrarse peor, le sube la fiebre y va debilitándose, y Elena tiene pocas habilidades y medios para ayudar a su hermano enfermo. Nueve días después de huir de casa, el pequeño Diego fallece y su hermana tiene que enterrarlo cerca de la cueva. Marca el lugar con una cruz artesanal y calcula que es el 15 de agosto.

 Entre los objetos que Elena había metido en el zurrón al salir de casa deprisa y corriendo, estaba un cuaderno que le sirve de diario. Quiere dejar por escrito sus experiencias, como los últimos días de su hermano, y sus pensamientos. Pasan los días, las semanas, se acaba el verano y llega octubre. En estos meses, la joven ha aprendido a recolectar, cazar, atar lazos corredizos, pescar, se le han endurecido las manos y ya enciende el fuego al primer intento. Los días se van acortando y a Elena le preocupa pasar el invierno sola en la cueva, encontrar provisiones, quedarse sin fuego y el frío.

Un día, mientras está buscando setas y frutos para su despensa, se encuentra con un chico joven. Este la mira aterrorizada no solo porque no esperaba ver a nadie, sino también por el aspecto que tiene. Elena, después de meses viviendo sola, lleva un abrigo hecho de ramas y cortezas, tiene arcilla mezclada con el pelo y una lanza muy rústica en la mano. El chico la confunde con la Tarasca, un personaje de una leyenda local. Elena finge ser la Tarasca para asustar al chico y aprovecharse de ello. Se mete en el papel y le pide que le traiga un par de mantos de pieles, bajo pena de comerle si no lo hace. 

Otro temas abordados en nuestra lectura compartida: 

Naturaleza: fauna y flora Cuando Elena y Diego se refugian en la cueva de Santa Marta, la joven tiene que rescatar los conocimientos que tiene sobre fauna y flora para poder sobrevivir. En la novela se nombran varias plantas comestibles y medicinales y se explica cómo Elena aprende a utilizar algunas técnicas de caza y pesca para poder subsistir hasta su rescate. También están presentes en la novela los animales de compañía, como Crispín, el papagayo, o Blanchete, el perro de la familia.

Supervivencia. Al haberse criado rodeada de servicio, criados y cuidados, y con todos sus caprichos satisfechos al momento, Elena sale de casa con muy pocos conocimientos y habilidades para sobrevivir en el campo al aire libre. Al comienzo de su aventura no es capaz ni siquiera de elegir el tipo de calzado adecuado, y sus intentos para encender fuego o pescar son ineficaces; lo tiene que aprender todo a base de ensayo y error. Tampoco se imaginaba que esas actividades cotidianas (coger leña, encender lumbre, mantener llena la despensa) fueran tan cansadas y reflexiona sobre el trabajo diario e invisible que realiza el servicio en su casa.

Una vez traspasado el ecuador del libro os dejo un perfil de nuestra protagonista :

Elena Hurtado López de Ayala Elena aún tiene quince años en el verano de 1598, pero ya está prometida y en unos meses se casará con Jerónimo de la Torre Esteban Hambrán. Su padre aún piensa que es una niña, pero los matrimonios concertados y a edades tempranas eran comunes entre algunas familias de la España del siglo xvi. No se conocen en persona, pero el marido que han elegido para ella es solo unos diez años mayor, así que, para los estándares y las posibilidades de la época, puede estar contenta con el acuerdo. Su madre, Magdalena, decide educar a Elena en casa y por eso no ha tenido demasiada vida social, no conoce a jóvenes de su edad y sus relaciones más cercanas son con sus primas Violante, María y Orofrisia, aunque no se ven tanto como le gustaría. Le permiten aprender a leer y a escribir, pero en castellano, no en latín. Su padre no quiere que sea demasiado culta, pues no es aceptable para una esposa. Como joven casadera, aprende a tejer, bordar, cantar, bailar y se defiende jugando a las damas o al 7 ajedrez. Su madre le cuenta que, cuando se case, su suegra le enseñará a llevar su casa y las costumbres y gustos de su hijo. Desde pequeña le han intentado enseñar a obedecer, ser paciente, silenciosa y humilde, pero Elena sigue teniendo curiosidad por saber qué sucede fuera de las paredes de su hogar. Al huir de la casa familiar con su hermano debido a la epidemia de peste, debe enfrentarse al mundo sola y confiar en sus habilidades para su supervivencia, que son muy pocas al inicio. La muerte de su hermano es un duro momento para ella, pues había prometido cuidarlo y protegerlo.

La evolución de la protagonista puede leerse como un arco que va de la resistencia al autoconocimiento, y de ahí a una transformación íntima. Es un viaje emocional que convierte la crisis en una oportunidad de renacimiento.

Al comienzo, la protagonista vive la peste como una irrupción violenta en su vida cotidiana. que intenta mantener el control cuando todo a su alrededor se desmorona.

Cuando la peste obliga al encierro, la protagonista se queda sin distracciones. Aquí comienza la verdadera transformación: la peste deja de ser un fenómeno externo y se convierte en un catalizador interno.

A medida que avanza la novela, la protagonista entra en una fase de introspección más lúcida. Este tramo es clave porque la narración en primera persona permite que el lector acompañe ese proceso casi desde dentro.

Uno de los momentos más significativos de su evolución es cuando deja de luchar contra la fragilidad y empieza a integrarla. Esta aceptación no es resignación, sino un paso hacia la madurez emocional.

En el desenlace, la protagonista emerge distinta. No se trata de una “victoria” sobre la peste, sino de una reconfiguración interior. La peste, como metáfora, ha cumplido su función: destruir lo que estaba muerto por dentro para permitir que algo nuevo crezca.

¿Estáis de acuerdo con esta evolución o por el contrario, añadiríais algo mas?

Os leo durante la semana

Feliz semana de lecturas

Saludos

Alejandro López

 

 

  • Vídeo del canal La Hiperactina en el que explica la mortandad de la peste y su contagio en la Europa medieval.