SEGUNDA SEMANA CON "EL CORDERO CARNÍVORO"

Libro que estamos comentando
Radio

En esta segunda semana de lectura de “El cordero carnívoro” damos un paso más dentro de la casa familiar y nos encontramos, de lleno, con la figura enigmática de papá-Carlos. Si en los primeros capítulos la mirada se centraba en el nacimiento y la infancia de Ignacio, ahora la novela nos obliga a mirar hacia el despacho cerrado, hacia esa radio que nunca se apaga y hacia un padre que parece estar “muerto en vida” dentro de su propia casa.

El capítulo seis abre la puerta al espacio del padre: un abogado republicano que, tras la guerra, ha conseguido “salvar el pellejo” gracias al dinero de la familia de su mujer, pero a costa de quedar reducido a una presencia fantasmal. En el despacho de Carlos existe una presencia que lo oscurece todo y se extiende por el resto de la casa. Es la radio, el altavoz de la dictadura dentro del hogar. No es extraño, por eso, que en algún momento estalle la frase que resume el hartazgo de vivir bajo ese ruido ideológico permanente: “por qué no rompe de una puñetera vez esa dichosa radio”, expresa el protagonista en una de las páginas de esta novela. La violencia del lenguaje no va solo contra el aparato, sino contra todo lo que representa el régimen dictatorial. “Están todos tan ocupados glorificándose y destruyéndose por culpa de la guerra civil que podríamos decir, en términos de destrucción espiritual, que esa puta guerra todavía no ha terminado”.

Como señalábamos la semana pasada, en “El cordero carnívoro” no hay fechas ni nombres de batallas, pero la dictadura lo impregna todo. En este tramo de la lectura, esa atmósfera se hace especialmente tangible, los personajes parecen desarrollar su existencia “en una familia aislada e imaginaria, en una casa aislada e imaginaria, en una ciudad aislada e imaginaria, en un país… ¡Para que seguir!”.

El complicado encuentro entre el protagonista y su padre desemboca en un cambio fundamental en la vida del joven. A raíz de ello debe comenzar a recibir clases para completar su formación. Entonces aparece un nuevo personaje, Don Pepe, maestro de izquierdas aplastado por la derrota. Este profesor nos muestra uno de los rasgos de lo que podría llegar a ser la educación durante el franquismo. “Don Pepe era muy competente para la enseñanza tal y como se concebía entonces en España: todo crío es un animal hasta que no se demuestre lo contrario. Y lo contrario, nunca se pudo demostrar…”. La relación maestro-alumno se vuelve especialmente difícil. “Él, para adiestrarme, usaría una vara de palmera diabólicamente tallada a navaja; y yo, para humillarlo, cerraría el pico, sin dignarme contestar a sus preguntas ni una sola vez”.

El incidente del hematoma en la nalga provoca un cataclismo liberador, como dice el protagonista “aquella tarde me pareció que la voz de mi hermano había vencido a la voz de la radio, y que ésta ya no podría filtrarse en nuestras conciencias como hasta ahora”.

La novela tiene frases que son terriblemente magníficas, como cuando habla del escenario sobre el que se desenvuelven los personajes “esa casa, heredada por mamá, era una España en miniatura, heredada por los españoles. Todas las clases sociales, todas las tendencias políticas estaban representadas. Y, sobre todo, el silencio. Silencio enorme, opresivo, cultivado en la oscuridad como los champiñones, donde la palabra más sencilla se convertía en un peligro para la lengua. Silencio culpable, pájaro de mal agüero que le hacía sombra a toda la piel de toro”. 

Los ejes para pensar en esta segunda semana de lectura serían:

La figura del padre vencido: ¿Cómo se describe a Carlos en estos capítulos? ¿Qué gestos, qué silencios, qué rutinas lo definen? ¿En qué momentos aparece como figura paterna y en qué momentos como “muerto en vida”?

La radio como símbolo del franquismo.

Espacios de poder en la casa: despacho del padre, salón, habitaciones de los hermanos, cocina de Clara… ¿Quién domina cada espacio? ¿Qué se puede decir en cada uno y qué debe callarse?

Derrota política y derrota emocional: ¿Cómo se relaciona la situación de Carlos con el clima de la familia (pesimismo, desencanto, resentimiento)? ¿De qué manera esa derrota contamina las relaciones afectivas, especialmente la de los hermanos?

Proponemos para esta segunda semana leer hasta el capítulo diez. Esperamos que disfrutéis de esta novela apasionante y angustiosa. Que tengáis buena semana y mejor lectura.