Los dos últimos capítulos
Me gusta imaginar dónde habría llegado el Lyceum, dónde habrían llegado todas aquellas mujeres formidables si la guerra y la dictadura no hubieran parado ese reloj de España que querían adelantar.
Hola, amigas, amigos:
Finalizamos la lectura de El club de las modernas de Eva Cosculluela, con los capítulos 8. Un tiempo de cambios y conquistas y 9. El final de un sueño.
El Lyceum Club vivió una década muy convulsa y, aunque se pretendía la convivencia enriquecedora de los distintos pensamientos, religiones y filiaciones políticas, no fue posible.
El Lyceum no podía mantenerse al margen de todos estos acontecimientos que, cada poco tiempo, provocaban profundos cambios en el país. Entre 1926 y 1931, las diferencias ideológicas en el seno del club fueron haciéndose más grandes. Aunque uno de sus principios esenciales era que pudieran convivir distintas ideas y que, lejos de separarlas, esas diferencias sirvieran de estímulo, el delicado equilibrio que se mantenía entre las distintas posiciones —progresistas y conservadoras, monárquicas y republicanas, católicas y laicas— empezó a tambalearse. Y algunos acontecimientos aumentaron este clima inestable entre las liceístas que pensaban diferente.
Me ha parecido muy interesante (lo he vivido con momentos de gran indignación) cómo se discutieron y pelearon cada uno de los artículos de la Constitución de 1931 que atañían a la libertad e igualdad entre hombres y mujeres. El enfrentamiento entre Victoria Kent y Clara Campoamor, por ejemplo, se me antoja que fue utilizado por los medios de comunicación, periodistas, políticos e intelectuales para desacreditar a la mujer en la política, en los espacios vedados para la mujer. Entiendo la postura de Victoria Kent (no sé si fue la misma o parecida la de Carmen de Burgos) pero también comprendo que en algún momento había que hacer universal el sufragio que omitía a la mitad de la población...
El siguiente fragmento, que se refiere a la edad legal para votar, provoca indignación y es tan gráfico...
Pero no solo litigan por si deben ser los veintiuno o los veintitrés años los que marquen el límite legal para votar, sino que hay quien propone que las mujeres, de ser aprobado su derecho al voto, lo hagan a los cuarenta y cinco. Un parlamentario afirma que, antes de esa edad, la mujer tiene disminuida la voluntad, la inteligencia y la psiquis. Otro sostiene lo contrario, dice que a partir de entonces la mujer empieza a perder serenidad y dominio de sí misma...
La guerra civil marca el fin del Lyceum Club que, hasta el último momento, siguió programando actividades y poniendo en marcha propuestas como ésta, que la autora conecta con nuestros clubes de lectura:
Y anuncian también una iniciativa hermosísima, sobre todo dirigida a la sección juvenil: una escuela de lectoras, donde darán clases de lectura en distintos idiomas, ofrecerán orientaciones para interpretarlas y propondrán ejercicios que fomenten su juicio crítico. Una propuesta precursora de los clubes de lectura que conocemos hoy, que aún tardarían cincuenta años en llegar a España; una actividad que pondrá sus esfuerzos en hacerlas mejores lectoras y, por tanto, mejores intérpretes de la realidad.
Es esta una obra que visibiliza la labor de muchas mujeres talentosas de las que no nos hablaron nunca, que no estaban en nuestros manuales de estudio, de las que no nos mandaban hacer trabajos porque la información se difuminó, que no entraban en ningún examen porque sufrieron exilio (exterior las que se marcharon al extranjero, interior las que se quedaron) y, como consecuencia, borrado y olvido.
Como dice Eva Cosculluela:
¿Cómo vamos a valorar a quienes no conocemos? ¿Cómo vamos a estimar en su justa medida la importancia de lo que hicieron si no nos lo han contado?
Afortunadamente, existen investigaciones contemporáneas que dan lugar a libros como éste, a muestras y exposiciones que nos permiten acercarnos a estas mujeres extraordinarias, que lucharon por la igualdad, la libertad, que pusieron en marcha proyectos tan necesarios y hermosos como La Casa de los Niños o El Comité para el Libro del Ciego, que intentaron que el conocimiento llegara a todas las mujeres, que batallaron para que la creatividad, el ingenio y el talento de todas las mujeres floreciesen.
Os recuerdo que en Madrid, en la Fundación Ortega-Marañón, acaba de inaugurarse una exposición sobre el Lyceum Club, por si tenéis ocasión de visitarla. Estará hasta el 22 de enero de 2027 y ojalá sea itinerante...
Para finalizar, os lanzo una pregunta: ¿de todas las mujeres sobre las que Eva Cosculluela nos ha hablado, hay alguna que os haya impresionado más, y por qué?
- Entrevista a Eva Cosculluela: “En un momento tan crispado como este, el Lyceum me parece un buen espejo donde mirarnos”
- Las señoras del Lyceum Club. RTVE (Vídeo)
- Una exposición rescata vida y obras de las socias del Lyceum Club (RTVE)