Cuéntalo: Primera evaluación

Libro que estamos comentando
Melinda sola

Comenzamos abril con una obra llena de fuerza y expresividad en sus imágenes, y con un argumento muy relevante, sobre todo en el momento actual, se trata de Cuéntalo, un viaje emocional de la protagonista narrado como nos tiene acostumbrados la autora estadounidense: sin medias tintas, sin tratar a los jóvenes de forma naif o exponiendo el drama de forma morbosa.

Laurie Halse Anderson publicó Cuando los árboles hablen, título con el que se tradujo Speak al castellano, en 1999. Veinte años después y con el movimiento #MeToo muy presente en la literatura juvenil, Cúpula publicó Cuéntalo, la novela gráfica ilustrada por Emily Carroll. A través de unas imágenes hermosas, impactantes y llenas de metáforas, la ilustradora adapta la historia de Melinda a este nuevo formato con un resultado fantástico. 

 

Argumento de Cuéntalo

El comienzo de un nuevo año en el instituto siempre es una experiencia traumática, pero para Melinda será especialmente duro. Todo el mundo la recuerda como aquella que arruinó una fiesta épica llamando a la policía en mitad de la noche, y no van a permitir que olvide ni un solo segundo cuánto la odian.

Sumida en una terrible depresión, Melinda tendrá que lidiar con unos padres que no la entienden, un profesor racista y el continuo bullying por parte de sus compañeros. Mientras tanto, su secreto empezará a enquistarse dentro de su pecho. Porque aquella noche en la que salió a divertirse y en la que se interrumpió su vida para siempre, un joven llamado Adam la violó.

Melinda, violada por un chico mayor que ella, se ve sumida en un terrible shock del que no es capaz de salir. Llama a la policía y debido al trauma que ha vivido se encuentra incapaz de dar la cara y presentarse como la víctima de la violación. Como consecuencia, todo el mundo en el instituto empieza a someterla a una clase de tortura y bullying donde la empujan, la persiguen y le hacen la vida absolutamente imposible. 

La situación que vive Mel en el instituto acaba volviéndose la pescadilla que muerde la cosa. Ella, como víctima violada, es marginada por todo el instituto que creen que llamó a la policía para gafar la fiesta. Por culpa de esto, Mel cae en una profunda depresión en la que, sumado al hecho de encontrarse completamente sola y de no obtener ni siquiera el apoyo o la comprensión de su mejor amiga desde niñas, hace que su autoestima caiga en picado.

Los síntomas de la depresión de Mel están muy claros y muy bien descritos desde el principio: autolesiones, estrés, ansiedad, dificultad para concentrarse, inapetencia y muchos otros que quedan manifiestos desde el primer día. Pero, lamentablemente, no hay ni una sola figura adulta a la que eso parezca importarle. 

De una forma más que fascinante, Cuéntalo muestra a los adultos como figuras egoístas y muy limitadas, siempre en auténtica oposición a la mente libre de los adolescentes que se comportan como sus enemigos más que como apoyo. Además de las constantes peleas de la madre y el padre de Mel, tenemos por otro lado a un profesor autoritario y racista. El único adulto que parece apoyar y entender a los propios estudiantes es el profesor de arte que contínuamente ve su trabajo amenazado por el pensamiento predominante de los otros adultos.

Cuéntalo es uno de los testimonios más exactos y realistas que hemos tenido la suerte de analizar acerca del verdadero comportamiento de una adolescente deprimida. Y es que la depresión es una enfermedad que es fácil malinterpretar o incluso confundir con tener una mala actitud hacia la vida, ser extremadamente negativa o incluso con la tozudez adolescente de no querer comunicarte. A lo largo de las viñetas podemos ver cómo Mel se destroza los labios mordiéndoselos por la ansiedad, cómo descuida por completo su físico y su higiene y cómo vivir cada minuto se le hace tan duro y agotador que decide echarse la siesta cada tarde.

