PRIMERA SEMANA DE LECTURA DEL CORDERO CARNÍVORO
En esta primera lectura después del verano nos unimos para leer “El cordero carnívoro”, la novela con la que Agustín Gómez Arcos abrió su obra narrativa en 1975 y que hoy vuelve a hablarnos con una fuerza incómoda y necesaria. Una historia de amor y odio que recorre toda una vida y que transcurre en una España de posguerra cada vez más gris y asfixiante. En ese futuro inmediato del franquismo, la familia, la Iglesia y el Estado se alían para vigilar los cuerpos y las palabras, y los protagonistas utilizan el deseo, la memoria y la escritura como espacios donde encontrarse, esconderse y resistir. Por ello el libro está plagado de referencias a los rituales católicos, a los mandatos de la moral nacionalcatólica y a los silencios que sostienen una sociedad rota.
Los personajes viven en una ciudad de provincias de la que no se dice en nombre, durante una época que nunca es definida por fechas concretas, dentro de una familia que parece que ni siquiera tiene apellido. Es como si el autor obviase esos detalles superfluos para centrarse en las pasiones y sentimientos de los protagonistas.
La novela está atravesada por un imaginario muy potente: desde el rechazo de una madre que prepara un peregrinaje para “exorcizar” el alma de su hijo recién nacido hasta la relación entre dos hermanos, Antonio e Ignacio, que se convierten en refugio mutuo dentro de una casa familiar en decadencia. Cada escena funciona como un espacio emocional donde se transforman el miedo, la culpa y la dificultad de nombrar lo que sentimos, mientras los protagonistas buscan un lugar propio para existir, dentro y fuera de las narrativas que les impone el mundo. La historia nos invita a hablar de identidades queer, de salud emocional, del vínculo entre cuerpo y poder y de cómo los grandes tabúes culturales también pueden ser refugio, espejo y campo de batalla.
El libro comienza con el protagonista inquieto y emocionado pensando en el inminente reencuentro con su hermano Antonio. A partir de ahí empieza a evocar los recuerdos de su infancia para relatarnos las vivencias de una familia marcada por la derrota, la desilusión y el pesimismo.
En este marco de realismo crudo y alegoría política, “El cordero carnívoro” explora cómo crecemos con las heridas del amor prohibido, la violencia familiar y la imposibilidad de decir en voz alta lo que somos. La novela, escrita en francés por un autor exiliado en París, “quema los ojos” y escandaliza, incluso cincuenta años después.
No se habla del franquismo como telón de fondo, ni se hace referencia alguna a ningún acontecimiento histórico concreto, sino que la dictadura en una atmósfera que lo contamina todo: la casa, la escuela, el confesionario, el deseo.
Para esta primera semana de lectura os propongo que leamos hasta el capítulo seis (en la edición del cabaret Voltaire es hasta la página 93 y en ebiblio hasta la 59).
Creemos que es una lectura que encaja muy bien con el espíritu del club “Como vacas sin cencerro”: leer para pensarnos y pensarnos para cuidarnos. Esperamos que el libro os guste, os remueva y nos regale un buen puñado de escenas y cuadros interiores para comentar juntxs.