4ª parte. Hasta el final.

Libro que estamos comentando
Cubierta de la edición en rumano de De bestias y aves.

El cuerpo de Tobías Mos aparece en el suelo, inmóvil y herido, cerca de la casa, poco después de haberse escuchado dos disparos de los que desconocemos si han sido la causa de su estado. Tampoco sabemos quién ha sido la causante de sus heridas en la cabeza; puede ser que haya sido Gloria, que es la que enseguida organiza las tareas para hacer desaparecer el cuerpo. ¿Está muerto o inconsciente? Hasta Magdalena y Rebeca reprueban la intención de Gloria de lanzarlo a la poza.

Parece que todavía vive, porque, mientras le arrastran a la casa, Tobías balbucea su mantra ya conocido: que la finca es suya.

Parece que el criterio de Gloria se impone, por lo que seguimos a Coro, colaborando sin saber muy bien por qué, mientras ayuda a bajar el cuerpo al sótano de la casa. El sótano es un espacio misterioso que alberga varias habitaciones, entre las que se encuentra la que parece ser la habitación donde vive Gloria.

El sótano también es la entrada a lo que puede ser el secreto de la comunidad. De él sale un pasillo estrecho y húmedo que llega hasta una amplia superficie de agua. "Aquí bajo todos los días a vigilar el nivel del agua", dice misteriosamente Gloria. ¿Es esa tarea, tan inusual e inesperada, lo que ata a las mujeres a permanecer en la finca? ¿Está relacionada esa lámina de agua con el lago? Son preguntas que nos hacemos los lectores, porque Coro solo quiere escapar, salir de lo que cree que va a ser su mazmorra.

Gloria dice a Coro que la ha llevado allí para que, por fin, "entienda". "Después de ver esto, ya no querrá irse", le dice Gloria. Es como el secreto que guarda la comunidad y que no quieren que nadie más lo sepa. El agua se comunica con el lago, formando una gran cueva iluminada por un fino rayo de sol que surge del techo. 

La poza puede ser su tumba, pero a Coro le trae recuerdos del foso donde cayó y se ahogó su hermana, y donde empezó su locura que nunca logró superar. Tiene la sensación de que ha pasado una eternidad desde que salió de su casa y se lanzó a la carretera a conducir sin saber su destino. 

El agua le atrae, aunque no sepamos si es para fundirse con su hermana o para ahogarse como ella y acabar así con su sufrimiento. Por eso se lanza al agua, rodeada de las voces de Adel y las demás que intentan rescatarla.

Se había pasado la vida huyendo del recuerdo de la soledad en la que la dejó la muerte de su hermana y es allí, bajo el agua y a punto de ahogarse, donde siente que la presencia de la niña con el mismo aspecto a como ella la recuerda, tira de su cuerpo y la ayuda a salir a la superficie, "haciéndole saber que no tenía que esperar más porque estaba a su lado y no iba a pasarle nada".

En la superficie están todas esperándola y animando a Gloria a que vuelva a sumergirse Al parecer, Rebeca se lanzó a salvar a Coro y todavía no ha salido. 

A Magdalena le cuesta asumir que su hermana ha desaparecido en el agua y que no va a volver. Aun así, se acerca acompañada de Coro todos los días al lago en su busca. Se mueve entre los juncos y hace hoyos sin que nadie se anime a poner una cruz al borde del agua en memoria de Rebeca.

La casa pasa a sumirse en un letargo que afecta a la convivencia de todas. De Tobias nadie habla, nadie se preocupa por lo que le podría haber pasado. Todas asumen que la ausencia de Tobías sirve de compensación por la desaparición de Rebeca. Nadie se preocupa de Coro, todas la ignoran y podría ser ese el momento para escapar, pero Betania se ha convertido en el lugar donde ha recuperado lo que había sido suyo y donde se ha vuelto a sentir fuerte. Es consciente de que su hermana está allí y de que allí había encontrado el consuelo. En Betania había recuperado su antigua tarea de decorar con pájaros y flores los doce tazones que había dejado pendientes al huir de su casa.