El dibujo de Cuéntalo está la altura del guion, pues Emily Carroll ha sabido perfectamente representar, no solo el espíritu de Mel y los problemas que la acosan sino también la banalidad y superficialidad de Heather, la mente cerrada de los padres, incapaces de ponerse en el lado de su hija y el asfixiante instituto que, a pesar de tener grandes ventanas y espacios abiertos, es capaz de mostrárnoslos agobiantes y amenazadores.

Cuéntalo está en blanco y negro con tonos grises y un entramado que a veces mezcla imperceptibles texturas con el efecto acuarela y que terminan por rematar el efecto dramático de cada una de las escenas. Y es que la obra no se apura en contar lo que se propone contar. Se nota que Emily no ha contado con un número de páginas máximo para narrar la historia, ya que emplea cada viñeta con soltura y libertad, llenándola de onomatopeyas y elementos agobiantes para mostrarnos el interior de la cabeza de Mel en plena crisis de ansiedad, o vaciándolas de forma deliberada de manera que transmitan la soledad.

Los personajes se salen de los márgenes establecidos, las viñetas se tiñen de negro pero no ensucian la acción, sino que elevan el significado dramático de lo que se quiere contar y el dibujo de los escenarios y los personajes, aunque no esté detallado a la perfección, sirve perfectamente para diferenciar a Mel y al resto de los protagonistas de la escena.

A través de su voz interior —irónica, lúcida y herida— vemos cómo:

Se enfrenta al aislamiento social, mantiene una lucha con un trauma que no sabe nombrar, pero sobre todo, encuentra en el arte un espacio para expresarse

Esta primera semana de lectura compartida leeremos el Capitulo que lleva por nombre PRIMERA EVALUACION

Parte 1: Inicio del curso / Final del verano/Un comienzo marcado por el silencio

En esta primera parte de Cuéntalo, nos adentramos en el inicio de la novela gráfica: un inicio que no solo presenta a Melinda, sino que nos sumerge de lleno en su mundo emocional. No es simplemente el regreso a clases después del verano; es el comienzo de un año que estará atravesado por el silencio, la incomprensión y una herida que aún no tiene nombre.

Melinda llega al instituto con una mezcla de extrañeza y miedo. Desde el primer momento, queda claro que algo ha cambiado para ella: nadie la saluda, nadie la busca, nadie la quiere cerca. El ambiente escolar, que debería ser un espacio de transición y rutina, se convierte en un escenario de rechazo.

Los estudiantes la evitan porque creen que arruinó la fiesta del verano al llamar a la policía. No saben por qué lo hizo, y lo más doloroso: no quieren saberlo. Melinda queda marcada como una paria antes incluso de abrir la boca.

En este punto, Melinda deja de hablar. No es una decisión consciente, ni un acto de rebeldía: es incapacidad. Cada vez que intenta decir algo, las palabras se le atascan. El silencio se convierte en su única forma de sobrevivir, aunque también la aísla más. 

Este mutismo inicial es uno de los elementos más potentes de la obra: nos obliga a leer entre líneas, a observar lo que Melinda no puede decir.

Aunque la novela aún no revela lo ocurrido, la presencia del trauma es evidente. Emily Carroll lo insinúa a través de: sombras que parecen seguir a Melinda, miradas que la atraviesan, fragmentos de memoria que no encajan.

Los lectores sentimos que algo terrible pasó, incluso antes de saber qué fue. Es un silencio que pesa, que se siente en cada página.

Parte 2: Primera evaluación

En la segunda parte de Cuéntalo, entramos en el núcleo del estancamiento emocional de Melinda. Si en el inicio del curso la veíamos congelada por el shock, aquí la observamos intentando sobrevivir dentro de ese silencio que se ha convertido en su refugio… y también en su cárcel. Es una sección donde la vida escolar continúa, pero Melinda no puede seguirle el ritmo. Ella está atrapada en un invierno interior.

Melinda empieza a evitar todo contacto social. Se esconde en los baños, en pasillos vacíos, en cualquier rincón donde nadie la vea. No quiere hablar, pero tampoco quiere ser vista. El instituto, que debería ser un espacio de aprendizaje, se convierte en un laberinto donde intenta pasar desapercibida.

Su rendimiento escolar cae en picado. No participa, no entrega trabajos, no estudia. Los profesores la ven como una estudiante problemática, sin imaginar que detrás del mutismo hay una herida profunda.

En clase de Arte, Melinda recibe su proyecto anual: trabajar con un árbol. Pero nada crece en sus manos. 

Cada intento es: rígido, torcido, muerto, sin movimiento; el árbol se convierte en un espejo de su propio estado emocional. No puede darle vida a algo cuando ella misma se siente vacía. 

Este proyecto, que podría haber sido un espacio de expresión, se transforma en una fuente de frustración. Pero también es una semilla: el primer lugar donde su interior empieza a asomarse, aunque sea a través del fracaso.

Melinda intenta relacionarse con una chica nueva, pero la conexión es superficial. No es una amistad real: Melinda no puede abrirse, y la otra chica no entiende su silencio. Este intento fallido refuerza la sensación de que Melinda está atrapada entre dos mundos: el deseo de hablar y la imposibilidad de hacerlo

Es un recordatorio de que el aislamiento no siempre es una elección; a veces es una consecuencia.

El agresor aparece en la escuela. No hay confrontación directa, pero su sola presencia la paraliza. Cada vez que lo ve: su cuerpo se tensa, su respiración cambia, su mente se llena de sombras. Es un miedo que no necesita palabras para hacerse entender.

La novela gráfica Cuéntalo (adaptación de Speak) gira en torno a un elenco reducido pero muy significativo. Cada personaje cumple una función emocional, simbólica o narrativa en el viaje de Melinda desde el silencio hasta la recuperación de su voz.

Estos son los principales personajes: 

1. Melinda Sordino — La protagonista

Melinda es una adolescente de 14 años que inicia el curso escolar tras haber vivido una agresión sexual durante el verano. Su desarrollo es el corazón de la novela. Al inicio de la misma está en shock, no puede hablar. Se siente aislada, culpable y desconectada. Su silencio es su forma de sobrevivir. Se esconde.

 2. Andy Evans (el agresor)

La amenaza, la sombra, el detonante del silencio. Andy no es un personaje complejo: es una presencia. Su función es representar el trauma, el miedo y la injusticia. Al inicio es una sombra sin rostro. Melinda no puede procesarlo. Aparece distorsionado, amenazante. Su presencia física en la escuela paraliza a Melinda. Es un recordatorio constante del trauma.

3. Las antiguas amigas de Melinda

El mundo que la rechaza sin saber por qué. No son villanas, pero sí representan la incomprensión social. La culpan por “arruinar la fiesta”. La excluyen sin preguntar. La falta de empatía agrava el aislamiento de Melinda. Algunas se alejan más. Otras muestran indiferencia.

4. El profesor de Arte 

El adulto que ve más allá del silencio, Es el único profesor que realmente percibe que Melinda está sufriendo. Le asigna el proyecto del árbol. La observa con sensibilidad. La anima a expresarse a través del arte. No la presiona, pero la acompaña. Su aula es un refugio.

5. Los padres de Melinda

La familia que no sabe ver. No son malos padres, pero están ausentes emocionalmente. No entienden su silencio. Se frustran con su rendimiento escolar. Intentan ayudar, pero sin comprender el origen del problema. La comunicación es mínima.

6. La chica nueva (Heather)

La falsa amistad, la oportunidad fallida. Heather es una compañera que intenta acercarse a Melinda, pero desde la superficialidad. Parece amable. Melinda intenta conectar. Heather se aleja cuando Melinda no cumple sus expectativas sociales. No entiende su silencio.

Os leo. 

Espero que paséis buenas vacaciones de Pascua.

Felices  lecturas

Saludos

Alejandro López